Gérard Depardieu había soportado hasta la fecha estoicamente las críticas recibidas por su decisión de establecer su residencia en Bélgica para pagar menos impuestos. Ahora, emulando a Obélix, parece decir "están locos estos del gobierno francés".
ACTUALIZACIÓN
El gobierno francés está que trina ante la decisión firme de Gérard Depardieu de pedir la nacionalidad belga. Después de su carta a "Le Journal de Dimance", la ministra de cultura Aurélie Filippetti asegura que "Gérard Depardieu, su éxito lo debe al sistema francés de promoción del cine", mientras que el ministro de educación, Vincent Peillon, dice que su actitud es “anticiudadana” y “un mal ejemplo”, aunque reconoce que “es un buen actor”.
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16/12/2012
Pero era lógico que quien ha dado vida al irreductible galo con ganas de pelea Obélix -no consta que su próxima película vaya a adaptar el cómic “Astérix en Bélgica”, pero cualquiera sabe-, no rehuyera el combate, sobre todo cuando han cargado contra él personajes tan conspicuos como el primer ministro francés Jean-Marc Ayrault, que tachó su comportamiento de “despreciable” nada menos. Más fino ha sido el presidente, François Hollande, que dice que “cada uno debe tener un comportamiento ético, no importa el oficio que ejerza”.
En una carta abierta a Ayrault en Le Journal du Dimanche, Gérard Depardieu le pregunta “¿Quién es usted para juzgarme así?” y recuerda sus orígenes humildes, cuando trabajaba en una imprenta y como mozo de almacén, antes de convertirse en uno de los mejores actores franceses de todos los tiempos. También da el detalle -desde luego no despreciable- de que siempre ha cumplido con sus obligaciones fiscales, y que da trabajo a 80 personas; y afirma que en el último año el 85% de sus ingresos los gastó en impuestos, habiendo pagado a lo largo de toda su vida 145 millones de euros en este concepto.
Dice Depardieu que sus razones para irse a Bélgica y renunciar a su pasaporte y cartilla de seguridad social franceses son personales, pero que “a pesar de mis excesos, mi apetito y mi amor por la vida, yo soy un ser libre, Monsieur, y seguiré siendo educado”, pues, en efecto, él ha mantenido la corrección con la polémica en todo momento.
