Por encima de sus ideas diferentes, la actriz rinde homenaje a la política que encarnó en la gran pantalla.
Ayer fallecía a los 87 años todo un icono de la política británica del siglo XX, la que fuera primera ministra Margaret Thatcher. Una de las reacciones más esperadas a la noticia era la de la actriz que ganó un Oscar por interpretarla en la pantalla. Meryl Streep se transfiguró en Thatcher en La dama de hierro, la película dirigida por Phillipa Lloyd.
Para Meryl Streep, “Margaret Thatcher fue una pionera, lo quisiera o no, del papel de las mujeres en la política. Resulta difícil imaginar una parte de nuestra historia actual a la que no hayan afectado las medidas que ella impulsó en el Reino Unido a finales del siglo XX”.
En un comunicado hecho público por la actriz, afirma que “para mí fue una mujer admirable por su fuerte determinación. Haber ascendido legítimamente en sistema político británico, ligado a diferencias de clase y fobias de género, en la época y en la forma en que lo hizo, fue un logro formidable”.
Aunque Streep no deja de señalar puntos dudosos en Thatcher, incluido el debate de si algunas de sus decisiones han podido influir en la actual crisis económica, señala con rendida admiración por cómo se sobrepuso a ataques feroces “sin precedentes”, que la ridiculizaban con odio de un modo cruel, y por el modo en que luchó por sus convicciones.
Con modestia la actriz admite que “sólo tengo la comprensión de la mirada a lo que fueron sus luchas, y cómo se las arregló para navegar al otro lado”. Y transmite sus “condolencias respetuosas, a su familia y a sus muchos amigos”.
