La semana pasada se conocía la noticia de que las chabolas de dos de los niños de Slumdog Millionaire habían sido derribadas. Danny Boyle se ha puesto manos a la obra y dice que en menos de diez días tendrán dos casas nuevas para ellos y sus familias.
Danny Boyle continúa con su compromiso de ayudar a los niños de Slumdog Millionaire. A comienzos de años se supo que los productores de la película, con Boyle a la cabeza, habían garantizado la escolaridad de los niños hasta los 18 años mínimo, así como una serie de necesidades básicas. A pesar de todo, los niños seguían viviendo en sus chabolas habituales, de las que fueron desalojados la semana pasada porque fueron derribadas. Boyle y sus colegas se han puesto manos a la obra y han asegurado que tanto Azharuddin Mohammed Ismail –el pequeño Salim– y Rubina Ali –Latika– como sus respectivas familias, tendrán sus nuevas casas en menos de diez días. Sus nuevos hogares están cerca de los poblados de chabolas, para que no suponga un cambio radical en la vida de los niños. El joven Salim está encantado con la vuelta de Boyle a India, como publica el Daily Telegraph. “Ha sido fantástico verlo otra vez, sólo espero que nos ayude a conseguir esa casa. También quiero que me coja y me ponga en otra película”, confesó el pequeño. Quien no se ha tomado tan bien la vuelta de Boyle ha sido Ali Quareshi, el padre de Latika. Ya dio que hablar cuando se le acusó de intentar vender a su hija, y ahora ha mostrado su malestar con el equipo de la película. Según él, les prometieron ‘el oro y el moro’ y hace meses que no tienen noticias de ellos, así que se negó a encontrarse con Boyle. “Hablaron de darnos una casa desde antes de los Oscar”, comentó enfadado el padre de la niña.
