Lindsay Lohan ha estado brevemente de nuevo entre rejas. La juez Stephanie Sautner, de Los Ángeles, la había enviado a la prisión de mujeres de Lynwood, donde la actriz ya había estado encarcelada anteriormente.
La madrugada del 22 de abril, la protagonista de Chicas malas íngresaba en Lynwood, donde la vistieron con el uniforme naranja de las reclusas. Sin embargo, tras depositar una fianza de 75.000 dólares, ha vuelto a salir a la calle.
Lindsay Lohan había sido acusada de robar de un collar de oro en una joyería en enero. La actriz siempre ha defendido su inocencia. "Se marchó de la joyería con el collar por una distracción", comenta su abogado. No se lo acaba de creer la juez Stephanie Sautner, que piensa que un correctivo de 120 días de prisión le hará mucho bien. "Quizás así vea cómo viven las mujeres que han sufrido duras caídas. De esta forma igual cambia", explica la magistrada, convencida de que una excusa tan descarada es inaceptable. "Una persona razonable habría devuelto el collar de inmediato".
Lohan no se esperaba que la enviaran tras los barrotes, y se mostró confundida y desorientada tras la lectura de la sentencia. Su abogado ha presentado una apelación.
