El informe forense elaborado por el hospital de Los Ángeles que atendió a Carrie Fisher antes de su fallecimiento ha desvelado que se encontraron indicios de que la actriz había ingerido alcohol y varias drogas.
Al parecer había consumido cocaína unos tres días antes de su muerte, y también se han encontrado indicios de heroína y éxtasis. Sin embargo, no se establece que estas sustancias hayan sido determinantes en el triste final de la Princesa Leia. Hace unos días, Reuters informó que la causa fue “apnea del sueño y otros factores”, según la oficina del juez instructor que lleva el caso.
Su familia no se ha sorprendido de que el consumo de estupefacientes pudiera estar relacionado con el deceso. “No es noticia que Carrie muriera por drogas”, dijo su hermano, Todd Fisher, a la agencia AP. “Mi madre combatió la adicción a drogas y problemas mentales toda su vida. Y murió por ello”, ha declarado la hija de la actriz, Billie Lourd, en exclusiva a la revista People.
"Sé que mi madre querría que se supiera la causa de su muerte, para animar a la gente a que venciera su vergüenza para luchar por este asunto, y buscar la financiación del gobierno para programas de salud", explica. "La vergüenza y el estigma social son los enemigos del progreso y de la solución a una cura definitiva".
