Matar a un ruiseñor . Libro, película, imprescindibles. Harper Lee escribió una sola novela, pero qué novela. Y Robert
Matar a un ruiseñor. Libro, película, imprescindibles. Harper Lee escribió una sola novela, pero qué novela. Y Robert Mulligan la adaptó al cine, con un Gregory Peck inolvidable, él era el perfecto Atticus Finch, el abogado que abrazaba las causas justas, la defensa de un hombre negro acusado injustamente de violación. También resultan inolvidables Scout Finch, niña “alter ego” de Lee, y Jem, inspirado en un infantil Truman Capote, amigo de la niñez y adolescencia.
Leo ahora que la pobre Harper Lee, que cumplió 87 años el pasado 28 de abril, anda de pleitos. Los derechos de autor, ya se sabe, y el agente negligente en el mejor de los casos. Que para colmo se llama Samuel Pinkus, que tiene cierta cacofonía con Atticus Finch, ¿no os parece?
El caso es que Lee estaba muy contenta con su agente de toda la vida, Eugene Winick, que empezó a representarle cuando se publicó el popular libro. Cuando enfermó, se sucedió su yerno, el tal Pinkus. Y según las acusaciones presentadas por el abogado de la escritora, se aprovechó la sordera y mala vista de la anciana hace siete años para que le cediera el copyright a él y a su compañía. El pleito en marcha considera esto una mala práctica, que sólo buscaba el beneficio de Pinkus y no el de su cliente.
Ahora se busca, no sólo que el copyright revierta a su legítima dueña, sino la recepción de lo ganado por el representante desde 2007 con la obra de Lee. Además, aunque no parece que haya reclamaciones al respecto, hay lamento porque Pinkus no habría sido muy diligente a la hora de pensar en ediciones electrónicas del libro, o conmemorativas, ya que este supernovelón cumplió recientemente el medio siglo, ahí es nada.
