Mañana llega a las salas de cine El hombre lobo , que aún no he visto, pero donde supongo tendrá presencia la luna llena. También se estrena Un
Mañana llega a las salas de cine El hombre lobo, que aún no he visto, pero donde supongo tendrá presencia la luna llena. También se estrena Un hombre soltero, título del que doy fe que incluye el inserto de al menos dos planos con una magnífica luna llena.
¿Que por qué tengo esta especie de obsesión con la luna llena? No, gracias a Dios no soy un licántropo que me transforme en hombre lobo en los días en que el astro vecino luce en todo su esplendor. No, la cosa es que en 1996 produje un corto que se llamaba Hambre mortal, con el grandísimo Paul Naschy, donde incluímos algunos planos de la luna llena. Y desde entonces no veo igual los planos de este tipo.
Porque en nuestra peli no esperamos a que un día luciera la luna llena para rodar, sino que en una habitación oscura, sobre una tela negra, pusimos una pelotita de corcho blanca, la iluminamos convenientemente y... ¡eso era la luna! Siempre que he vuelto a contemplar la peli, yo sólo veo la pelotita, pero curiosamente la cosa funciona, nunca un espectador me ha comentado “vaya pufo de luna que metisteis en la peli”, sino que para él ahí brilla la luna, y punto... pelota, naturalmente. La magia del cine, o la mentira, diría algún cínico. Sea como fuere, cuando veo la luna en una película, no puede dejar de preguntarme si es la luna de verdad o algún truco de prestidigitador cinematográfico.
