Es la actriz problemática por excelencia, muy lejos quedan ya los días en que Lindsay Lohan era una adorable niña Disney.
Lindsay Lohan tuvo que comparecer ante el tribunal presidido por la jueza Stephanie Sautner, para ver qué tal lo está haciendo con los servicios sociales a los que fue condenada hace unos meses. Lo hizo esposada, en esto los americanos son tremendos, y proporcionan fotos la mar de llamativas. Se acusaba a Lohan de no cumplir con lo dictaminado por Sautner, y en efecto, la actriz se saltó nueve citas previas en el Centro de Mujeres, y señaló que el trabajo que le señalaban los oficiales de la condicional no era satisfactorio. A cambio, por su cuenta ha colaborado con la Cruz Roja, servicios que Sautner dijo no estar dispuesta a computarle, ella no puede decicir por su cuenta qué servicios realizar.
Aunque no ordenó la cárcel, Sautner impuso a Lohan una fianza de 150.000 dólares, y señaló nuevos servicios sociales en la morgue de Los Ángeles, no sabemos si para hacer considerar a la actriz aquello de la fugacidad de la vida, que vea por sí misma cómo acaban algunas personas que llevan una vida desenfrenada. Puede que haya tenido algún efecto en Lohan, aunque no exactamente el deseado. La actriz se presentó tarde a su primer encuentro con la morgue, 20 minutos exactamente, no sabemos si por canguelo, o simplemente por su habitual indolencia. Su portavoz atribuyó el retraso a los nervios de la sesión ante la jueza esa mañana. La oficina forense dice que la demora de Lohan fue no de 20 sino de 40 minutos, pero que se le ha dado una nueva cita para hoy viernes. Esperemos que la chica espabile, porque a este paso...
