Ángel González y Hugo Burgos han trabajado en varios documentales en su país, Argentina. De qué va la vida supone su primer trabajo en España y para la gran pantalla. Un documental que, mediante entrevistas y preguntas a pie de calle, intenta abordar difíciles cuestiones a los que el hombre se enfrenta desde siempre.
¿A qué público se dirige la película?
Ángel: Queremos que la gente se plantee las cuestiones. Nosotros nos encontramos en la sociedad con una variedad de personas. Y tenemos a nuestro lado también a aquellos que ni siquiera se preguntan para qué nacieron. También pensamos en otros que sí que se lo preguntan pero que no encuentran respuesta, y otras que están en el camino.
Hugo: Los que vean la película se encontrarán en ella obispos, sacerdotes y gente comprometida con la fe. Pero ninguno dice “vengan aquí que la verdad está en la Iglesia”. Invitan más bien a que escuches lo que tienen que decir y saques tus conclusiones sin prejuicios: “Aguanta hasta el final y esfuérzate un poco por sacar tus propias respuestas”. Lo bueno que tiene la película es que mucha gente se puede encontrar en ella. Piensan: “Yo soy ése que estoy preguntando eso”, “yo soy parte de la película”.
Alguien que no piensa como los directores, que no crea en Dios, ¿irá a ver la película?
A: Creemos que mucha gente va a invitar a gente, que creen que puede ayudarle ver esta película. De hecho, nosotros hicimos un pase de la película y luego tuvimos un debate con el público. De todos los que estaban uno se levantó y se fue a mitad de película. Y después la mayoría se puso a preguntarnos y surgió allí un debate muy interesante.
H: Fíjate en una cosa curiosa. En la película aparecen sacerdotes y gente comprometida con la Fe. Pero ningún Obispo, ningún sacerdote dice vengan aquí que la verdad está en la Iglesia. No dicen eso. Más bien dicen, escucha y saca tus conclusiones pero sin prejuicios. Cuando llegues al final, esfuérzate un poco y después saca tus conclusiones.
¿Qué pretendían con la película?
A: El ser humano tiene intelecto y además es un ser social, es un ser racional. Y con todo ello siempre busca respuestas de forma natural. Y esto es el inicio de la filosofía, que procura llegar con la razón a las causas últimas. Y la pregunta por excelencia de la filosofía es “¿por qué?”, que es la pregunta que hacen los niños, y que todo ser humano se hace. Lo que pasa es que algunos se ponen una barrera porque no quieren pensar. Lo que nosotros pretendemos con esta película es hacer un llamamiento a que el pensar les va a ayudar a ser más felices. Porque el no pensar es de alguna manera una cobardía. Y esta película no va a dejar indiferente a nadie, del mismo modo que no va a gustar a todo el mundo.
¿Qué se puede encontrar en esta película?
A: Hicimos entrevistas a tres grupos de personas. El grupo más numeroso fue el de las entrevistas espontáneas que hacíamos a la gente de la calle. Tenemos unas 500, y por supuesto solo una pequeña selección sale en el documental. De toda la muestra de esas entrevistas cogimos aquellas que aportan espontaneidad y algo de comedia. Porque la película toca temas profundos, muy difíciles,y que el segundo grupo de gente, que son los especialistas, responden de forma magistral. A mí las respuestas que han dado me han dejado encantado porque verdaderamente lo han respondido de una manera fantástica. De este tipo de entrevistas hicimos unas cuantas más de las que aparecen en el documental, pero no muchas más.
Y luego están los testimonios de la gente que recogemos. Historias personales de gente que buscó o aún busca respuestas acerca de las preguntas que planteamos en la película.
¿Cómo abordaron a la gente de la calle para que interviniera en el documental?
A: Pues simplemente les decíamos: “¿Podemos hacerle unas preguntas existenciales?”. Y claro, la gente no tenía ni idea en muchos casos qué quería decir eso de preguntas existenciales. Muchos no nos creían, otros se reían y algunos pocos no querían responder. Pero los que querían se quedaban sorprendidos de las preguntas que les hacíamos: “¿qué es la vida?”, o “¿qué hay después de la muerte?”. A la gente generalmente en la calle se les pregunta cosas más bien frívolas y no así ,con esta profundidad. Así que fue una experiencia muy bonita. Nos divertimos y aprendimos mucho.
