Reese Witherspoon, aunque está a punto de convertirse nuevamente en mamá, cuida de sus padres, lo que ha demostrado acompañándoles a una delicada reunión con un juez.
El pasado viernes una Reese Witherspoon en avanzado estado de gestación acompañó a sus padres a un juzgado de Nashville en una comparecencia de urgencia a puerta cerrada. Betty, la madre de la actriz, casada durante 42 años con Hohn, presentaba los papeles pertinentes para pedir al juez Randy Kennedy que anulara una boda de John que habría tenido lugar en el mes de enero con una tal Tricianne Taylor.
Al parecer Kennedy suele manejar casos que tiene que ver con incapacidad mental, y todo apunta a que el enlace inválido –no existía un divorcio previo que diera cobertura legal a la mencionada boda– habría tenido lugar en un momento de enajenación de John. En efecto, el padre de Reese, de 70 años, médico que perdió recientemente su licencia para ejercer la profesión, tiene un pasado complicado de problemas con el alcohol y de gastos compulsivos.
