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¿Debe optar el Tintín de Spielberg al Oscar al mejor film animado?

Hace un par de semanas se hizo público el tráiler de la esperada versión spilbergiana de las andanzas de Tintín, Milú y el capitán Haddock, Las

¿Debe optar el Tintín de Spielberg al Oscar al mejor film animado?

Hace un par de semanas se hizo público el tráiler de la esperada versión spilbergiana de las andanzas de Tintín, Milú y el capitán Haddock, Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio, y más de uno se quedó boquiabierto con ese primer mordisco a lo que puede dar de sí la cosa: no fue muy caso, sobre todo cuando Tintín, al que siempre hemos visto de espaldas, vuelve el rostro hacia el espectador, pero vengo diciendo que quiero conceder a la peli el beneficio de la duda, así que me voy a callar...

El caso es que Steven Spielberg es consciente de que la peli no tiene muchas opciones a la hora de optar al premio gordo de Oscar a la mejor película, pero cree que sí debería tener “chances” para mejor película de animación. La pregunta del millón es: ¿una película hecha por el procedimiento de “movimiento y captura” puede considerarse una película animada? Algo de arte hay sin, duda, en reconvertir digitalmente los movimientos de los actores captados con sensores en imágenes más o menos impactantes, pero lo cierto es que algo nos dice dentro de nosotros que eso no es película animada. E incluso existiendo los dibujos previos de Hergé, uno diría que tampoco es animación original, sino adaptada, la creatividad no es tanta.

El que desde luego piensa que la peli de Spielberg no debe competir por el Oscar a la mejor peli animada es Steven Paul Leiva, que escribe un interesante artículo en Los Angeles Times dando su parecer sobre el tema. Piensa Leiva –que trabajó durante años con el mítico Chuck Jones– que lo mejor es consultar el diccionario, y “animar” significa “traer a la vida”, y piensa que en las capturas con sensores no se trae a la vida nada, como sí hacen en cambio los animadores con sus dibujos. De modo que da vueltas al concepto –“dar vida a lo inanimado”, lograr “ilusión de vida”–, y cita ejemplos como Cuento de Navidad de Robert Zemeckis, que no considera muestras de cine animado. Curiosamente menciona Monster House, y ahí sí podría agarrarse Spielberg como precedente, pues fue nominada para el Oscar a mejor film de animación.

Total, que entiendo a Spielberg, y entiendo Leiva, y aunque me siento más cerca del segundo, parece complicado crear una nueva categoría etérea que no sea film animado pero sí sea algo tecnológico y artístico que… Un lío, vamos, y Spielberg pesa demasiado para que la Academia no tenga su peli en consideración.

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