La vida misma puede ser un reino animal, y al tiempo, muy humano. Lo comprobó recientemente la actriz nominada al Oscar Jacki Weaver, a la que tocó interpretar un papel inesperado en el llamado mundo real.
Qué bonito es luchar por ser nominada al Oscar. Viajas a Hollywood, te alojas en estupendos hoteles a todo lujo... Pero antes pueden suceder cosas inesperadas, como es el caso de Jacki Weaver. La actriz australiana, que opta a la estatuilla dorada por su trabajo en Animal Kingdom, y que cuenta 63 años, tuvo que ejercer de improvidada partera hace tres meses. La recién nacida fue su propia nieta, Luli.
Weaver llegó a casa de su hijo, y se encontró con que su nuera estaba rompiendo aguas. Aunque pidieron una ambulancia, las cosas discurrieron muy deprisa, y la actriz tuvo que ayudar a dar a luz, tarea para la que no tenían ninguna preparación o experiencia: “Cuando tuve a mi hijo me suministraron anestesia general, porque tenía una sección C, así que ni siquiera sabía cómo era todo aquello”, explicó al diario USA Today.
Total, que tuvieron que preparar un aparador, y allí la actriz que ha interpretado más de 100 obras de teatro en el escenario, tuvo que representar en vivo algo inesperado. “Allí estaba ella en mis brazos. Fue muy emocionante. Asusta más que cualquier estreno nocturno que haya tenido... y los estrenos asustan mucho”, comentó Weaver.
