Cualquier ocasión es buena para arrimar el ascua a la sardina de tus reivindicaciones. Eso piensan algunos activistas pro derechos gays, que buscaban instrumentalizar el programa infantil "Barrio Sésamo", y que se han visto respondidos con contundencia por los creadores de las aventuras de Epi y Blas.
Resulta increíble que un programa televisivo infantil se convierta en campo de batalla para manifestarse a favor del matrimonio homosexual. Pero eso es lo que venía haciendo un tal Lair Scott desde la página web change.org, al solicitar que las populares marionetas de “Barrio Sésamo” Epi y Blas (Ernie y Bert en el original americano) salieran del armario y reconocieran su condición gay.
Lo cierto es que durante años chavales de todo el mundo lo único que han visto es a dos buenos amigos muy diferentes, al estilo del Gordo y el Flaco –Stan Laurel y Oliver Hardy–, donde uno ingenuo y gamberrillo, sacaba de sus casillas al otro, más formal. Pero siguiendo la inclinación de algunos en los últimos tiempos, de que dos amigos del mismo sexo tienen que ser necesariamente homosexuales, se venía especulando acerca de que Epi y Blas era gays. Scott pensaba que una buena forma de decirlo explícitamente era mostrar que los dos amigos se casaban, aprovechando la reciente aprobación del matrimonio gay en Nueva York.
Ante tal escalada de rumores sobre Epi y Blas, la gente de “Barrio Sésamo” ha decidido zanjar la cuestión, no quiere que su show se salga de los límites dentro de los cuales siempre se ha movido. “Epi y Blas son los mejores amigos. Fueron creados para enseñar a los preescolares que las personas pueden ser buenas amigas aunque sean muy diferentes unos de otros. Aunque se identifican como varones y poseen muchos rasgos y características humanas… son marionetas, no tienen orientación sexual”, se dice en un comunicado oficial.
En España se mostró en 2005 una boda gay en el programa infantil con marionetas "Los Lunnis", lo que originó un considerable revuelo.
