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Entrevistas

Laurent Cantet, el maestro de "La clase"

Laurent Cantet se acercó a Madrid para impartir lecciones acerca de cómo ha visto el mundo de la educación en su última película, La clase. Profesor aplicado, habla con pasión de un trabajo que le dio la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes.

Maestro

Su película retrata el mundo de la educación en el siglo XXI. No obstante, entiendo que el modelo de educación que defiende en su película es el socrático, en cuanto a la relación alumno-profesor de diálogo. ¿Es correcta esta lectura?

Desde luego, la simpatía que siento por el personaje de François Bégaudeau es justamente porque usa el método socrático de ayudar a los chicos para que siempre piensen por sí mismos. Y este método es muy arriesgado. Se arriesga mucho menos dando una lección magistral, diciendo que esto es así o asá, que intentando sacar al alumno de sí mismo y decirle lo que está aprendiendo. Por esto también hay situaciones muchos más tensas que en otras aulas. Y por esto también se cometen errores, porque con este método es fácil cometer errores, usar la palabra inadecuada, herir a alguien e incluso empeorar situaciones que ya existían. Es muy arriesgado. Por esto François se parece mucho a otros personajes de mis películas. Son idealistas, gente que intenta conseguir las cosas en las que cree. Sin embargo, nunca consiguen ver cumplidos sus sueños, porque se enfrentan a sistemas demasiado cerrados.

Me ha llamado la atención la ausencia de las nuevas tecnologías en las aulas. ¿Tiene que ver con esa defensa de la educación de toda la vida?

Sí, pero porque a mí lo que me interesaba subrayaer era justamente el intercambio profesor-alumno. Y entonces, para tal propósito, no hace falta material, lo que contaba allí era el lenguaje, las palabras de uno y los otros. Pero también es verdad que François acepta que las nuevas herramientas del mundo moderno, como en las fotos hechas por el móvil. Está claro que estamos en el siglo XXI, y el protagonista no reniega de ello.

¿Cómo ve la educación en la actualidad? ¿Cree que el model de profesor de su protagonista es una excepción?

No, no es una excepción. Hay muchos profesores que se han reconocido en el personaje de François, lo que pasa es que lo llevé a un nivel un poco más alto. Lo que tenía claro que quería evitar es la imagen del profesor que se pone delante de la clase y da su lección magistral. Y al tiempo, quería describir a alguien que no fuera el profesor ideal. De hecho, es un modelo dentro del mundo de la enseñanza. En Francia hay una antigua rencilla entre los profesores modernos y los antiguos. Los antiguos creen que la escuela sólo debe servir para dar un saber, mientras los modernos creen que la escuela debe servir para aprender a pensar, aprender a criticar. François representa esa parte moderna. Por eso era importante que cometiera errores, no queríamos que se convirtiera en una especie de dios ideal.

La clase es un reflejo del multiculturalismo y las lecciones de lengua francesa son un elemento aglutinador. ¿Usted apuesta por la integración, frente al aislamiento de los grupos de diversas procedencias?

Porque creemos en la integración, decidimos que la película se desarrollaría en el aula de francés. El idioma se convierte en una herramienta de la asimilación de la cultura para los alumnos. También me interesaba mucho mostrar la adolescencia, que es cuando uno empieza a ocupar un sitio en el mundo. El curso de francés era perfecto para eso porque se habla mucho, hay mucho intercambio oral. Es posible que un profesor de matemáticas ayude a sus alumnos, pero es más difícil. El grado de conexión siempre será menor que en una clase de lengua.

¿La decisión de que todo transcurra entre los muros de las aulas, la tenía tomada desde el principio? No vemos a los personajes fuera de ellos…

Sí. Lo que me interesaba era mostrar lo que ocurría en ese aula, entre las cuatro paredes. No hace falta ver a la familia de cada uno para adivinar cómo es su vida familiar. Además, así el público sabe lo que sabe el profesor, no queríamos dar más datos. El profesor sabe lo que ve en clase, igual que ellos saben muy poco de la vida personal del profesor. Digamos que se trataba de un juego limpio. Era un poco como el funcionamiento de una máquina, esta ruedecita va por aquí, ésta va por allí. Quería mostrar eso dentro del aula, de ahí las cuatro paredes.

¿Has tenido algún modelo cinematográfico para la película tipo El club de los poetas muertos o Ser y tener?

Más bien Cero en conducta, porque tiene la energía que yo quise dar a mi película.

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