Hace un par de semanas que Lindsay Lohan luce por segunda vez en su vida el brazalete-tobillera que controla sus niveles de alcohol en sangre. El domingo el aparatito “se chivó”, lo que ha provocado una nueva orden de arresto contra ella.
En la vida de Lindsay Lohan pasan muchas cosas en muy poco tiempo. Hace dos semanas nos enterábamos de que tendría que llevar por segunda vez en su vida el brazalete-tobillera que controla los niveles de alcohol en sangre. La jueza lo ordenó después de que no se hubiera presentado cuando debía ante ella. Días después la jovencita posó con su nueva “joya” en el tobillo. De esta guisa apareció en la entrega de los premios MTV el 6 de junio. Según parece, la chiquilla debió tomarse algo más que un zumo o trató de quitarse el brazalete porque el aparatito dio la voz de alarma. Esto ha provocado que la misma jueza que dictaminó que tendría que llevarlo, acabe de emitir una orden de arresto por haber incumplido las condiciones de la libertad condicional establecidas hace dos semanas. La actriz está indignadísima pues dice que ella no hizo nada para que saltara la alarma del aparato. Añade que todo esto tiene que ver con las falsas informaciones que publican los tabloides que sirven para levantar acusaciones equivocadas contra ella. La jueza no parece que esté de acuerdo pues además de emitir la orden ha añadido 100.000 dólares más a la fianza que tiene que pagar si no quiere ser arrestada. Esa cantidad fue la que tuvo que pagar hace dos semanas para no ser encarcelada después de haber dado plantón a la justicia.
La estrecha relación de Lindsay con la justicia de su país viene de lejos. La obligación de tener que presentarse periódicamente es una de las consecuencias de su detención en 2007 por conducir bajo los efectos del alcohol.
