He leído lo que cuento en el blog de Patrick Goldstein en Los Angeles Times, y creo que merece la pena conocer la historia. Aaron Sorkin es el
He leído lo que cuento en el blog de Patrick Goldstein en Los Angeles Times, y creo que merece la pena conocer la historia. Aaron Sorkin es el guionista de La red social, film por el que opta al Oscar. Tuve oportunidad de entrevistarle en octubre, y me pareció un tipo encantador, que hablaba con pasión de su trabajo. Por eso llama la atención la peculiar relación que ha mantenido con la bloguera Danielle Berrin, que pretendía hacerle una entrevista.
Por lo visto la mujer vive en Miami, y en la época en que Sorkin andaba inmerso en la promoción de La red social, solicitó la entrevista. Tras mucho insistir a Sony, el estudio que está detrás de la película, concertaron un chat que debía hacerse vía internet, pues la periodista no podía desplazarse ya que atiende a un familiar enfermo. La hora convenida era la una de la tarde en Miami. El caso es que Berrin esperó y esperó, y pasados 45 minutos la entrevista fue cancelada. Así que lanzó sus preguntas vía e-mail, preguntas que polemizaban sobre el modo en que se retrata a las mujeres judías en la película; al parecer la cuestión semita es lo que más interesa en el medio que escribe, jewishjournal.com. Como no hubo respuesta, Berrin publicó un artículo en que ponía de vuelta y media a Sorkin.
Curiosamente, acercándose la gala de los Oscar, Berrin volvió al ataque... y para su sorpresa, ¡Sorkin le ha contestado! Tiene su mérito, pues después de todo el lío, y de un artículo beligerante, en el que nunca se sabe cuánto han influido en el enfado los malos modos con que Berrin ha sido atendida –sea la culpa de quien sea, de Sorkin, o de los muchos intermediarios–, lo lógico es que Sorkin contestara con el silencio de quien dice no enterarse.
La respuesta, por cierto, es la de todo un caballero, que se esfuerza por razonar con su interlocutora. Dice Sorkin: “Danielle, las películas, las obras de teatro, los shows televisivos... estas cosas no son como un anuncio de Benetton que vemos por todas partes. Yo no quiero que me identifiquen como el típico judío (si existe tal cosa)... y me sorprendería que usted quiera ser identificada como la típica mujer. Y cualquier obra de arte en cualquier medio que parte de la premisa de que todas las razas, religiones, géneros y orientaciones sexuales deber presentarse a la mejor luz posible está destinada al fracaso, a no ser que se llame Barrio Sésamo”. Para Goldstein, y también para Berrin, es un ejemplo de que la perseverancia periodística puede tener sus frutos.
Curiosamente, y aunque a Berrin le agradó esta respuesta, le pareció que era el momento ideal para pedir por enésima vez una entrevista. Pero en fin, parece que la caballerosidad tiene un límite, y Sorkin se diría que ha dado la relación con la bloguera por concluida. Aunque quién sabe, tal vez le dé para otra película de internet y redes sociales...
