Luc Jacquet, aclamado director de El viaje del emperador, film que ganó el Oscar al mejor documental, regresa de nuevo a la pantalla con Una amistad inolvidable, una preciosa película para toda la familia, en la que se relata la increíble amistad entre un zorro y una niña. Estuvimos con Jacquet con motivo del estreno del film.
El zorro es un animal que siempre se ha considerado esquivo y un tanto antipático, ¿por qué es precisamente un zorro el protagonista de la película? Bueno, a mí siempre me ha apasionado este animal, y he sentido un vínculo muy fuerte con él. De hecho, el primer héroe de la literatura francesa es un zorro, y a lo largo de muchas culturas el zorro siempre ha tenido una presencia muy importante. Por otro lado, tenía muchas ganas de que la historia fuera cercana al espectador, que la gente pensara que les podía suceder a ellos.
Ha afirmado que el film se basa en un recuerdo autobiográfico, ¿realmente tuvo usted un encuentro con un zorro siendo niño?
Es cierto. En una ocasión, siendo niño andaba cerca de mi casa cuando me encontré con un zorro y nos cruzamos las miradas. Además tuve suerte de vivir cerca de un bosque y yo he aprendido por mí mismo muchas cosas de la naturaleza, y esto quería transmitirlo.
Dijo Hitchcock que no recomendaba trabajar con niños ni con animales. Usted sí lo ha hecho en esta película, ¿cómo fue el binomio?
Bueno, ya había trabajado bastante con animales, debido a mi formación de biólogo, pero con los niños ya menos (risas); pero finalmente me gustó mucho trabajar con esta joven actriz. Con los niños hay que ser muy claros y precisos con las directrices que se les dan, y la verdad es que con Bertille realmente ha ido muy bien.
Con el zorro había que ser más pragmático porque, al fin y al cabo, el animal hace lo que le da la gana. Yo seguía esa pauta que dice: “Si quieres amar la naturaleza, tienes que empezar por obedecerla”. Actuaba en función de lo que me dictaba el zorro, y en función de él montaba los planos.
La pequeña Bertille Noel Bruneau tiene cierta similitud con el zorro, pues parece independiente y segura de sí misma. A priori no le asusta investigar el bosque y se siente muy ligada a él. ¿Es casual la elección de la niña?
Bueno, para mí era muy importante poder comprender y captar esa complicidad, y además hubo una cosa que me gustó en el rodaje, que fue que después de cierto tiempo ya no estaba filmando una actriz con un animal, sino que filmaba una niña que jugaba con un animal. Bertille llegó realmente a ser amiga del zorro. Además, yo buscaba una niña que fuera curiosa, independiente, y sobre todo a alguien en quien se pudiera ver que la naturaleza se iba a convertir en una buena profesora para ella.
Los animales son los verdaderos protagonistas porque es una delicia observarlos en su entorno natural. Imagino que fue un duro trabajo filmarlos, pero ¿hubo algún tipo de adiestramiento?
Hemos tenido que trabajar con dos tipos de animales, salvajes y domados. Un primer equipo se encargaba de los salvajes, para dar una idea de mayor autenticidad, y luego otro lo hacía con un zorro domado, sobre todo para las escenas con la niña. Además, tener animales que aguanten la compañía de un equipo de cuarenta personas era difícil, por eso el zorro que salía con Bertille estaba adiestrado.
De todos modos, he intentado que esto se notara lo menos posible para que el espectador tuviera la sensación de que estaba inmerso en un paisaje lleno de animales salvajes.
Es su primera película documental en la que introduce actores, ¿piensa en repetir la experiencia?
Pues a ver… me gusta mucho trabajar con actores, claro, pero no puedo decir que volveré con ellos o sin ellos, porque depende mucho de dónde me lleve la historia. De hecho, en mi próxima película trabajaré con actores de carne y hueso, pero igual más adelante vuelvo a mezclar animales y humanos.
¿Tras el éxito de El viaje del emperador y con el consiguiente Oscar, tiene en mente rodar un proyecto similar de aventura extrema?
Bueno, yo tengo la suerte de poder hacer las películas que quiero hacer aunque no lleguen a cierta categoría cinematográfica. Sin embargo me enorgullecen porque son historias verdaderas, y es un privilegio porque no se da mucho hoy en día.
