Can Yaman, la gran estrella de las telenovelas turcas, ha reaparecido este domingo en Roma, apenas 24 horas después de haber sido detenido en Estambul en el marco de una redada antidrogas.
Lo ha hecho a través de sus redes sociales, donde ha publicado varias fotografías frente al Coliseo para confirmar su puesta en libertad y negar cualquier vinculación con sustancias estupefacientes. "La prensa turca siempre es mala conmigo", ha afirmado Can Yaman, visiblemente molesto por el tratamiento informativo del caso en su país de origen.
La detención se produjo en la madrugada del sábado, cuando la Fiscalía General de Estambul ordenó registros simultáneos en nueve discotecas y locales nocturnos frecuentados por personajes conocidos del panorama artístico turco. En uno de esos establecimientos, situado en el barrio de Ortaköy, uno de los más populares de la ciudad, fue arrestado Can Yaman, según informaron varios medios locales.
Tras su detención, el actor fue trasladado a dependencias policiales para prestar declaración y pasó la noche bajo custodia. Posteriormente fue conducido al Instituto de Medicina Forense, donde se le practicaron diversas pruebas médicas, entre ellas análisis de sangre y orina, como parte del protocolo habitual en este tipo de investigaciones relacionadas con el consumo o posesión de drogas.
Un día después, Can Yaman reapareció en Instagram desde la capital italiana, ciudad en la que reside desde hace tiempo y donde ha desarrollado buena parte de su carrera reciente. "De vuelta a Roma", escribió junto a tres imágenes en las que posa relajado frente a uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. El mensaje iba acompañado de un texto más extenso, redactado en italiano, en el que el actor cargaba duramente contra la prensa de su país.
"Querida prensa italiana, la prensa turca siempre es mala conmigo, pero no es nada nuevo. Pero vosotros no. Por favor, no cometáis el error de copiar y pegar las noticias que llegan del Bósforo", señalaba, en un intento de frenar lo que considera informaciones exageradas o directamente falsas sobre su situación.
Can Yaman no ha negado haber sido detenido, pero sí ha querido desvincularse de cualquier delito relacionado con estupefacientes. "¿Os parece que voy por ahí en locales con sustancias en un momento en el que la policía está investigando a fondo y deteniendo a muchas personas famosas?", se preguntaba en su publicación. Según su versión, la rapidez con la que fue puesto en libertad demuestra su inocencia. "Si fuera mínimamente cierto, no me habrían liberado en tan poco tiempo y no habría podido volver a Italia al día siguiente", añadía.
El actor, de 36 años, ha querido así zanjar una polémica que estalla en un momento especialmente delicado de su agenda profesional. En apenas cuatro días, si no hay cambios de última hora, tiene previsto viajar a España para participar en El Hormiguero con motivo del estreno de su nueva serie, El Turco, uno de los proyectos internacionales más ambiciosos de su carrera.
La operación policial en Estambul no sólo afectó a Can Yaman. Entre los detenidos también se encontraba la actriz y cantante Selen Görgüzel, además de otras siete personas, según confirmó el medio Türkiye Today. Las autoridades investigan posibles delitos de posesión de drogas para consumo personal, facilitación del uso de sustancias ilegales y eventuales conexiones con actividades ilícitas en el entorno de los locales nocturnos inspeccionados, además de otros cargos recogidos en la legislación turca.
Más allá del episodio policial, la figura de Can Yaman sigue despertando un notable interés mediático, tanto por su popularidad como por su vida personal. Nacido en Estambul en el seno de una familia de origen albanés, el actor mantiene una relación estrecha con sus padres, que continúan residiendo en Turquía. Durante años compaginó su vocación artística con estudios de Derecho, carrera que llegó a finalizar, aunque nunca ejerció de manera plena, optando finalmente por la interpretación.
Tras convertirse en una de las grandes estrellas de las series turcas, Can Yaman decidió dar un giro a su carrera y trasladarse a Italia, donde ha encontrado un nuevo mercado y una proyección internacional que le ha permitido reinventarse. En el plano sentimental, su nombre ha sido vinculado recientemente a una DJ italiana, relación que él ha preferido mantener en un discreto segundo plano, cansado, según ha reconocido en más de una ocasión, de la presión constante de la prensa del corazón.
Su enfrentamiento recurrente con los medios turcos, a los que acusa de tratarle con dureza y sensacionalismo, vuelve a ponerse de manifiesto con este episodio. Una detención breve, una liberación rápida y un viaje exprés a Roma han bastado para reavivar una polémica que, de momento, el propio Can Yaman da por cerrada, al menos en lo judicial. En lo mediático, el ruido parece lejos de apagarse.
