He estado leyendo una interesante entrevista en Los Angeles Times al director de District 9 , y no salgo de mi asombro. El sudafricano Neill Blomkamp
He estado leyendo una interesante entrevista en Los Angeles Times al director de District 9, y no salgo de mi asombro. El sudafricano Neill Blomkamp, que ha sorprendido con sus alienígenas hacinados en el ghetto de Johannesburgo, dice a su entrevistador Geoff Boucher, cosas tan increíbles como ésta: “No me interesa particularmente trabajar con estrellas de cine. (...) La razón por la que quiero hacer películas es porque transmiten ideas”. Y aquí van otras perlas que no tienen desperdicio: “No quiero en el set egos y personalidades que me hagan más difícil rodar la película”; “Si siento, aunque sea remotamente, que me tratan como a un vendedor, tengo un problema”; “El hecho de que la empresa y el dólar lo gobiernen todo en nuestras vidas no me gusta. No es el Hollywood del que quiero formar parte”.
Convendrán conmigo que idealismo tan grande no se ha visto desde que James Stewart se paseó por el Senado norteamericano para cambiar los modos de legislar de los politicastros en Caballero sin espada. ¿Modesto, ingenuo, incapaz de pisar tierra? No sé, pero esperemos que la meca del cine no malee a este director de treinta años, que no desea venderse al mejor postor.
