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Blog de Hildy

Juego de series: sangre y sexo en "Los Borgia", "Espartaco", "Camelot"...

Hubo un tiempo en que las series de época, y más si pretendían ser históricamente rigurosas, contaban con sesudos asesores y cuidaban sobremanera sus
Juego de series: sangre y sexo en "Los Borgia", "Espartaco", "Camelot"...

Hubo un tiempo en que las series de época, y más si pretendían ser históricamente rigurosas, contaban con sesudos asesores y cuidaban sobremanera sus diálogos, la construcción dramática era lo esencial. Y en general eran discretos en los posibles elementos escabrosos, la idea consistía en no distraer a la gente de la lección de historia que se pretendía más o menos impartir, en forma de entretenimiento.

Cuando veo el modo en que empiezan a dominar en la pequeña pantalla series como Los Borgia (serie), Camelot (serie), Los Tudor, Espartaco: sangre y arena, Roma, no tengo más remedio que concluir que las tornas han cambiado bastante. Hay quien dice que la película 300 tiene que ver bastante con el nuevo y superficial planteamiento, en que priman los valores de producción, gran empaque visual y sonoro, frente a los dilemas morales de los personajes, que en muchos casos, simplemente, no existen. Lo que hay son pasiones muy primarias, pulsiones sexuales, deseo de dominio sobre los otros, mamporros a mansalva, exhibicionismo descarado.

En las series americanas esto tiene que ver, como ya he comentado en alguna ocasión, con la idea de que se conciben para el cable, lo que permite incluir sexo y violencia al no ser emisiones en abierto. Y algunos “avispados” productores consideran que lo “prohibido” atraerá al espectador, venga o no a cuento. Puede que sea cierto en algún caso, el ser humano, y más el “macho”, es bastante primario, pero pienso que aún el lector con menos reparos morales convendrá conmigo en que muchos centímetros de piel lustrosa expuestos o abundantes litros de falsa hemoglobina no hacen necesariamente buena a una serie de televisión. Ni mucho menos.

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