Ayer tomé el AVE rumbo a Zaragoza. En el tren ponían la película española No controles . Tenía un grato recuerdo de esta comedia de Borja Cobeaga ,
Ayer tomé el AVE rumbo a Zaragoza. En el tren ponían la película española No controles. Tenía un grato recuerdo de esta comedia de Borja Cobeaga, me eché en su día unas buenas risas a cuenta de la historia de unos novios que han roto, atrapados por la nieve en un hotel en Nochevieja, pues su vuelo se ha cancelado, y acompañados del inefable amiguete Juancarlitros, empeñado en lograr la reconciliación de la pareja. Sin embargo eran las cuatro y pico de la tarde, y opté por dormitar un poco durante el viaje.
No pude conciliar el sueño completamente, pues de fondo tenía el sonido de las risas de los otros viajeros, que reían con gusto disfrutando de las andanzas de Unax Ugalde y compañía. Me alegré, pues siempre he considerado una pena lo mal que funcionó esta estimable película en taquilla.
Llegado a Zaragoza, me apeé del tren con otros compañeros de viaje, que parecían tristes por tener que dejar la película sin ver el final. Una mujer, completamente desconsolada, preguntó a un azafato cuál era el título del film. El pobre hombre no caía, y ya iba a correr a consultar a una compañera, cuando yo hice la buena obra del día: “¡No controles!”, exclamé, “ése el título”. Sonrientes y agradecidos me miraron azafato y viajera, y yo también me fui contento de que dos personas más se enteraran de la existencia de una buena comedia española.
