Sherlock Holmes es un personaje que no deja de fascinar, hoy como ayer. También Ian McKellen ha sucumbido a sus encantaos y ha optado por interpretar al detective ya envejecido en “Mr. Holmes”, el último film de Bill Condon.
¿Qué atrajo a Ian McKellen de su Sherlock Holmes avejentado?
En Mr. Holmes nos encontramos con un Holmes de 93 años que vive retirado en el sur de Inglaterra, donde cuida de sus abejas y es atendido por un ama de llaves que tiene un hijo. Ése es el principio. La historia te atrapa progresivamente y se va complicando a medida que se desarrolla
A Holmes nunca lo han retratado como un hombre feliz. Aunque tiene unas cualidades envidiables, en realidad nadie quiere ser como él. Eso es en parte cierto en el caso de nuestro personaje: tiene 93 años, vive angustiado y en un retiro forzoso, autoimpuesto por él mismo. Hay unas relaciones estupendas entre los personajes principales (el ama de llaves, el médico, los inspectores de policía, los detectives y otros), y la forma en que se conocen, al más puro estilo de la narrativa de Conan Doyle, es una delicia. Es un guión muy ingenioso, y creo que lo más divertido es llegar a conocer a los personajes y qué les motiva, y ver de qué forma tan contundente y esquemática consiguen resolver entre todos el problema que hay en la mente de Sherlock.
Al público parece que no le atraen los personajes ancianos...
Me gustó que el personaje tuviera 93 años, porque no hay muchas películas memorables que traten sobre la vida de un anciano. A mi edad, es inevitable que me interese lo que representa la ancianidad, qué se siente al sobrevivir a tus amigos e intentar hacer amigos nuevos, al intentar comprender un mundo que muchas veces te resulta tan extraño. Holmes no vive en un mundo de fantasía, sino en uno muy real, y eso me resulta muy interesante, porque la película se desarrolla en el año 1947, cuando yo tenía 6 o 7 años, y él es una persona a la que yo podría haber conocido.
Parte del encanto de la película es que ves al personaje en dos edades distintas, y él es una persona muy distinta en ambas. También ves el mundo como era entonces, y cómo era para los personajes, pero también ves un mundo ficticio: es un recurso narrativo estupendo, y al final se atan todos los cabos para resolver el misterio en torno al cual gira la película.
Además tenemos al importante personaje de Milo, el niño
Al principio, Holmes ignora a la señora Munro y a Roger y es bastante egoísta, no los ve como amigos. Pero es su relación con Roger la que permite que se entable una amistad entre él y la señora Munro, y los tres acaban convirtiéndose en una especie de familia. Si hay algún doctor Watson en la película, tiene diez años: un niño que ha conocido a Holmes por los libros, que se siente intrigado por su estilo detectivesco y su olfato, y ahora resulta que lo ha conocido de verdad. Al principio obtiene una respuesta muy seca por parte del anciano, que no quiere que nadie se entrometa en su vida, y esa es parte de la historia, la forma en que cambian esas relaciones.
Milo tenía el ánimo propio de los jóvenes. Además, tiene un rostro poco convencional y unos ojos maravillosamente expresivos. No tenía miedo de la cámara, ni de hacer exactamente lo que el director le pedía y cuando era necesario.
¿A qué cree que se debe el que el cine y la televisión revisen continuamente las andanzas de Holmes?
La gente siente curiosidad por la vida privada de los detectives. Aunque fue Conan Doyle quien empezó, Agatha Christie siguió con Miss Marple y Hércules Poirot. Se han escrito multitud de libros sobre los detectives y sus problemas personales, que no siempre se corresponden con su imagen pública. Esto es especialmente cierto en el caso de Sherlock Holmes, y creo que por eso la gente no pierde nunca el interés por él.
El auténtico Sherlock Holmes que vemos no es como el personaje ficticio sobre el que escribió Watson. En nuestra película, él se queja de que el personaje de Sherlock que existe en el imaginario popular creado por su amigo es una vergüenza, una distracción y una molestia. Siendo ése el caso, habría sido una negligencia darle una imagen fácilmente reconocible: nuestro Holmes afirma que nunca ha llevado un gorro con orejeras y que no le entusiasma fumar en pipa. No nos molestamos en buscar imágenes que el público ya conociera, porque no provienen de los libros, sino de las ilustraciones. Yo podía tener cualquier aspecto: podía ser calvo, rechoncho, fumar cigarrillos, mascar chicle... Holmes tiene una fama que va con un tipo de imagen, y esa es la imagen de la integridad y la inteligencia, que es algo más bien interno que externo.
¿Influyó en el aspecto físico del personaje?
Estaba convencido de que Sherlock habría sido delgado toda su vida. Yo quería un aspecto ascético, neurótico, el de alguien preocupado por su imagen pero que no es la estampa de un hombre sano: un aspecto macilento, delgado, huesudo, con un traje que le viene grande. El diseñador de vestuario, Keith Madden, lo estudió con detenimiento y encontró ropa de la época en la que está ambientada la película, que luego copió y modificó. Como actor, te sientes muy reconfortado cuando te ajustas el sombrero, el cuello y la corbata, y cuando ves el trabajo del puño del bastón; todo esto ayuda al actor a creer que está en el mundo donde se supone que está.
Vuelve a trabajar con Bill Condon después de su feliz colaboración en Dioses y monstruos.
En cuanto Bill mencionó que tenía una guión, le dije: "¿cuándo empezamos?". Dioses y monstruos fue una de las mejores experiencias de mi vida, y este proyecto olía a los recuerdos que tenía de aquella película: era un periodo de rodaje corto, en un proyecto independiente y con un tema impactante. Ya era irresistible antes de abrir siquiera el guión. Y el hecho de que se rodara en Inglaterra me pareció maravilloso, porque llevaba mucho tiempo fuera.
El talento de Bill como director es evidente cuando ves sus películas, pero cuando trabajas con él te das cuenta de que tiene un entusiasmo contagioso. No se coloca en una posición de superioridad, diciéndote lo que tienes que hacer; es muy carismático, y tremendamente inteligente, tiene una humildad natural, y eso es lo que le hace tan especial. Aunque le gusta debatir las cosas, al final las hace a su manera, porque siempre acaba resultando la mejor. Es muy persuasivo, a la vez que humilde y delicado. Tiene muchas cualidades como persona, y eso se refleja en su trabajo. Su sentido del humor es fabuloso, su risita, que siempre está presente cuando estás con él, es un reflejo de lo ridícula y divertida que ve la vida, y por eso le gusta contar historias imaginándose a la gente en distintas situaciones y en cómo saldrían de ellas.
