Es una de las grandes olvidadas en las nominaciones de los Oscar de este año, porque Nicole Kidman ha hecho dos grandísimas trabajos en “Destroyer, una mujer herida” e “Identidad borrada”. Los académicos se lo pierden, ella no tiene ya nada que desmostrar es una grandísimas actriz, que se atreve con todos los papeles. En esta entrevista nos hablar de su desgarradora composición de Erin Bell en “Destroyer”.
Fotos: Jeff Spicer, London Film Festival
¿Cómo ha sido trabajar en Destroyer con Karyn Kusama, una directora que empezó a descollar con La invitación?
Ya había estado siguiendo la carrera de Karyn y estaba realmente interesada en cómo combinarían ella y el material de la película. Quería reunirme con ella para entender su visión, y cuando lo hice, sentí su pasión y su compromiso. Me encanta participar en un proyecto cuando alguien no está dispuesto a hacer concesiones por estar apasionado con su trabajo.
Karyn es muy precisa y, sin embargo, quiere escuchar tus pensamientos e ideas y moldearlos dentro de su visión. Ella es una líder y una cineasta con un fuerte sentido de lo que hace. Está preparada, y es reflexiva y maternal, y a la vez, su enfoque es deshilvando y no tiene miedo de profundizar. Y como su esposo y su mejor amigo son los que escribieron el guión, tener a los tres juntos fue una delicia, porque fueron capaces de apoyarse y fortalecerse mutuamente.
¿Cómo definiría Nicole Kidman a Erin Bell, un complejo personaje de policía con muchas aristas?
Es alguien que está asustada y dañada por las decisiones que ha tomado, y también por las cartas con las que ha tenido que jugar en la vida. Su camino durante la película es doloroso, pero también es su forma de encontrar la salvación. Las capas y complejidades de su ira y su vergüenza, la incapacidad para expresar sus emociones ,y sus escudos y barreras son muy poderosos; también lsu incapacidad para expresar lo que siente por su hija, al mismo tiempo que intenta forjar una vida mejor para ella. Encontré su patetismo conmovedor.
Imagino que la preparación del papel fue muy laboriosa...
Sí, tuve que aprender a mirar el mundo a través de la lente de alguien que siempre está bajo amenaza. Erin sabe de inmediato cómo proteger y atacar. Eso era nuevo para mí y quería que fuera real y preciso. Me llevó un tiempo, pero comencé a caminar de manera diferente, a comportarme de manera diferente, incluso a pensar de manera diferente mientras la interpretaba.
En ciertos roles, interpreto a alguien física y emocionalmente diferente de quién soy, y tengo que transportarme a un lugar diferente, salirme de lo que se ve como "actuación", algo que no me interesa. Porque eso es el limbo. Es incómodo y bastante desagradable encontrarte en ese espacio. No lo disfruto Pero también me encuentro profundamente comprometida con mi trayectoria artística, y eso es una gran parte de ella. Puede haber alegría en ciertos papeles. En otros te sentirás incómoda y aquí contamos una historia sobre un personaje que está muy lejos de su zona de confort. Karyn y yo tuvimos que poner a prueba nuestra psique conviviendo con el personaje durante todo el proceso. Intentamos dar fe de mujeres como Erin Bell, cuyas vidas tienen muchas espinas, mujeres que han tenido que hacer tantos compromisos.
Llama la atención su transformación física, en la que ha tenido un papel decisivo Bill Corso, un mago del maquillaje que tiene un Oscar en su haber...
Cuando Bill comenzó a armar la mirada de Erin Bell –mostrando mi vida en mi cara, en mi cuerpo–, me di cuenta de hasta qué punto estaba rota, angustiada. Necesitaba hacerla auténtica por dentro y por fuera, no solo en mi piel, sino en mi figura, en la forma en que me muevo. Fue aterrador, pero al mismo tiempo increíblemente liberador. Por ella ha saboteado deliberadamente su cuerpo y muestra su deseo de lastimarlo.
