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Como un Torrente 4: el efecto tsunami

Son bromas del destino. El fin de semana que un tsunami devastó Japón, un Torrente, el 4, arrasó en la taquilla española. Y así como los medios se

Como un Torrente 4: el efecto tsunami

Son bromas del destino. El fin de semana que un tsunami devastó Japón, un Torrente, el 4, arrasó en la taquilla española. Y así como los medios se dedicaban a hacer cábalas con el número de víctimas de la catástrofe, también otros se entretenían jugando a adivinar las cifras de taquilla de la película de Santiago Segura.

El éxito de público y taquilla de Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis letal) es innegable. Segura tiene motivos más que sobrados para estar contento. Lo que no entiendo es la alegría incontenible de algunos comentaristas, como si la peli fuera su equipo de fútbol favorito, el Atleti de Torrente, vamos. Me he esforzado en explicar en Twitter que a mí me alegra que la gente vea buen cine, no cualquier cine. Porque cuando lo que triunfa es chabacano y casposo, me viene a la cabeza que el público que lo jalea puede también serlo, y eso me da pena, penita, pena.

Lo más triste, si se me permite la paradoja, es que Santiago Segura es un tipo gracioso. Y pienso que con un poco de contención, podría haber convertido lo que es un simple fenómeno de masas, digno de ser estudiado por los sociólogos, en comedia memorable. Y es que el cineasta, si quiere, puede ser elegante. Sí, sí, he dicho elegante. Y estoy hablando de Torrente, nada menos.

Pongo tres ejemplos de Torrente 4. 1) El cura. Para mi sorpresa, no hay ofensas en torno a este personaje, ni siquiera irreverencias, es un personaje amable, caricaturesco e ingenuo; esto, en la España donde se profanan las capillas universitarias y ni un político protesta, merece ser subrayado; 2) Tony Leblanc. Me sorprende gratamente la delicadeza con que Segura cuida las escenas de un actor al que admira y considera como maestro de la comedia; ni una escena grosera para él, los momentos en que está Leblanc elevan a la película desde su profunda sima; 3) La mujer islámica, cubierta de arriba abajo con un burka o así negro. “Bruja”, le dice Torrente, dándole un susto morrocotudo; sencillo, eficaz... elegante.

Por desgracia ejemplos así son gotas en el arrollador Torrente de zafiedad en que consiste la película, que en dos días ha amasado 5,6 millones de euros en taquilla.

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