Era ‘vox populi’ que Nicole Kidman había usado bótox para evitar las arrugas en la cara. Pero por primera vez la actriz ha admitido los hechos.
Los años no pasan en balde, y Hollywood se empeña en que los actores, y especialmente ellas, deben lucir siempre un rostro terso y juvenil. De esta esclavitud ha sido víctima Nicole Kidman, que ha recurrido al bótox para cuidar su cara, con resultados discutidos, pues lo cierto es que ha provocado cierta rigidez en sus rasgos.
Ahora Kidman ha reconocido a la publicación alemana TV-Movie el uso del mentado producto. La confesión la ha hecho durante la promoción de su última película, Rabbit Hole: “Probé el bótox pero no me gustó después el aspecto de mi rostro”, hac comentado. Sobre su supuesta frialdad, la actriz lo desmintió asegurando que es muy sentimental, aunque sí explicó que “mi madre me inculcó de niña que nadie debe de mostrar lo que realmente piensa o siente”; suena un poco mal, pero se supone que la enseñanza era que no debía mostrar todas sus emociones, pues “soy muy emocional y lloro por las cosas que me afectan”.
