Tom Cruise vino a promocionar Valkiria. Poco dado a las entrevistas personales, tuvimos que conformarnos con la multitudinaria rueda de prensa, donde se veía al actor contenido. La cienciología parecía tema vedado, o así lo interpretó el traductor, quizá con celo excesivo. Cruise manifestó su alegría por la nominación al Oscar de Penélope Cruz por su trabajo en Vicky Cristina Barcelona.
¿Ha querido dar una visión distinta de Alemania?
Básicamente recuerdo que no todos los alemanes eran nazis ni aceptaban el Holocausto. Hubo, por ejemplo, una Resistencia alemana, aspecto histórico poco conocido, incluso por mí mismo. Y es lo que nosotros descubrimos estudiando la documentación del complot de Claus von Stauffenberg contra Hitler en julio de 1944, poco después del desembarco de Normandía. No es un documental, sino una película de acción basada en un hecho real, que nos lleva a la Alemania nazi unos meses antes del suicido de Hitler.
Stauffenberg es cristiano y actúa por convicciones…
Stauffenberg es un personaje fascinante. Además de un militar brillante era filósofo, poeta, buen padre y esposo, y muy valiente. Estaba herido y no se detuvo en el complot contra Hitler: no tomaba pastillas para el dolor. Respecto a sus ideas, era efectivamente católico, y sus convicciones religiosas y morales le empujaron a encabezar el complot, más que motivaciones políticas o militares o afán de venganza. De hecho, discutió mucho con su hermano Berthold, abogado, sobre si tenía justificación moral acabar con un tirano como Hitler.
¿Y cuáles son las causas que respalda Cruise?
Por supuesto, el ser humano. Creo en la libertad y en la decencia, en respetar la opinión y las creencias de los otros. Y por supuesto, mi familia. Pienso que las nuevas tecnologías, internet, y la facilidad para viajar, facilitan que todos tengamos una mayor apertura de mente.
¿Por qué hizo la película?
Quería abordar un tema universal, la lucha contra la injusticia, la lucha por la libertad, sin perder de vista el objetivo de entretener al público. He recordado las películas de mi infancia como La gran evasión, con una cuidada ambientación. Y en Valkiria hemos buscado una historia que cuida mucho los detalles, con mucha investigación, búsqueda de localizaciones. Porque pretendo que todo resulte auténtico. Hemos sido muy cuidadosos con todos los detalles históricos, como la colocación de los personajes alrededor de Hitler durante el atentado en la Guarida del Lobo, el momento de la firma... Los aviones de Valkiria, por ejemplo, son auténticos Messerschmidt.
Sigue haciendo cine de acción, pero los años no pasan en balde, ya ha cumplido los 46…
Me encanta el cine de acción y me implico a fondo en mis películas, lo doy todo, lo cual tiene riesgos. Me he roto dos costillas, la nariz... Y si puedo seguiré haciendo cine de acción, aunque sea en silla de ruedas… propulsada.
La polémica le sigue, y hubo protestas de que encarnara a un héroe alemán.
Una de las cosas bonitas de la película es que hemos trabajado juntos actores alemanes y norteamericanos, representando la historia. Una historia contada con inteligencia, dirigida a la gente normal.
Desde mis primeras películas como Risky Business se me ha cuestionado. Tengo cientos de historias, pero procuro nunca tomar parte. Tengo la suerte de tener un trabajo que me gusta y de poder hacer lo que quiero. Pero a la vez sé que no puedo dar nada por sentado, y soy responsable de una familia a la que debo prestar la máxima atención. Cuido mi compromiso con el público, y lo demás, la polémica, está ahí, no puedo evitarla. Yo procuro vivir mi vida lo mejor que sé.
