Linday Lohan debe despertar pena en sus carceleros o algo así. Únicamente de este modo puede entenderse la fugacidad de su encarcelamiento.
Lindsay Lohan de momento se las arregla para acumular condenas y eludir su cumplimiento íntegro. Ayer la actriz ingresó en prisión para pasar 30 días encerrada por violación de la condicional, pero a las seis horas ya estaba en la calle. Este visto y no visto ha sido explicado porque la cárcel estaba saturada de presos. ¡Qué chica más afortunada es Lohan!
Ahora la duda es si por fin será una buena chica y cumplirá con los servicios comunitarios impuestos por la jueza Stephanie Sautner en la morgue del condado. Tal vez los cadáveres que vea por allí le animen a sentar la cabeza, escarmentar en la ajena.
