Por favor, no asustarse. Voy a hablar de cine polaco. Sí, sí, polaco. Si hiciera un concurso aquí y pidiera el nombre de cinco nombres de directores
Por favor, no asustarse. Voy a hablar de cine polaco. Sí, sí, polaco. Si hiciera un concurso aquí y pidiera el nombre de cinco nombres de directores de Polonia, y no se permitiera consultar DeCine21, mucho me temo que pocos internautas sabrían responder satisfactoriamente. Los más aventajados citarían a Roman Polanski (que ha desarrollado casi toda su carrera fuera de Polonia), Andrzej Wajda y Krzysztof Kieslowski. ¡Ah, y muy pocos escribirían sus endiablados nombres sin errores!
El caso es que la semana pasada me di un garbeo por el Festival de Cine Polaco que se celebraba en Madrid. De hecho, hace unos días ya di cuenta aquí de Junco, que me pareció una película de Wajda estupenda, plena de madurez, arriesgada creativamente y que trata de algo tan importante como el dolor y la muerte.
Aparte de ese título vi otras cuatro películas. Una me pareció muy, muy interesante, Reverso, de Borys Lankosz, historia un poquito kafkiana sobre el opresivo régimen policial en Polonia durante el comunismo, con amplio espacio para la humorada negra y arriesgada fotografía en blanco y negro.
Poco me interesó Jazmín, que quiere ser un cuento inscrito en la tradición del realismo mágico, pero con muy poquita gracia. Y me parecieron bastante dignas Mañana vamos al cine, un canto a la juventud despreocupada polaca antes de estallar la Segunda Guerra Mundial, y El jardín de Luisa, una inusual historia de amor entre una enferma mental y un gángster que comparten manicomio.
A quien tenga curiosidad, aquí le dejo el link de las más de 100 películas polacas que tenemos reseñadas en DeCine21. Hay que tener la menta abierta, y las películas fuera del ámbito hollywoodiense o hispano ayudan a conocer realidades que para muchos espectadores, sencillamente, no existen.
