No le basta manejar el ingrediente de la interpretación. A Eva Longoria le encanta la cocina, tiene restaurantes, y ahora acaba de publicar un libro sobre el buen comer.
Las apariencias engañan. Gabriela Solís puede que sea un desastre de ama de casa en Mujeres desesperadas, incapaz de cocinar un plato decentemente (aunque sí de encargarlo, claro está). Pero su otro yo, Eva Longoria, es una gran amante de la cocina. Por si quedaban dudas, acaba de publicar un libro de cocina, titulado Eva’s Kitchen, donde comparte su sabiduría culinaria.
Longoria cuenta que el gusto por la cocina le viene de su madre, que cocinaba todos los días para su esposo y cuatro hijas. “Tenía 4 crías yendo a escuelas diferentes, una con necesidades específicas (Elizabeth, la mayor), trabajaba a tiempo completo y un marido que quería cenar en la mesa todos los días a las 6”. La actriz reconoce que lograr eso en la actualidad es poco menos que imposible. Pero cree que serían saludables planteamientos del tipo “No voy a pagar 20 pavos por una pizza cuando tengo tomates en mi jardín”. Aunque Longoria trabajó en su juventud en la cadena de hamburguesas Wendy’s, no es partidaria de la comida rápida.
Como es sabido, la actriz tiene varios restaurantes, y asegura tener 25 delantales para servir la comida. Ahora, con su nuevo libro, se plantea nuevos retos, como el de abrir una escuela de cocina. Y es que, recuerda, “en mi restaurante la mitad de las recetas, con la ayuda del chef de Beso Todd English, son originales”.
