Dice el dicho que "tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe". Alec Baldwin ha tenido un primer aviso de lo que puede traer consigo un caprichito...
Hace unos días informamos de la expulsión de Alec Baldwin del avión en que debía volar, por negarse a apagar el smartphone con el que estaba realizando una “importante” tarea, jugar a “Words with Friends”. En aquel entonces me hacía la consideración de que ésta no parecía la mejor estrategia para que el coprotagonista de Rockefeller Plaza se postule a la alcaldía de Nueva York, intención con la que a veces había especulado. De hecho, poco después, tras protagonizar una parodia televisiva del incidente, para quitarle hierro, comentó que no entraba en sus planes lo de competir por ser alcalde.
Ahora se demuestra que los caprichos aéreos también pueden afectar al bolsillo del actor, o al menos crear una imagen controvertida. La cadena de supermercados Wegmans Food Market decidió interrumpir sus anuncios con Baldwin una semana antes de los previsto, tras recibir quejas de numerosos clientes: “Las quejas de los clientes nos las tomamos muy en serio”, declaró un representante de Wegmans. En un comunicado la empresa anunciaba “Lamentamos terminar los anuncios de Navidad de Alec Baldwin una semana antes de los previsto”, pero al parecer llegaron tantos mensajes de apoyo al actor que finalmente ha reconsiderado su postura, y ha vuelto a emitir los spots. Total, lo menos que puede decirse es que el jugón Baldwin ha roto la cintura a más de uno con sus acciones de altos vuelos.
