Pedro Almodóvar está indignado dentro de la piel que habita. La indignación le ha atrapado un año después del
Pedro Almodóvar está indignado dentro de la piel que habita. La indignación le ha atrapado un año después del nacimiento del movimiento 15-M, período en el cual han ocurrido muchas cosas. La crisis y el paro siguen, no igual, sino aumentados, pero un cambio significativo es el nuevo gobierno. El manchego se guardó mucho de unirse a los indignados cuando presidía la nación José Luis Rodríguez Zapatero, a quien había dado su apoyo, el famoso movimiento de la “zeja” que tantos comentarios y bromas ha suscitado. Ahora que los populares han sucedido a los socialistas en el gobierno, Pedro y su hermano Agustín Almodóvar han encontrado tiempo para acudir a las concentraciones del primer aniversario del 15-M. Allí aparecieron ambos en la tarde del pasado del domingo, creando inevitable expectación. Se supone que iban como un par de ciudadanos más, pero los medios enseguida les detectaron. ¿Querían ser ellos detectados? Entiendo que sí, pero cualquiera sabe. Estos artistas, y más Pedro, se mueven por impulsos y prontos, tal vez no calcularon la repercusión mediática de su presencia en la madrileña Puerta del Sol.
Según leo en el diario “El Mundo”, Pedrito se unió a una de las asambleas, escuchó lo que decía un orador, y aplaudió un par de veces. Quico Alsedo, que hace la crónica, interpeló al cineasta, preguntándole si se sentía como uno más del movimiento, no en balde parece que firmó en un tenderete de “abuelos cabreados”. Y respondía: “Yo simpatizo con ellos, me siento muy cercano. Esto le viene muy bien a la izquierda. Algo se mueve en la mejor dirección, aunque no se sepa cuál es, porque ellos ni son políticos ni tienen capacidad de hacer leyes. Me identifico muchísimo con estos chavales y me alegro mucho de que esto pase, pueden contar conmigo.” Y quizá para excusar su ausencia en 2011, también en lo relativo a declaraciones, explica que “esto no lo ha montado obviamente el PSOE”.
Los más enterados creen detectar cierta contradicción en la indignación del director de cine, que invirtió parte de su patrimonio en compañías que prometían altos beneficios y que son blanco de las actuales protestas, por sus fondos tóxicos y la impunidad de sus gestores. Aunque tal vez sea de eso de lo que protesta Almodóvar, de que le aconsejaran poner su dinero en productos financieros que prometían “el oro y el moro” (con perdón) y que al final le hicieron perder “pasta gansa”.
Otra opción, muy poco probable, lo confieso, pero por imaginar, que no quede. Pedro anda buscando inspiración para su nueva película, Los amantes pasajeros, que rodará este verano. Dijo que sería una “comedia picante”, así que... ¿por qué no atreverse a hacer sátira de la actual crisis y hacer un poquito de crítica social? Sería una novedad sorprendente, y un paso más en la madurez del cineasta, de momento reflejada únicamente en su abundante cabellera blanca. En fin, por soñar, que no quede.
