Tras el robo de su pasaporte producido en Cannes, Lindsay Lohan ha podido presentarse por fin ante la justicia. La juez ha dictaminado que vuelva a llevar una pulsera que controle sus niveles de alcohol en la sangre.
Gracias a que pagó 100.000 dólares a modo de fianza Lindsay Lohan no fue arrestada en cuanto puso un pie en su país. Venía de Cannes, un lugar donde fue víctima de un robo según denuncia. La actriz apuntaba a su padre como el culpable del hurto del documento. Según su versión, al no tener pasaporte no podía regresar a tiempo a Estados Unidos para comparecer ante la justicia, de ahí la orden de detención que se anuló cuando pagó la cuantiosa cantidad.
Ya en casa, Lindsay ha acudido al juzgado. La jueza ha dictaminado que continúe yendo a las clases que como terapia le ayudan a acabar con sus adicciones. También ha establecido que una vez por semana se tiene que hacer pruebas para saber si ha consumido drogas. Y como guinda, Lindsay Lohan ha recibido la noticia de que tendrá que volver a llevar el brazalete que controla los niveles de alcohol en sangre. La actriz ya llevó este invento de forma voluntaria en 2007, cuando fue detenida.
Según ha dicho su abogado, Lindsay está deseando demostrar que piensa cumplir con los dictámenes del tribunal. Lo único que preocupa a su clienta es que con tanto compromiso semanal con terapia y con las pruebas, se vaya a ver afectada su carrera. Lohan tiene previstos algunos proyectos y no le gustaría tener que renunciar o posponerlos. La próxima cita de Lindsay con los tribunales será el 9 de julio.
