He visto, por fin, la última película de Montxo Armendáriz . No tengas miedo no es, quizá, una obra perfecta, pero lo que cuenta reviste un enorme
He visto, por fin, la última película de Montxo Armendáriz. No tengas miedo no es, quizá, una obra perfecta, pero lo que cuenta reviste un enorme interés. A todos nos horrorizan los casos de abusos sexuales de menores. Y más todavía si cabe, cuando ocurren en un entorno de confianza, donde se supone que debería reinar el amor, como es el caso de la familia.
No hace mucho llegó a los cines Precious, un film que contaba una historia que ponía los pelos de punta, la de una joven afroamericana, embarazada de su propio padre, con el que ya ha tenido otro hijo, ante la violenta indiferencia de su madre. Lo que veíamos ahí era durísimo, pero uno podía tranquilizar su conciencia diciéndose que eso ocurría en Estados Unidos, donde a veces hay terribles desigualdades sociales, y que los hechos descritos eran sólo posibles en un terrible ambiente de ignorancia, marginación y pobreza.
Pero hete aquí que llega No tengas miedo, y nos cuenta una historia de abusos en una familia burguesa aparentemente normal. El padre es dentista, amable y risueño, se gana bien la vida. No parece tener ningún problema digno de ese nombre. Y el caso es que entre risas y bromas abusa de su hija Silvia desde que ésta es una niña. Y la madre no lo ve. O no lo quiere ver. Pues nos enteramos de que por algún motivo innombrado -Silvia se forjó su propia teoría-, la madre dejó al marido, y se fue con otro hombre. La chica, confundida, rota, no sabe cómo sobrellevar aquel dolor, del que son responsables, en mayor o menor medida, las personas que teóricamente más le quieren.
Muchos críticos han comparado el último film de Armendáriz con Secretos del corazón, por su mirada a la infancia, y a las mentiras y disimulos con que maquillan sus vidas los adultos. Puede ser oportuno traer tal título a colación, pero más interesante aún me parece mencionar otro film anterior del cineasta navarro, Historias del Kronen. En este título se pintaban las vidas al límite de un grupo de jóvenes en la noche madrileña, donde su vacío existencial lo trataban de llenar con todo tipo de excesos sexuales, recurriendo a las drogas y al alcohol, cometiendo locuras donde la muerte era una posibilidad real.
Si pensamos que Historias del Kronen está rodada en 1995, bien podríamos hacer el ejercicio mental de imaginar a algunos de esos jóvenes convertidos en padres de familia en 2011. ¿Podrían ser como los de No tengas miedo? Pues este film señala un problema gordísimo -los abusos-, con otros muchos alrededor -la falta de confianza entre padres e hijos, la incomunicación dentro de la pareja, el divorcio, las familias con hijos únicos, las relaciones sexuales sin compromiso...-; pero no las causas. ¿Cómo es posible que un padre sea un monstruo? ¿Por qué cometer una atrocidad como la que describe el film? No es fácil encontrar una directa relación causa-efecto, pero tampoco se puede ser ciego (como el personaje de Belén Rueda, con ceguera bastante voluntaria). Decir que se trata de algo inexplicable, parece poco científico. Hablar de vaguedades tipo “se trata de algo patológico” o “la herencia genética”, tampoco aclara nada. Pero el enfoque personal de la sexualidad, los valores que presiden la propia vida, la responsabilidad en definitiva, sí parece una cuestión importante que influye. Porque muchas veces es la pura verdad lo del dicho de que “aquellos barros trajeron estos lodos”.
