La cara oscura de la fama la constituyen casos como el que nos ocupa, donde no resulta fácil dilucidar dónde está la verdad: está claro que la popularidad puede llevar a meter la pata, pero también es cierto que hay mucho aprovechado, que busca sacar tajada con los escándalos.
El protagonista del documental Justin Bieber: Never Say Never ha hablado alto y claro: no es el padre del bebé que espera una tal Mariah Yeater, de 20 años, y fan del artista.
Yeater, embarazada de tres meses, ha interpuesto un pleito de paternidad contra Bieber, de 17 años, que ha negado con rotundidad y personalmente las acusaciones: “Nunca he estado con esa mujer. Simple y básicamente diré que ninguna de esas alegaciones es verdad”, dijo antes de un concierto el viernes, cuando sus anfitriones de la NBC le preguntaron por el tema. “Sé que voy a estar en el punto de mira, pero nunca me voy a convertir en víctima”, aseveró Bieber.
En cualquier caso, los medios más amarillistas como TMZ ya están echando carnaza a la cuestión, y aseguran que el cantante se someterá a un test de DNA para descartar su supuesta paternidad.
