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In memoriam

Sus personajes fueron llevados al cine por Javier Fesser

¡Qué T.I.O.! Adiós a Francisco Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón

Con 87 años ha muerto en la ciudad que le vio nacer, Barcelona, Francisco Ibáñez, dibujante de historietas, y el creador de Mortadelo y Filemón. Los que hemos crecido con las andanzas de estos torpes agentes de la T.I.A. nos sentimos especialmente huérfanos, él puso su granito de arena para una infancia feliz.

¡Qué T.I.O.! Adiós a Francisco Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón

Sí, uno recuerda con nostalgia la compra a destajo de tebeos, con las aventuras de Mortadelo y Filemón, Rompetechos, el botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio, 13 Rue del Percebe. Y el impacto que le produjo su primer álbum largo, “El sulfato atómico”, y compartir esta vivencia con Francisco Ibáñez tras hacer una larga cola en la Feria del Libro en el Retiro madrileño, para que me firmara un álbum, y el desparpajo con que contestaba diciendo que no había llovido ni nada desde entonces. Trasladaba buen rollo, era un hombre sonriente, nunca le oí hablar mal de nadie, y no se dejó arrastrar por los politiqueos del entorno.

Francisco Ibáñez Talavera nació en Barcelona el 15 de marzo de 1936, pocos meses antes de la guerra civil española, en una modesta familia donde tuvo tres hermanos, su padre era contable, y la madre ama de casa. Por eso la dedicación profesional a la que parecía destinado era la paterna, pero su afición por los tebeos y el cine cómico, más su habilidad para el dibujo, le permitieron publicar en la revista “Chicos” a la temprana edad de 11 años una primera creación. En los años 50 realizaba muchas colaboraciones para revistas infantiles y juveniles, pero fue en 1957 cuando se decantó por la dedicación exclusiva a las historietas.

Fue en Bruguera donde su carrera despegó. Como sus colegas, entre ellos Raf, Escobar, Vázquez, le tocó trabajar a destajo, algo que en el fondo no dejó de hacer durante toda su vida. Había muchas revistas semanales como “Pulgarcito”, “Tío Vivo” y “DDT” y muchas páginas que llenar. Y fue en 1958 cuando dibujó por primera vez a Mortadelo y Filemón, con un aspecto bastante diferente al que finalmente adquirió, aunque con algunos elementos como la habilidad para el disfraz de Mortadelo ya presentes, aunque al principio era su sombrero bombín el lugar de donde sacaba los elementos de sus distintos atuendos.

La época invitaba a fijarse en otros colegas, y tomar ideas prestadas no se consideraba plagio. ¿Tiene Sacarino elementos de Spirou? Desde luego, aunque el propio Ibáñez había ejercido de botones, y todo influye. El mejor álbum de Mortadelo y Filemón fue para mí sin duda “El sulfato atómico”, que era una historia continuada, y es el que acusa mejor la influencia de la “bande dessinée” franco belga. Luego vendrían muchos otros álbumes, concebidos episódicamente, once capítulos de 4 páginas, donde tocaba encontrar una llave, desactivar una bomba, o encontrar un trozo de un plano. El ritmo de producción de Ibáñez pocos lo han igualado. Es cierto que repetía ideas, ya era un clásico esperar su álbum sobre una olimpiada o un mundial de fútbol, pero la calidad de sus dibujos era impresionante, y tenía una gran habilidad para el gag.

Hubo conflicto laboral y de derechos de los personajes con Bruguera en los 80, Ibáñez se vio obligado a inventar personajes no demasiado memorables, como Chicha, Tato y Clodoveo, o a autoplagiarse con 7 Rebolling Street. Pero finalmente recuperó a sus personajes más queridos y se centró en Mortadelo y Filemón, que dieron pie en Bruguera no sólo al semanario Mortadelo, sino a muchos especiales. Las detalladas portadas hicieron las delicias de los admiradores de Ibáñez. Es cierto que no todas sus historietas tienen la misma calidad, que se rodeó de un amplio equipo y algunas entregan adolecían de unos dibujos algo perezosos. Pero en fin, no se podía tener todo.

En cine destacó la película animada El armario del tiempo, de 1971, el acercamiento de Javier Fesser con actores de carne y hueso y aire castizo en La gran aventura de Mortadelo y Filemón de 2003 y con animación digital en Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, además de otra cinta con actores, Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra, de 2007. No fueron los del siglo XXI acercamientos demasiado felices, era difícil atrapar el espíritu de las viñetas, pero Ibáñez siempre se mostró elegante a la hora de referirse a estos filmes, y es que sabía transmitir buenas vibraciones. No han faltado además series animadas y videojuegos, y traducciones a otros idiomas. Con Ibáñez siempre he tenido la sensación de que todos sabíamos que era un genio, pero que a este gran creador le ha faltado un reconocimiento más generoso. Quizá llegue ahora, o quizá se pierda en la bruma y la canícula veraniega. Descanse en paz en el cielo que merecen los grandes creadores de cómic.

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