Los tiempos cambian, y el pobre Burt Reynolds necesita "cash". De modo que no tiene más remedio que subastar un montón de recuerdos y premios.
A sus 78 años, y pese a haber pasado por el quirófano y haberse sometido a cinco by-passes, Burt Reynolds está más hiperactivo que nunca, y todo apunta a que su amplia actividad tiene que ver con la necesidad de poder responder de sus responsabilidades económicas. En ese sentido no es ningún “caradura”, como los personajes a que aluden los títulos de algunas de sus películas.
El próximo mes, en un casino en Las Vegas, y auspiciado por la casa de subastas Julien’s Live, el duro actor de comedia pondrá a la venta 600 propiedades personales, muchas relacionadas con sus películas, como el casco de fútbol americano de El rompehuesos, además de diversos vehículos y premios, incluido el Globo de Oro que recibió como actor de reparto por Boogie Nights.
El hecho de que esté presente en muchas películas de medio pelo recientes, y que esté dando clases de interpretación en Florida y escribiendo sus memorias, invita a deducir que Reynolds necesita liquidez para afrontar sus gastos, y el dinero lo está sacando como puede, siempre trabajando honradamente o vendiendo lo que tiene.
