Tom Hanks salvó el día más especial de unos novios que se casaban en Roma. El rodaje de Ángeles y demonios impedía el acceso al lugar donde iba a celebrarse el enlace, pero el actor intervino y se convirtió en el ángel de la guarda de la pareja.
Que una superproducción de Hollywood remueve Roma con Santiago para salir adelante no es ninguna novedad. En el caso de Ángeles y demonios, precuela de El Código Da Vinci, la movida ha sido Roma, escenario principal de la trama. Los hollywoodienses se han trasladado a la ciudad eterna con todo su equipo, con lo que eso implica. El pasado fin de semana, las inmediaciones del Panteón estaban cerradas a cal y canto al público, porque se estaba rodando una escena de la película. Lo que es de lo más frecuente para los trabajadores de la meca del cine, casi echó por tierra el día más especial de una pareja que iba a casarse en ese momento en el emblemático edificio. El pánico comenzó a cundir cuando la novia se dio cuenta de que no podía llegar al Panteón, pero afortunadamente la sangre no llegó al río. Tom Hanks se percató de lo que ocurría y acudió al rescate. Así que el que podría haberse erigido como el gran demonio de tan especial día, pasó a convertirse en el ángel de los novios. El actor acompañó a la novia y a su padre hasta el Panteón, camino que aprovechó para felicitar a la dama y bromear con su progenitor. Finalmente, todo salió según lo previsto y la pareja se pudo casar, mientras el equipo de Ángeles y demonios continuó con el rodaje.
