Leticia Dolera es una apasionada del género de terror que ha disfrutado de lo lindo con su oscuro personaje de Imago Mortis. En su día a día el miedo no es ningún obstáculo y se atreve con todo. Ahora mismo da los toques finales a su debut como directora del cortometraje Lo siento, te quiero.
Ahora mismo está presentando una película, pero también ha hecho televisión. ¿Qué prefiere, cine o tele?
Trabajar no tiene nada de malo, es siempre bueno. Para un actor lo malo es no trabajar. Me gustan los dos por igual. En televisión he tenido la suerte de trabajar en series que estaban muy bien, Al salir de clase, Hospital Central, Los Serrano, Guante blanco, etc. Han sido series de las que me siento muy orgullosa y afortunada de haber participado. Así que me encantaría seguir compaginando cine, televisión y hacer teatro.
¿Es de las que luego se ve en televisión?
Claro. Intento estar en casa el día que dan la serie en la que estoy. Lo veo para ver si voy bien, dónde estoy, hacia dónde tengo que tirar. Es la ventaja de la tele. Esto en cine no lo puedes hacer, una vez que la película está rodada ya no puedes ir modificando tu personaje.
¿En su tiempo libre es consumidora de series?
Sí, ahora estoy viendo y me gusta mucho True Blood. El otro día vi el final de Los hombres de Paco y estaba super bien. Y nada, estoy esperando a la sexta temporada de Perdidos.
¿Le gustaría trabajar en Perdidos?
Hombre, y a quién no. Me gustaría aunque fuera llevar el café.
¿Qué personaje le gustaría ser?
Ni idea, uno nuevo. Amiga de Hugo.
Imago Mortis es una película de terror, ¿como espectadora le gusta el género?
Mucho, me encanta, el que más. El género fantástico en general es mi favorito. Me gusta porque la fantasía es algo que está en el ser humano y nos sirve muchas veces para plasmar cosas muy profundas que a lo mejor serían más difíciles de plasmar en un tono realista.
Ya que le gusta tanto el género, ¿en qué película le hubiera gustado participar?
Me hubiera gustado ser la niña de Déjame entrar.
Supongo entonces que el hecho de que Imago Mortis fuera una película de terror, sería un aliciente a la hora de aceptar el papel de Leilou.
Sí, el hecho de que fuera de género, que la película girara en torno a un aparato que puede retratar el momento de la muerte, que se desarrolle en una escuela de cine, rodar en Turín... Turín es una ciudad muy misteriosa, se dice que es satánica. Además el personaje tenía muchas capas, muchas caras. Dije que sí enseguida.
Ya que menciona el halo de misterio de Turín, ¿hay alguna anécdota terrorífica del rodaje?
Bueno, se dice que había un fantasma en el hotel que por las noches se paseaba y lo oíamos. Luego está el lugar de rodaje, que era un antiguo psiquiátrico donde había una iglesia. Cerca de la iglesia había un árbol y se dice que allí habita el “diavolo”.
Es joven, pero aún así ya tiene unos cuantos títulos a sus espaldas. ¿Qué le diría a la gente que empieza ahora?
Bueno, realmente siempre estás empezando porque cuando acabas un proyecto nunca sabes si te van a volver a llamar. Es una profesión muy inestable y tienes que tener mucha fe en ti misma y confiar en que te va a seguir saliendo trabajo. Así que a los que empiezan les diría que nunca pierdan la fe. Y en mi caso particular, aspiro a tener siempre la misma ilusión, pero no sólo en el trabajo, sino en la vida. Mi trabajo me ilusiona mucho, por ejemplo, ahora estoy haciendo la postproducción de un cortometraje que he dirigido.
¿Cómo ha sido su debut tras las cámaras?
Rodé el corto en mayo y estoy muy contenta porque ha sido una experiencia muy estimulante. Se llama, Lo siento, te quiero y me ha servido para aprender muchísimo del cine como persona y como actriz, me ha enriquecido mucho. Al principio sentí miedo antes de empezar por si no era capaz de gener entusiasmo en todo el equipo y de ser el capitán del barco. Luego cuando estás allí te sube la adrenalina y ya va todo bien.
¿Se reservó algún papel?
No, los protagonistas son Manuela Vellés y Antonio Barroso. Lo que sí es mío es el guión. Es una fábula romántica con toques de ciencia ficción.
¿Cómo nació el corto?
Nació por la necesidad de expresarme de una forma más personal. Como actriz eres una marioneta, que es muy bonito, pero eres un instrumento para que un director cuente una historia a través de ti, y me parecía arriesgado y estimulante colocarme del otro lado que tiene más responsabilidad pero también más libertad.
