No todas las pulseras son iguales. "Mi pulsera es electrónica", podría decir Lindsay Lohan, "y a veces, se estropea".
Hay que reconocer que Lindsay Lohan es un pozo sin fondo en lo que a generar noticias se refiere. Cuando se encuentra cumpliendo arresto domiciliario por el caso del robo de un collar, y se suponía que no daría que hablar durante algún tiempo por estar “con la pata quebrada y en casa” (aunque sería mejor decir “con la pulsera electrónica de localización puesta y en casa”), hete aquí que los funcionarios que velan por el cumplimiento de la pena se presentaron a verla.
Según el representante de la actriz, Steve Honik, Lopan se encontraba viendo su televisión 3D, leyendo guiones y paseando por la terraza –¡qué capacidad para desarrollar actividades!–, los oficiales llamaron a la puerta, según Los Angeles Times como “parte del procedimiento estándar para asegurar que el equipo de monitorización funciona correctamente”. Según TMZ, la visita se produjo porque algo no funcionaba bien.
En fin, no parece que ocurriera lo que mostraba la última temporada de 24, cuando a un tipo le cortaban un dedo para extraerle su pulsera electrónica y poder moverlo sin llamar la atención.
