Lindsay Lohan se ha declarado no culpable en la vista previa por el supuesto robo de un collar valorado en 2.500 dólares. Lo que no impidió que el juez le echara una pequeña bronca.
Sigue el “culebrón” de Lindsay Lohan. Como informaba ayer, la actriz estaba siendo investigada por la sustracción de un collar cuyo valor se estima en 2.500 dólares. Pues bien, Lohan ha sido acusada formalmente del delito grave de robo por este hecho, en vista judicial celebrada ayer en un tribuna de Los Ángeles.
La abogada de la actriz, Shawn Chapman Holley, trató de quitar hierro al asunto afirmando que había hablado con la agente de la condicional por sus “pecadillos” del pasado, y le “indicó que la señorita Lohan ha cumplido con todas las demás obligaciones de la condicional”.
Lo que no quita para que el juez Keith Schwartz impusiera una fianza de 40.000 dólares y espetara una serias palabras de advertencia a Lohan: “Está usted ahora en una situación diferente desde el momento en que se ha presentado un cargo de delito grave. Si viola la ley, pasará a prisión preventiva sin fianza... Debe seguir las leyes como cualquier otro”.
Desde luego, advertir que la cosa va en serio tiene sentido, pues la actriz dio pruebas de frivolidad presentándose en el juzgado con un ceñidísimo vestido blanco, lo que no parece la indumentaria más adecuada para la ocasión.
