En todo caso quieren ser princesas tipo Letiza Ortiz Rocasolano o Kate Middleton, o sea, mujeres de su tiempo que son elevadas a posiciones que antes
En todo caso quieren ser princesas tipo Letiza Ortiz Rocasolano o Kate Middleton, o sea, mujeres de su tiempo que son elevadas a posiciones que antes eran inalcanzables para las plebeyas. Eso se desprende de un artículo en Los Angeles Times donde se constata una innegable realidad: después de Enredados (Rapunzel), cuyo estreno en España está previsto para febrero de 2011, Disney no tiene ningún proyecto animado que implique en sus tramas a princesas. En realidad, incluso el clásico cuento de Rapunzel ha sido reinventado para no ahuyentar a un público infantil y juvenil al que las princesas ya no parecen atraer como antaño, a no ser que sean dinamitadas al estilo Shrek con su princesa Fiona.
De hecho, hay que recordar que Tiana y el sapo, peli de princesas y rodada en animación tradicional, no ha tenido el tirón deseado, a pesar de las buenas críticas, y de tener detrás a Ron Clements, responsable de éxitos de cuentos de ese estilo como La sirenita y Aladdin. Por supuesto, en Disney siguen explotando la ‘mercancía real’ ya existente, su emblemático castillo en los parques temáticos, los disfraces de Blancanieves y la Bella Durmiente, pero a la hora de pensar en cosas nuevas, las princesas han sido definitivamente desheredadas, han venido a ocupar su puesto las Hannahs Montanas y similares, jovencitas de carne y hueso con las que se pueden identificar sus admiradoras.
Ed Catmull, uno de los jefazos de Pixar, y actualmente en la cúpula de la sección animada de Disney con John Lasseter lo tiene claro: “Si le dices a alguien, ‘deberías hacer cuentos de hadas’, es como decirle, ‘no te arriesgues’”. Lo que desde luego no responde a la filosofía que ha convertido a Pixar en el actual rey (¿o habría que decir 'presidente') indiscutible del cine de animación.
