Erre que erre, Alec Baldwin sigue profundizando en el "affaire" que llevó a su expulsión de un vuelo de American Airlines. Él sabrá a que juega con sus palabras y los "amigos" de la compañía aérea, a los que suma ahora al presidente de una empresa de autobuses.
De Guatemala a Guatepeor. Alec Baldwin fue expulsado de un vuelo de American Airlines hace unos días por no obedecer la orden de una azafata, que le pidió que apagara su dispositivo electrónico, con el que jugaba a “Words with Friends”. El actor ha escrito un post en su blog de Huffington Post donde básicamente se disculpa ante los otros viajeros por las molestias que ha podido ocasionarles, afirma su fidelidad a la compañía aérea con la que dice haber viajado durante años sin problemas y arremete contra la persona que provocó su expulsión, asegurando que la tomó con él para dar un escarmiento general, pues otros viajeros también aprovecharon el retraso del vuelo para sacar sus teléfonos y similares.
Como decía cuando comenté esta noticia, la hipotética carrera política de Baldwin no parece que vaya a dar pasos de gigante con hechos como éste. Tampoco ayuda que insista en polemizar. Pero es que, para colmo de males, se le ocurrido decir que el servicio de las aerolíneas ha bajado en calidad, y para ejemplificarlo dice que la cosa se parece a “la experiencia de un autobús de Greyhound. Aviones sucios, comidas apenas comestibles, cortes para las líneas menos frecuentadas...”. El caso es que Dave, Leach, el presidente de Greyhound, se ha sentido ofendido por la comparación, motivo por el que ha escrito una carta abierta reconociendo que “soy el primero en admitir que en Greyhound hemos tenido algunos desafíos con la percepción de nuestra marca”, pero asegurando que se están esforzando, e invitando al actor a viajar con ellos jugando a “Words with Friends” o a lo que sea.
