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Biografía

Meryl Streep

Meryl Streep

71 años

Meryl Streep

Nació el 22 de Junio de 1949 en Summit, New Jersey, EE.UU.

Premios: 3 Oscar (más 4 premios y 3 nominaciones)

La diablesa de las mil caras

25 Enero 2007

Actriz fascinante, de tez pálida y facciones angulosas, su versatilidad le permite transformarse. Perfeccionista y meticulosa al preparar sus personajes, Meryl Streep muestra especial habilidad para los acentos de sus personajes, pues fue una escritora danesa en Memorias de África, una chilena de clase alta con poderes en La casa de los espíritus y una emigrante polaca en La decisión de Sophie.

Nacida en 1951, en Nueva Jersey, Mary Louise Streep fue la mayor de los tres hijos de una familia acomodada. Descubrió que se encontraba en su salsa en los escenarios, cuando la eligieron a los ocho años para interpretar una función escolar. Al parecer era una muchacha muy activa. “En el colegio me presentaba de candidata a todo, para delegada, para el consejo estudiantil, para tesorera, pero nunca gané nada, hasta que me teñí el pelo de rubio y salí elegida reina de la belleza”, recuerda la actriz. Mientras estudiaba en el instituto, llamaba la atención de sus compañeros, con sus actuaciones en el grupo de teatro, por lo que siempre tuvo muy claro que estaba destinada a estudiar interpretación. Acabó matriculándose en esta especialidad en la Universidad de Yale. Al terminar no le faltaron trabajos sobre las tablas en Broadway, e incluso obtuvo una nominación al Tony, el más prestigioso premio teatral. Su trayectoria al estrellato fue atípica, pues como Bruce Willis y Jeremy Irons cimentó su prestigio en la televisión, como esposa de un judío perseguido por los nazis en la serie Holocausto, papel por el que recibió el Emmy en 1978. Aunque en cine había debutado como secundaria, en un par de secuencias de Julia, de la mano de Fred Zinnemann, empezó a despuntar con El cazador, por la que obtuvo su primera nominación al Oscar. Durante el rodaje se enamoró de uno de sus compañeros de rodaje, John Cazale, que encarnó a Fredo Corleone en El Padrino, con quien estuvo unida sentimentalmente hasta la prematura muerte del actor, aquejado de cáncer, en 1978. Superado este desgraciado episodio, la actriz contrajo matrimonio con el escultor Don Gummer, padre de sus cuatro hijos, con quien vive en una tranquila granja campestre alejada de los oropeles del glamour de Hollywood.

A pesar de su estabilidad matrimonial, Meryl Streep empezó a despuntar interpretando a ex esposas de dudosa catadura moral en la pantalla, la que había dejado plantado a Woody Allen por otra mujer en Manhattan, y la maquiavélica mujer de Kramer contra Kramer, por la que ganó al Oscar a la mejor secundaria. Una segunda estatuilla le llegaría poco después, como protagonista de La decisión de Sophie. Destaca su trabajo en La mujer del teniente francés, donde tenía papel doble, pues hacía de actriz y de su personaje, una melancólica mujer. Encasillada en el drama, Streep sería la reina del género en los 80, acaparando roles tan ricos como la humilde trabajadora de una central nuclear, en Silkwood, una diseñadora artística casada que se siente atraída por un arquitecto con el que se cruza en el tren en Enamorarse, vagabunda alcohólica en Tallo de hierro, y su papel más redondo, la escritora danesa Isak Dinensen, que usaba el pseudónimo de Karen Blixen, en Memorias de África. Con muy pocos fracasos, como la comedieta Vida y amores de una diablesa, y una carrera tan sólida, se convirtió en modelo para jóvenes actrices con aspiraciones. “Me parece positivo que me tomen como inspiración. Yo misma también necesité inspirarme en otras actrices cuando era joven”, ha declarado la intérprete.

Sobre actrices con problemas giraba el guión de Postales desde el filo, basada en las memorias de Carrie Fisher, donde era una actriz adicta a las drogas, ensombrecida por la fama de su madre. La actriz andaba desencantada del mundo del cine con la llegada de los 90. “De repente, no bastaba con tener talento. Las jóvenes tenían que adoptar el papel de símbolo sexual. Yo eso, seguramente, nunca lo habría hecho”, decía la actriz, que atravesaba serias dudas por momentos: “A veces, quiero echar todo por la borda. Menos mal que mi marido me anima a que siga adelante”.

Alzó la voz para denunciar la falta de papeles interesantes en Hollywood para actrices mayores de 40 años, pero lo cierto es que los pocos que había se los adjudicaban a ella, o a Susan Sarandon. Continuaba empeñada en demostrar su valía para todos los géneros, probando fortuna con la comedia (El cielo próximamente, La muerte os sienta tan bien), el thriller (Río salvaje) y hasta el realismo mágico (La casa de los espíritus). A pesar de todo, lo mejor de la época es un drama con algún elemento cómico (La habitación de Marvin), un drama biográfico (Música del corazón), un drama coral (Cosas que importan) y un dramón romántico descarnado: Los puentes de Madison. La gran repercusión del film de Clint Eastwood propició que Meryl Streep mantuviera su estatus de estrella a la que le sirven en bandeja papelones, como el de Clarissa, editora que dedicaba su vida a cuidar de su antiguo amante, enfermo de sida, en Las horas. En los últimos años, se esfuerza por encontrar nuevos caminos en el cine familiar (Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket), el thriller fantástico (El mensajero del miedo), el surrealismo (Adaptation. El ladrón de orquídeas) y la comedia hilarante (Secretos compartidos, El diablo viste de Prada). Se atreve hasta con un musical, pues protagonizará Mamma Mia cuando termine el rodaje de Lions for Lambs, drama dirigido e interpretado por Robert Redford, su pareja en Memorias de África.

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Oscar
2017

Nominado a 1 premio

Oscar
2015

Nominado a 1 premio

Oscar
2012

Ganador de 1 premio

Oscar
1983

Ganador de 1 premio

Oscar
1980

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Premio Donostia

Ganador de 1 premio

  • Oso de Oro honorífico

Ganador de 1 premio

Filmografía
Mujercitas

2019 | Little Women

“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.

8/10
Big Little Lies (2ª temporada)

2019 | Big Little Lies | Serie TV

Tras los trágicos acontecimientos de la primera temporada, que acabaron con la muerte de Perry Wright, ahora Madeline MacKenzie, Celeste Wright, Jane Chapman, Renata Klein y Bonnie Carlson –llamadas ahora "las 5 de Monterrey"– deberán lidiar con las consecuencias. No será fácil mantener la mentira en sus vidas y poco a poco les irá mermando. Además, cada una de ellas tendrá que lidiar con sus problemas personales: la custodia de los hijos, afrontar la bancarrota, reconstruir un matrimonio roto, superar un trauma de la niñez, afrontar una nueva relación... En esta temporada, llena como es habitual de conflictos, algunos turbulentos, el punto fuerte es la aparición de Meryl Streep en el papel de la inquietante y manipuladora suegra de Celeste Wright, quien decide interponer i¡una demanda para quiatrle los hijos a Celeste, cada vez más inestable. Las amigas seguirán con el plan inicial de manetner la mentira acerca de la muerte de Perry, pero la conciencia taladra hasta la desesperación y la mentira –como dice uno de los personajes– siempre tiene fecha de caducidad. Las interpretaciones vuelven a ser fabulosas, con un elento de actrices y actores formidables.

6/10
The Laundromat: Dinero sucio

2019 | The Laundromat

Película-denuncia de las debilidades del liberalismo económico, que permite la creación de productos financieros para que los ricos sean más ricos, no evadiendo impuestos, que sería un delito, sino eludiéndolos, que viene a ser lo mismo, al menos moralmente, pero que no estaría castigado por la leyes. Para ello parte del escándalo real de los papeles de Panamá, en que el dinero de muchísimos inversores se colocaba en empresas pantalla a través del bufete de abogados, con sede en ese país, Mossack Fonseca. El esquema que utiliza el guión de Scott Z. Burns, a partir del libro de Jake Bernstein, copia el esquema de la bastante más lograda La gran apuesta –Jay Roach acertó, y repitió fórmula en la también interesante El vicio del poder–, con un relato entre surrealista y cínico, donde los narradores son los abogados Jürgen Mossack y Ramón Fonseca, interpretados por Gary Oldman y Antonio Banderas. Éstos explican con desparpajo su forma de ganar dinero, presentándose como víctimas, ellos no habrían hecho nada malo, sólo seguir las reglas que el sistema permite y tolera, y de las que gente "decente" se aprovecha sin problemas. El film, dirigido por Steven Soderbergh, está estructurado en torno a una enumeración de secretos a voces de cómo aprovechar las debilidades del capitalismo, donde los sobornos y la corrupción moral se ofrecen a la vista como una senda natural a seguir. Ello desde el arranque, en que el trágico accidente de un barco conlleva la indemnización nula para las víctimas, porque las responsabilidades habrían derivado de una empresa a otra, hasta que al final nadie se hace cargo de nada. Aunque la narración se sigue con interés, la sensación de calco de La gran apuesta, y cierto estilo descuidado, desfavorece el resultado final. Quien ayuda a elevar el interés es una sorprendente Meryl Streep, que en el último tramo del film sorprende al espectador con una inesperada pirueta interpretativa.

5/10
Los archivos del Pentágono

2018 | The Post

Una película más dentro de la amplia tradición del cine periodístico estadounidense, en donde son puntas de lanza los clásicos Primera plana o Todos los hombres del presidente y filmes más recientes como Matar al mensajero o Spotlight. Tiene en común con la laureada película de Lumet sobre el “watergate” la época en que transcurre la acción, el hecho de que se trate de una historia real y el protagonismo del medio más emblemático cuando hablamos de investigación periodística, The Washington Post, aunque en Los archivos del Pentágono el quid de la cuestión no es tanto la indagación sobre una historia oculta, sino las dificultades, dudas y peligros de publicar información sensible. Está en juego la misma esencia del periodismo, la libertad de prensa frente a los abusos del sistema, valores que abandera con orgullo la constitución de Estados Unidos. Al principio de la década de los 70 The Washington Post está en serias complicaciones económicas. No le queda más remedio a su editora, Katherine Graham, que asumir su salida a bolsa y recibir inversiones que hagan evolucionar el Post de un periódico local y familiar a un gran medio global. En esta situación el director del diario, Ben Bradlee, sigue de cerca qué hace su competidor The New York Times. Cuando éste publica un artículo acerca de un informe gubernamental que cinco años atrás denunciaba la situación en la Guerra de Vietnam, cosa que fue acallada por el gobierno –con los presidentes Johnson y Nixon a la cabeza–, Bradlee perseguirá el hilo de una noticia que, intuye, podría conmocionar al país entero. El mérito del guión de Josh Singer –forjado en películas de línea similar, como El quinto poder o la citada Spotlight– es haber logrado una narración de enorme fluidez que se despliega como si se tratara de una película de intriga. Y eso cuando en realidad todo gira en torno a algo tan simple (y a veces tan difícil) como tomar una decisión. De atrapar al espectador se encarga la genialidad de Steven Spielberg, que sabe usar como nadie la banda sonora de John Williams para generar inquietud y que concibe algunas escenas con una impresionante maestría, al alcance de muy pocos, como la de la advertencia de la amenaza de desacato, la reunión final en casa de Graham (ese reloj, esa rotativa) o la conversación telefónica a varias bandas en casa de Bradlee, quizá el mejor momento de la película. Spielberg ofrece con su film un explícito homenaje al periodismo clásico, al mundo del papel impreso –primer eslabón en la cultura, se dice en el film–, de los reporteros y sus fuentes, pero le da tiempo a tocar otros temas interesantes: la ineludible responsabilidad moral en la información; la no injerencia de los propietarios en el trabajo periodístico; la incipiente y difícil llegada de las mujeres a puestos de alta dirección; e incluso el vínculo esencial que comparten todos los medios, aun cuando compitan como leones en las calles. Aunque se trata de una película bastante coral, con secundarios de renombre como Bruce Greenwood y Bradley Whitford, resulta simplemente perfecta Meryl Streep (Kay Graham) en su papel de mujer frágil y valiente cuya labor al frente del Post inspiraría a tantas mujeres para llegar a puestos directivos, mientras que Tom Hanks (Ben Bradlee) demuestra una vez más su camaleónica capacidad de convicción.

7/10
El regreso de Mary Poppins

2018 | Mary Poppins Returns

Memorable continuación del musical disneyano de 1964 Mary Poppins, basado en los cuentos clásicos de P.L. Travers, y cuya gestación y permiso de su traslación al cine a Walt Disney narró el film Al encuentro de Mr. Banks. La trama se sitúa años después, en la época de la Depresión en Londres, con Jane y Michael Banks ya adultos. Ella sigue soltera y es activista de los derechos civiles, ayudando a los más desfavorecidos, mientras que él es viudo y padre de tres hijos, Anabel, John y Georgie, su esposa murió hace un año. La familia Banks corre peligro de quedarse sin su maravillosa casa en la Calle de los Cerezos, las deudas apremian, y el documento que podría salvarles, un certificado de acciones del banco donde Michael trabaja, está en paradero desconocido. Por suerte, sopla viento del este, y se presenta en el hogar de los Banks la entrañable niñera Mary Poppins, dispuesta a traer un poco de orden y fe en la afligida familia. Le ayuda en la tarea Jack, un farolero. Resultaba complicado salir airosos de la empresa de retomar las aventuras de Mary Poppins, pero Rob Marshall, que ya firmó el musical Chicago, lo logra de sobras, con un inspirado guión de David Magee, en el que han intervenido él mismo y el productor John DeLuca. Gran parte del acierto estriba en ceñirse a las claves maestras del original, con numerosos guiños y jugando la carta de la nostalgia, un poco al estilo de lo que hizo J.J. Abrams con La guerra de las galaxias, de modo que estamos como en casa, en un universo reconocible y cercano. Emily Blunt toma el relevo de Julie Andrews, y su Mary Poppins es fantástica, conservando su aire coqueto y vanidoso de quien se mira al espejo, a la vez que sus típicas respuestas tajantes, su aire travieso, y su sincera preocupación por ayudar a los Banks. La trama está bien vertebrada con la excusa argumental de procurar la salvación de la casa de los Banks, lo que sirve para abordar temas con enjundia, que propician inspiradas canciones, que de nuevo tratan de alinearse con las conocidas del film previo: la añoranza de la esposa y madre ausente, que sigue con ellos, una luz en la oscuridad, la imaginación y la fe capaces de sobreponerse a lógica racionalista, y que pueden lograr lo imposible, no hay que guiarse por las apariencias, los libros no son sólo su cubierta, hay que ver desde diversas perspectivas, tener la mente abierta, etc, etc. Tanto en su versión original, como dobladas al español, las canciones suenan estupendamente. Son magníficas la partitura musical y las canciones de Marc Shaiman y Scott Wittman, y destacan las imaginativas coreografías, por ejemplo con los faroleros tomando el relevo de los deshonilladores, y ya sea en el mar o en aire, la magia está ahí en todo momento, incluidos los trepidantes pasajes que combinan actores reales y animación. El conjunto del reparto está sensacional, incluido Lin-Manuel Miranda, que triunfó en el musical "Hamilton", y que puede decirse que ha llegado al cine para quedarse, o así debería ser. Resulta además una gozada descubrir a algún actor del original, y ver que todos los personajes están mimados, incluido el villano de Colin Firth.

8/10
Mamma Mia! Una y otra vez

2018 | Mamma Mia! Here We Go Again

Diez años después de la película Mamma mia! y veinte después del musical creado para los escenarios por Catherine Johnson, inspirada en las canciones del grupo sueco Abba, llega esta secuela-precuela –que ambas condiciones presenta la cinta–, a través de una trama sencilla, simple excusa para el divertimento, las canciones y las coreografías, y el empeño, conseguido, por hacer que el espectador se sienta bien, porque triunfa el amor. Tras la muerte de su madre Donna, Sophie ha planificado la reapertura de su hotel, situado en Kalokairi, una idílica y perdida isla griega. Pero su amado Sky, arquitecto, está en Nueva York, y seguramente no se presentará en la inauguración, además de que le ha salido trabajo en la Gran Manzana; tampoco es previsible que se presenten dos de su tres padres –nunca supo cuál de los tres hombres a los que amó Donna es su padre biológico–, ni su abuela americana, excéntrica, una bruja. Pese a todo no ceja en los preparativos, a los que ayudan las otras dos componentes de Dynamo y amigas de Donna, Tanya y Rosie, y que están coordinados por Fernando, un gerente que es una joyita. El relato de esa puesta a punto se entrelaza con la narración de cómo una jovencita Donna recién graduada que viaja por Europa conoció a Harry, Sam y Bill, y llegó a la preciosa isla helénica. Ambas líneas acaban confluyendo en el clímax, pensado con inteligencia, un canto, nunca mejor dicho, a la maternidad. En esta ocasión el guión corre a cargo del también director Ol Parker, conocido sobre todo por los libretos de El exótico hotel Marigold y su secuela, y por Ahora y siempre, cinta romántica con enferma terminal. Aunque también figura acreditada Johnson, la autora del musical, y Richard Curtis, especialista en tramas ligeras que tocan el “cuore”, como Love Actually. Y captan la idea ligera, que es celebrar la “joie de vivre”, la “alegría de vivir”, algo a lo que contribuye poderosamente la selección de las canciones y su inserción en la narración de modo que no aparezcan postizas; ahí la intervención de Benny Andersson y Björn Ulvaeus se muestra también de enorme importancia. Todos los temas funcionan muy bien, aunque brilla especialmente la escena correspondiente a “Waterloo”, que transcurre en París, con Lily James y Hugh Skinner, de fantástica coreografía. También destaca el arranque de “When I Kissed the Teacher”, que transforma una formal ceremonia de final de curso en la universidad, en una auténtica fiesta. Parker sabe además ser visualmente elegante en algunas transiciones entre presente y pasado, o salvar distancias entre personajes, como las que separan a Amanda Seyfried y Dominic Cooper cuando cantan “One of Us”. Otro de los pasajes que eleva el corazón, es el de la llegada de una muchedumbre en barco, que se dirige a la inauguración del hotel, mientras escuchamos “Dancing Queen”. Con reparto de lujo, donde repiten muchos de los actores del film original, unos tienen mayor presencia que otros, pero todos da la impresión de que se lo han pasado en grande con sus apariciones; hasta Meryl Streep se ha apuntado a la fiesta, mientras que la presencia novedosa de Cher casi a los postres, sirve para que escuchemos su potente chorro de voz. De todos modos, si alguien brilla con especial intensidad en el film, ésa es Lily James, la versión juvenil de personaje de Streep: la actriz tiene la pasta de una auténtica estrella, canta y baila muy bien, y encarna a la perfección el idealismo ingenuo que se deja llevar por los sentimientos y por su afán de disfrutar de lo que le ofrece la vida, una óptica algo superficial, pero coherente con la idea de entretenimiento en que consiste el film. También están bien Jeremy Irvine, Josh Dylan y Hugh Skinner, Jessica Keenan Wynn y Alexa Davies, que ofrecen las composiciones jóvenes de los personajes de Pierce Brosnan, Stellan Skarsgård y Colin Firth, Christine Baranski y Julie Walters. Y Andy García sabe conceder empaque a su latino personaje.

6/10
Florence Foster Jenkins

2016 | Florence Foster Jenkins

La historia de Florence Foster Jenkins, una neoyorquina heredera de una fortuna familiar, gran amante de la música, que tocaba el piano y organizaba veladas especiales en el Club Verdi con la ayuda de su marido, el actor St Clair Bayfield, y que se empeñó en cantar ópera, recibiendo las pertinentes clases, a pesar de que carecía de talento, no lograba dar bien las notas. El film describe cómo Bayfield trata de complacer en todo a su esposa, ocultando en la medida de la posible a la opinión pública su nula capacidad para la ópera, hasta que se presenta la prueba de fuego en 1944, en el Carnegie Hall de Nueva York, en una sesión donde ella invita a mil soldados, como forma de contribuir al esfuerzo de la Segunda Guerra Mundial. Stephen Frears lleva a la pantalla un guión del desconocido Nicholas Martin, que aborda un tema omnipresente en su filmografía, el de la impostura y el fingimiento en la vida social, piénsese en títulos como Las amistades peligrosas, Los timadores, Héroe por accidente o la muy reciente The Program. El film exige un cierto equilibrio entre el drama de quien cree que es buena en un terreno sin serlo, con un entorno de familia y amigos que le ayuda en su particular "pantomima" con buenas intenciones pero quizá equivocadamente, y la comedia ante una voz terrible que invita a risas y burlas. De modo que el clímax de Carnegie Hall, verdadero "tour de force" para el director y su equipo, funciona muy bien, conmueve. Frears logra en líneas generales moverse bien en el filo de la navaja, sobre todo gracias al extraordinario trabajo de Meryl Streep, que hace muy creíble a su personaje, y a un recuperado Hugh Grant, que compone bien al marido que cuida a su esposa –que padece sífilis transmitida por su primer marido desde tiempo atrás, lo que hace que su relación no sea física–. Menos convincente resulta el personaje de Cosmé McMoon, el pianista que trabajo con Florence, encarnado por Simon Helberg de un modo que saca de la película, como conteniendo la risa todo el tiempo ante la nulidad musical de su jefa.

6/10
Ricki

2015 | Ricki and the Flash

Laura dejó años atrás a su marido y tres hijos para intentar hacer realidad su sueño de ser una estrella de rock bajo el sobrenombre de Ricki Rendazzo: como resultado ha terminado actuando con banda en un garito por la noche, ellos son Ricki and the Flash; mientras, de día, se gana la vida como cajera en un supermercado. Una llamada de su ex marido Pete, comunicándole que su hija pequeña está destrozada –ha intentado incluso suicidarse– tras dejarle su marido por una jovencita, le lleva a regresar a Indianápolis. El reencuentro no estará exento de tiranteces con los tres hijos, y con la actual esposa de Pete y dedicada madrastra, Maureen. Jonathan Demme tocó el techo de su gloria como director con El silencio de los corderos, luego su carrera ha declinado en parte, aunque ha demostrado talento para abordar el mundo de la música en el documental Neil Young: Heart of Gold. Por su parte, Diablo Cody no ha entregado mejor guión que el que le dio el Oscar, el de Juno. El talento de ambos ayuda a configurar un film correcto, aunque algo tópico a la hora de describir las dificultades de una mujer para, no sólo triunfar en el mundo artístico, sino tener la oportunidad de intentarlo: el discurso feminista donde se señala que nadie reprocha a un hombre como Mick Jagger haber dejado a su familia para triunfar en el rock resulta demasiado facilón. Y el detalle del hijo gay que piensa que su madre le rechaza hace pensar que a Demme aún le pesa la acusación de homófobo por El silencio de los corderos, de la que procuró redimirse dirigiendo Philadelphia. Más valor hace falta para dar a entender que Ricki es republicana votante de Bush, y no de Obama, y ponerle de jefe en un supermercado a un sujeto que parece el "alter ego" de este segundo presidente, a pequeña escala, con su forzada sonrisa para agradar al cliente. Pero desde luego, la que siempre está gloriosa es Meryl Streep. No importa el papel que le den, o incluso que esté presente en un film mediocre como el musical del año anterior Into the Woods, ella siempre lo borda y nos la creemos. Aquí su caracterización de mujer madura, que ha fracasado en su carrera musical, insegura en su vida amorosa, y dispuesta a aprovechar la oportunidad que se le brinda de recuperar a la familia abandonada, es la columna vertebral que sostiene lo que, analizado friamente, no deja de ser una impostura de "fairy tale", difícil de creer. Y por supuesto, canta con gran seguridad. A veces uno piensa que si a Streep le pidieran que interpretara al mentado Obama, lo haría sin pestañear, igual que dio vida a la Dama de Hierro Margaret Thatcher. Acompaña a la actriz un reparto adecuado, aunque nadie brilla tanto como ella misma, ni siquiera su hija en la ficción y en la vida real Mamie Gummer.

5/10
Sufragistas

2015 | Suffragette

En un momento en el que está de rabiosa actualidad el debate sobre la discriminación de la mujer en el cine, por la desigualdad de salarios y oportunidades, el cine británico repasa en Sufragistas un capítulo clave de la lucha por el voto femenino. 1912. Cuando acude a realizar un reparto de la fábrica en la que trabaja, Maud se topa con una acción violenta de un grupo de partidarias del voto femenino que siguen a la carismática Emmeline Pankhurst, harta de la falta de resultados de las reivindicaciones moderadas. Acaba uniéndose a ellas, lo que pondrá en peligro la relación con su esposo, con el que ha tenido un niño. Tras Brick Lane, sobre una joven de Bangladés en Londres, la británica Sarah Gavron aborda su segundo largometraje dramático, también sobre temática femenina, con guión de Abi Morgan, responsable de La dama de hierro. Se trata de una superproducción, con impecable factura técnica, que cuenta con grandes trabajos actorales, sobre todo por parte de Carey Mulligan, en una de sus interpretaciones más brillantes, pues su personaje experimenta una enorme evolución, y logra secuencias desgarradoras, sobre todo las relativas a su hijo. A su altura está sin duda Helena Bonham Carter, que lleva con ella gran parte del peso de la trama, pero también convencen en roles secundarios Ben Whishaw, Anne-Marie Duff y sobre todo Brendan Gleeson, como un inspector de policía defensor a ultranza del imperio de la ley. La presencia de la todoterreno Meryl Streep tiene su sentido para dar fuerza al papel de Pankhurst, aunque sabe a poco que sólo intervenga en un par de secuencias. Sufragistas muestra con claridad el desprecio con el que eran tratados quienes pedían el voto femenino, los engaños políticos y hasta parte del juego sucio llevado a cabo por las autoridades, en un momento histórico poco visto en la pantalla. Pero le faltan matices a su reivindicación del sector más violento de la lucha por este derecho indiscutible, y de sus imágenes parece colegirse que de forma pacífica, sin sabotajes, incendios de establecimientos públicos, atentados y hasta lo que ahora se conoce como "escraches" de políticos, no se habría conseguido nada.

6/10
Into the Woods

2014 | Into the Woods

Mucho se esperaba de este film por varios motivos. La temática y su planteamiento son atractivos: mezclar, gracias a un leve hilo conductor, varios de los cuentos infantiles más famosos de la historia, creados por los hermanos Grimm –Caperucita roja, Cenicienta, Jack y la habichuela gigante, Rapunzel, etc.– y hacer coincidir a todos sus personajes en un bosque; también atraía la participación de muchos actores de renombre, como Meryl Streep, Johnny Depp, Emily Blunt, Chris Pine, James Corden o Anna Kendrick; y por último se trata de un musical con la dirección y concepción visual de Rob Marshall. Y sin embargo... Mucho ha llovido desde que el autor británico triunfara con Chicago y, si ya bajó el nivel con su siguiente musical Nine, ahora los resultados, sin ser bochornosos, sí son un poco desalentadores. El caso es que da la sensación de que Marshall se ha perdido en el bosque como uno de más de sus personajes. Aunque quizá el gran problema de Into the Woods no haya que achacárselo tanto a Marshall, sino a quien ha ideado esta historia, el guionista James Lapine. Narra cómo, para romper la maldición de una bruja que les impide tener un hijo, un panadero y su mujer deberán entregarle cuatro cosas: una capa roja como la sangre, una vaca blanca como la nieve, un cabello amarillo como el maíz y un zapato dorado como el oro... Pero Lapine se hace un poco de lío con tal mejunje y el caso es que –al contrario que sus protagonistas– no se sabe muy bien qué desea al mezclar tantos hilos narrativos. Necesariamente descuida cada uno de ellos y la consecuencia es que muy pronto se produce una sensación generalizada de desorden, en donde la trama salta de un lado a otro caprichosamente y donde los personajes pierden consistencia. Hasta en algunos casos su presencia es prácticamente anecdótica, como el de Johnny Depp interpretando al Lobo Feroz. Está claro que en el fondo de Into the Woods late una idea un tanto maliciosa, la de que los cuentos infantiles son eso, meras fantasías alejadas de la realidad, en donde las personas mueren o te abandonan y donde las cosas nunca suceden como se deseaban. Cuidado con lo que deseas y cuidado con lo que le cuentas a los niños, viene a decirse. Ese giro radical en la fabulación tradicional se introduce en un momento concreto, con el consecuente desconcierto. Al mismo tempo, el enfoque rompedor o iconoclasta recuerda al de Shrek, pero al contrario de lo que sucedía con las aventuras del entrañable monstruo verde, aquí los conflictos son a menudo cosas de adultos, el tono es ambiguo y en general los personajes carecen de la necesaria empatía. Sin duda estamos ante una película que disfrutarán más los adultos que los niños. No todo son peros en Into the Woods, porque ciertamente las composiciones musicales de Stephen Sondheim –prácticamente continuas a lo largo de las dos horas de metraje– son de altura. Especialmente destacan el estupendo “Prólogo: Into the Woods”, en donde van cantando todos los personajes en una preciosa armonía; el delirante y divertido tema “Agony”; el lamento “Stay With Me”; y el sentido y pedagógico "No One is Alone". Respecto al reparto, la platea femenina se lleva la palma: Meryl Streep vuelve a demostrar su versatilidad cantando y encarnando a la bruja, mientras que Anna Kendrick asombra con una voz fabulosa –la mejor de la película– y Emily Blunt encandila con sus toques de humor habituales y una meritoria interpretación de las canciones.

5/10
Deuda de honor

2014 | The Homesman

A Tommy Lee Jones director –que aquí también tiene protagonismo actoral– le gusta el western singular, que puede tener resonancias existenciales para sus coetáneos: lo demostró con su peculiar Los tres entierros de Melquíades Estrada, y vuelve a hacerlo con Deuda de honor, donde a primera vista lo más llamativo es el protagonismo femenino. Esto último tampoco es algo que él invente, pues filmes como Johnny Guitar, 40 pistolas, Valor de ley en sus dos versiones, o Caravana de mujeres contaban con mujeres fuertes en lo que es un género que se considera genuinamente masculino. Aquí el film sigue a la solterona Mary Bee Cuddy, que vive sola en un pueblo de Nebraska sacando adelante su granja como puede, se trata de una existencia dura, en la que le ayuda ser una persona de fe. Otras mujeres no llevan la vida en el salvaje oeste con tanta entereza como ella, hasta el punto de que tres, que han enviudado o sobrellevan otras desgracias familiares, han enloquecido. En una reunión en la iglesia, acuerdan conducirlas al este, donde podrán recibir la atención que requieren. Mary Bee asume el reto, y en la tarea le va a ayudar Briggs, un buscavidas al que salva de un linchamiento. Será un viaje largo e incómodo, donde chocan los caracteres de ambos, aunque de alguna manera cada uno aprende del otro, van convergiendo. Deuda de honor adapta una novela de Glendon Swarthout, y su visionado resulta algo incómodo, parece difícil empatizar con los dos personajes protagonistas y sus respectivos aires de superioridad, ella desde su rigidez moral, él desde su posición de hombre de mundo. Tommy Lee Jones carga las tintas en la paradójica postura de unos personajes que se muestran generosos en su innegable egocentrismo. En los duros pasajes que muestran la locura y las decisiones en que está en juego la vida de las personas, algunos muy violentos y desagradables, domina un existencialismo amargo y pesimista, una suerte de fatalismo desesperanzado cercano al absurdo. Aunque se logra cierto ritmo, también puede detectarse un cansinismo circular y reiterativo, variaciones sobre la misma idea, esto es lo que le toca al ser humano, viene a decirse. Aunque hay un puñado de actores conocidos en el film, la presencia de Meryl Streep y Hailee Steinfeld es anecdótica, los reyes de la función son el propio Lee Jones y Hilary Swank, que componen bien a sus personajes, dentro de la limitación con que están trazados.

5/10
The Giver

2014 | The Giver

Cinta juvenil distópica producción de Walden Media, que sigue la senda de títulos como Los juegos del hambre, El corredor del laberinto, Divergente o El juego de Ender, con resultados bastante irregulares. Adapta un libro de Lois Lowry, que toma prestados elementos de títulos clásicos como “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, o “1984” de George Orwell. Imagina un futuro en que se han erradicado los crímenes y las malas pasiones, pero pagando el precio de la libertad. Inyecciones que anulan la voluntad, familias asignadas que habitan dentro de un territorio cuyas fronteras no se pueden traspasar, y funciones perfectamente delimitadas a partir de cierta edad, conforman una sociedad aburrida, algo sugerido por la fotografía en blanco y negro, una idea ya presente por otros títulos como Pleasantville, cuando llegue el color significará que asoma la posibilidad de ejercer el libre albedrío. Para su sorpresa el joven Jonás tiene el honor de ser elegido como “guardián de la memoria”, lo que significa que será discípulo del “dador”, que le entregará los conocimientos de una sabiduría cuidadosamente guardada, pero que no es compartida por los posibles peligros que tendría que el pueblo llano “supiera”. Enseguida se da cuenta de que tiene una misión y una responsabilidad con toda la humanidad, la de devolverles la memoria y la libertad. Descrito, suena interesante. Además el film cuenta con un director, el australiano Phillip Noyce, competente artesano. Sin embargo, a pesar de las ideas visuales, o de actores de la talla de Meryl Streep, Jeff Bridges o Katie Holmes, el conjunto resulta un tanto insulso y deslavazado. Hay alguna escena dispersa lograda, y dinámicas escenas de acción de persecución. Los flash-backs, como fogonazos de memoria de lo que el hombre puede hacer con su libertad, apuntan a que el film podía haber dado mucho más de sí.

5/10
Agosto

2013 | August: Osage County

Cuando Beverly Weston muere, los miembros de su familia se darán cita para darle el último adiós en el funeral. En la gran casa situada en las llanuras de Oklahoma se reunirán las tres hijas mayores –Barbara, meticulosa, seria, con problemas matrimoniales; Ivy, solícita, servicial, harta de su vida sin alicientes; y Karen, alocada y superficial–, junto a sus acompañantes, tíos y primos. El centro de la reunión será la madre de familia, Violet, una mujer enferma, enganchada a las pastillas y que sufre un completo desequilibrio emocional, con una crueldad verborreica difícil de controlar. Con el amparo de George Clooney como productor, el actor, guionista y dramaturgo Tracy Letts adapta para el cine su propia obra de teatro, en donde se pone detrás de las cámaras John Wells, que dirigió con buen tino The Company Men y cuenta con amplia experiencia televisiva. El resultado es un drama familiar de alto voltaje, con puntos tragicómicos, en donde saldrá a la luz un maremágnum de secretos, mentiras y sorprendentes verdades del que ninguno –madre, hermanas, cónyuges, primos– saldrá ileso. Muy turbia es la visión de Letts sobre el matrimonio y la familia, un estado de convivencia imposible, donde la paz brilla por su ausencia y donde reina un imperial cinismo respecto al amor y la comprensión hacia los demás. Los lazos familiares no son nada, dice Letts, “unas células al azar” sin significado, y no merecen el esfuerzo por conservarlos. Agosto bebe indudablemente de la tradición dramatúrgica del sur norteamericano. Hay momentos en que la sombra de Tennessee Williams es alargada, como en esa comida de funeral, en donde la disputa dialógica será exasperante y se producirá una desenfrenada catarsis que afectará especialmente a la madre de familia, pero que acusarán cada uno de los convidados. Tras la explosión ya nada será lo mismo, sólo restará que cada uno vaya asumiendo en su propia carne el fracaso familiar y vital, hasta llegar a la más ciega amargura, al completo desafecto. Porque aquí, paradójicamente, sólo se apoyan quienes no comparten la sangre. La mayor parte de la película sucede en un solo día, en una enorme casa, aislada en el inmenso y desértico páramo de Oklahoma (la familia, ése mundo infernal que te separa del mundo). Fiel a su origen teatral, se trata, pues, de un film de personajes, de diálogos, de enfrentamientos cara a cara. Hay por tanto un enorme espacio para el brillo interpretativo, y vaya si lo hay. Resulta cansino citar el talento de Meryl Streep, pero aquí vuelve a generar un personaje único, neurótico, cruel, desconcertante, que bien podría valer un Oscar. Pero todo el elenco acompañante está magnífico, comenzando por una muy convincente Julia Roberts hasta llegar a la ya no tan joven Abigail Breslin y pasando por Juliette Lewis, Ewan McGregor, Chris Cooper, Dermot Mulroney, o por la menos conocida aunque igualmente estupenda Julianne Nicholson.

6/10
Si de verdad quieres...

2012 | Great Hope Springs

Kay y Arnold llevan más de 30 años casados. Los hijos ya volaron del nido, y el matrimonio subsiste por la simple rutina, todos los días son iguales y sin alicientes, y los intentos de ella por avivir la llama del amor son infructuosos. Atraída por su best-seller para tratar crisis conyugales, Kay pide cita con el doctor Feld en su consulta en un pequeño pueblo de Maine, en lo que serán una especie de minivacaciones. Arnold accede a regañadientes, y la pareja se verá sometida a una terapia inusual. Una película que despista, aunque encaje bien en la filmografía de David Frankel, responsable de El diablo viste de Prada y Una pareja de tres. El guión de Si verdad quieres... se debe a la televisiva Vanessa Taylor, que ha intervenido en series como Alias, Everwood y Juego de tronos, aunque la más cercana a lo que se cuenta en este film es la subida de tono Dime que me quieres. Contiene sin duda pasajes de comedia y cuenta con la presencia del cómico Steve Carell, pero Si verdad quieres... está más cerca del drama por el distanciamiento matrimonial que se describe, que se diría casi insalvable. La idea de que un matrimonio con problemas siga unos ejercicios propuestos desde el exterior para volver a empezar recuerda a Prueba de fuego. Aunque quizá la principal diferencia con ese film sea que el enfriamiento del amor se viene a achacar de modo eminente a unas relaciones sexuales insatisfactorias (ciertamente se apuntan también otras causas, pero siempre en segundo plano, por lo que el alcance de la propuesta es menor). Y aunque es obvio que el buen encauzamiento la sexualidad en un matrimonio es importante, e incluso esencial, el peso que se le da en lo relativo a la crisis resulta excesivo, se confunden los efectos con las causas, y sólo cabe explicarlo por dos razones: el contexto de una sociedad hipersexualizada que da tanta importancia a fantasías, placeres solitarios y “prácticas” menos convencionales, y los pasajes supuestamente divertidos a que pueden dar pie dos personajes que en esta materia son bastante pudorosos. Lo mejor de Si verdad quieres... son sin duda Meryl Streep y Tommy Lee Jones, dos actores inmensos, que encarnan a la perfección a sus dos personajes: su día a día con el piloto automático, y el “terremoto” emocional que empiezan a experimentar en sus vidas tras acudir a la consulta del doctor. Carell se limita a cumplir como provocador con su papel pasivo de aparente “mosquita muerta”, donde su rostro levemente irónico basta para los propósitos de la trama.

5/10
La dama de hierro

2011 | The Iron Lady

Phyllida Lloyd, que ya dirigió a Meryl Streep en Mamma Mia!, recurre de nuevo a la prodigiosa actriz para el biopic de Margaret Thatcher, primera mujer elegida líder del Partido Conservador británico, y también la única que ha llegado a ser Primera Ministra del Reino Unido, tarea que desempeñó entre 1979 y 1990. Presenta a la protagonista ya anciana, afectada por la demencia senil, que a veces cree que sigue estando en el poder, y que conversa con su marido ya fallecido. Entre malas pasadas de su memoria, visitas de su hija, etc., Thatcher rememora los momentos clave de su vida. Resumir la amplísima trayectoria de la mandataria era una labor muy difícil, y la cinta de Lloyd repasa momentos clave como su ascensión en un mundo de hombres, su llegada al 10 de Downing Street, la Guerra de las Malvinas, el atentado del IRA al que sobrevivió, las manifestaciones contra su política de subida de impuestos, etc. En todos ellos está bastante explicada la postura de la líder británica, pero no profundiza en ninguno, y se echan de menos otros tantos asuntos en los que tuvo que ver como su presión para expulsar a Saddam Hussein de Kuwait o su política europea, mientras que su alianza con Ronald Reagan queda muy brevemente apuntada. Sólo parece tener cierto peso su relación con su marido –un excelente Jim Broadbent–. Por otro lado, aunque hilvanar el film desde los recuerdos de la protagonista en su vejez es un recurso eficaz al principio, la directora acaba abusando de las secuencias de la última parte de su vida, la mayoría de ellas totalmente innecesarias. Como era de esperar, el principal foco de interés de esta producción reside en la magistral interpretación de Meryl Streep. A pesar de su solvencia probada no era un reto fácil, pues aunque la actriz ya ha interpretado muchos personajes reales a lo largo de su trayectoria (la escritora Karen Blixen, la periodista Susan Orlean, la sindicalista Karen Silkwood, etc.), lo cierto es que ninguna de ellas era físicamente tan reconocible como Margaret Thatcher. Con ayuda de una caracterización asombrosa, Meryl Streep realiza un trabajo de primera división, comparable con la labor de Helen Mirren en La reina, o de Colin Firth en El discurso del rey. Una pena que el resto del film no esté a la altura de los logros de estas producciones.

5/10
No es tan fácil

2009 | It's Complicated

Entretenida comedia, más divertida que romántica, de la directora Nancy Meyers, que sin embargo no alcanza el nivel logrado en la deliciosa The Holiday (Vacaciones) y se acerca más a Cuando menos te lo esperas, película con la que comparte el tema de las relaciones amorosas en edad madura, además de su liviana superficialidad en materia sexual y sentimental. El guión de No es tan fácil, obra también de Nancy Meyers, se centra en la vida de Jane Adler, una mujer cercana a los sesenta, independiente e inteligente, que se gana la vida estupendamente como chef. Divorciada desde hace diez años, vive en un chalet idílico en una zona residencial de la costa de California y tiene la custodia de sus tres hijos jóvenes, Lauren, Luke y Gabby. Sin embargo, ahora está a puento de enfrentarse a un momento delicado de su vida, pues la hija menor marchará a Los Ángeles y ella quedará sola, por lo que ha hecho planes para reformar la casa a su gusto. Pues bien, con motivo de la graduación de su otro hijo y de los preparativos de la boda de Lauren con su estupendo novio Harley (genial el actor John Krasinski), la risueña Jane volverá a estrechar lazos con su ex marido Jake, ahora casado con una jovencita de buen ver. Pero Jake no ha olvidado a Jane y las cosas se enredan cuando entre ellos surge la atracción de antaño y los ex esposos se convierten en amantes secretos. Se ve que Nancy Meyers cuenta con elementos que domina a la perfección y la historia y las situaciones más cómicas funcionan. De todas maneras, No es tan fácil resultará sin duda más desopilante para la platea femenina, pues el planteamiento se describe a través de los ojos, el corazón y las vivencias de Jane, e incluso hay cierto aire (¿tufillo?) feminista en el conjunto, agudizado en las escenas de las conversaciones de Jane con sus amigas, propias de Sexo en Nueva York, y en la ‘apañada’ resolución del conflicto amoroso. Es más, Nancy Meyers (divorciada y madre de dos hijos) no duda en afirmar que hay mucho de ella en la protagonista y que le atraía especialmente tratar el divorcio en una película, “no la amargura de la separación, sino el mundo posdivorcio, donde los dos ex se encuentran y su relación no acaba nunca realmente”. Este mundo después del divorcio es recogido efectivamente por la película, pero con un enfoque premeditadamente agradable, a ratos muy cómico y con ausencia casi total de momentos traumáticos (aunque no falte la terapéutica visita al psiquiatra), mostrando siempre unas relaciones familiares en general bastante idílicas. Y, cómo no, esta visión excesivamente inocua, que también podría definirse como irreal, viene apuntalada con desparpajo por frecuentes escenas y gags sexuales, aunque están tratados con humor y comedida destreza. Llegados a este punto hay que decir que probablemente lo mejor del film es el trabajo humorístico de los intérpretes, una estupenda Meryl Streep, más recatada que otras veces, y un divertidísimo Alec Baldwin, que parece un actor distinto desde su éxito en la serie Rockefeller Plaza. Hay una hilaridad casi continua en sus escenas (también, es cierto, debido a los excelentes diálogos de Meyers), y en general deja muy atrás al menos inspirado Steve Martin.

6/10
Julie y Julia

2009 | Julie & Julia

Historia basada en hechos reales, contada en dos tiempos que se alternan. En 1947, Julia Child es una mujer estadounidense felizmente casada con un diplomático, que no puede tener hijos, y vive en París. De carácter campechano algo arrollador, dispone de mucho tiempo libre, por lo que decide aprender los secretos de la cocina francesa junto a un gran maestro. Su amistad con otras dos mujeres le embarca en el proyecto de escribir un libro sobre cocina francesa para amas de casa norteamericanas. Por otro lado, en 2002, Julie Powell se ha casado recientemente y se ha ido a vivir con su esposo al Queens neoyorquino. Y combina su trabajo en una oficina de atención a los damnificados por los atentados del 11-S, con el mantenimiento de un blog en internet, donde arroja una mirada fresca al mundo culinario y a sus propias experiencias personales. Inspiración principal de Julie es el archifamoso libro de recetas de Julia. Nora Ephron es una cineasta irregular, que combina títulos notables como guionista y/o directora (Cuando Harry encontró a Sally, Algo para recordar, Tienes un e-mail) con otros perfectamente prescindibles. El que nos ocupa, por fortuna, puede encuadrarse en el primer apartado. Ephron se ha basado en sendos libros escritos por las protagonistas, y verdaderamente demuestra estar en estado de gracia, su narración fluye con absoluta naturalidad, los saltos de una época a otra están perfectamente medidos. Suena a auténtico el amor presente en los dos matrimonios, y lo mismo ocurre con las pequeñas (o no tan pequeñas) crisis de la vida cotidiana. Y hay abundante espacio para el humor, pero también para las emociones capaces de provocar las lágrimas. Obligado es subrayar el trabajo de las dos actrices principales, sensacional. Meryl Streep resulta divertida y entrañable en su composición de 'maruja' algo paleta, con un grandísimo corazón. Resulta muy recomendable escucharla en versión original, pues su entonación, y la forma en que se maneja en francés son sencillamente tronchantes. En el otro lado del 'cuadrilátero', pero nunca compartiendo pantalla con Streep, destaca también la interpretación de Amy Adams, un personaje más contenido, y por ello menos agradecido, que saca adelante con enorme talento.

6/10
Mamma mia!

2008 | Mamma mia!

En 1999 se estrenó en Londres el musical Mamma Mia!, escrito por Catherine Johnson, que tiene el mérito de haber encajado como un guante en una trama imaginativa varias de las canciones de Abba más reconocidas, con algún divertido retoque en las letras. Su labor es tan brillante que un espectador que no hubiera escuchado al famoso grupo sueco creería que se trata de temas originales. Casi una década después, la propia Johnson se ha encargado del guión en la versión cinematográfica, que también cuenta con Phyllida Lloyd, la misma directora que el montaje teatral. Donna es una madre soltera que ha criado en solitario a su hija Sophie en Kalokari, una idílica isla griega, donde regenta un pequeño hotel. Sophie está a punto de casarse, y siempre ha querido saber quién es su padre, por lo que ha decidido enviar invitaciones a tres tipos que visitaron la isla veinte años atrás. Según el diario de su madre, que Sophie ha encontrado por casualidad, no se sabe cuál de ellos es realmente su progenitor. Al parecer, Donna mantuvo relaciones con los tres en un corto período de tiempo. El hombre de negocios Sam Carmichael, el banquero Harry Bright y el aventurero y escritor Bill Anderson llegan a la isla más o menos a la vez que las dos grandes amigas de Donna, Rosie y Tanya, que formaban con ella en el pasado el grupo Donna and the Dynamos. La citada Phyllida Lloyd tiene una intachable reputación como directora de escena, no sólo por sus montajes teatrales, sino sobre todo por su trabajo en la ópera. Sin embargo, es una debutante en el cine, y se nota. Sus imágenes no tienen la fuerza de otros musicales recientes, y al final pierde muchísimo fuelle, pues el ritmo cae por un par de secuencias que no aportan demasiado y se hacen pesadas. A pesar de todo, el film funciona, principalmente porque las famosas canciones dan pie a números divertidos, que se siguen con una sonrisa en la boca. Están mejor ellas, sobre todo las Dynamos (las veteranas Julie Walters –inolvidable profesora de Billy Elliot (Quiero bailar)– y Christine Baranski –secundaria de títulos como El misterio von Bulow–) y la propia Meryl Streep (Donna), que no sólo realiza una buena interpretación, sino que además demuestra tener buena voz. No están tan bien dotados para el canto los tres posibles padres (Stellan Skarsgård, Pierce Brosnan y Colin Firth), pero están muy bien escogidos para sus personajes. Como tienen que cantar menos, dan el pego. Algunos números musicales son excelentes. Destaca ‘Mamma Mia’ –cuando Donna descubre a sus ex y se los imagina tal y como eran en el pasado–, ‘Chiquitita’ –con las Dynamos tratando de animar a Donna–, ‘Slipping Through My Fingers’ –con Donna ayudando a su hija a vestirse y dándose cuenta de lo mucho que ha crecido– y sobre todo ‘Does Your Mother Know’ –que suena cuando una de las Dynamos rechaza a un joven pretendiente en la playa–. La directora cuenta con buenos bailarines y coreografías efectivas que sabe utilizar. La cinta lanza una mirada nostálgica a los años en que sonaban las canciones de Abba, o sea la década de los 70, marcada por el espíritu de mayo de 68, el permisivismo sexual e incluso la tolerancia con las drogas. Pero lo hace desde el punto de vista de unos personajes que han madurado, y que han dejado esa época atrás. Además, la trama también puede interpretarse en clave crítica hacia esa época, pues muestra también sus consecuencias negativas. La hija de Donna se siente dolida por no haber tenido un padre y está a punto de casarse precisamente para que sus futuros hijos no tengan el mismo problema.

5/10
La duda

2008 | Doubt

Años 60. Una escuela en el Bronx neoyorquino. La regentan unas religiosas dirigidas por la hermana Aloysius, una mujer severa, a la que temen todos los chicos, e incluso sus monjas, a los que trata de encauzar por la ortodoxia más rigurosa. La hermana James sabe que ella es joven y algo inexperta, pero no puede por menos de desaprobar tanto rigor, y ella querría estar más cerca de los alumnos. Por ello simpatiza con el capellán del colegio, el padre Flynn, que sabe congeniar con los muchachos, y ofrece homilías diferentes, que dan que pensar. En cambio, la hermana Aloysius desaprueba esa tendencia a contemporizar de Flynn, lo que la predispone a sospechar lo peor del sacerdote, cuando una serie de extraños indicios apuntan a que podría haber abusado de Donald, un chico negro que no acaba de adaptarse. Adaptación de la obra teatral de John Patrick Shanley, triunfadora en los Tony en 2005, a cargo del propio autor, que ha hecho la adaptación a la pantalla, además de dirigir el film. Shanley evita que el origen teatral sea demasiado evidente aireando la narración por el Bronx, y con escenas tan plásticas como la del sermón sobre el chismorreo. La trama se inspira en los tristes escándalos de abusos sexuales de parte del clero católico en Estados Unidos, sacados a la luz en los últimos años. Y pivota alrededor de apenas cuatro personajes y de conceptos tan potentes como la duda, la presunción de inocencia, la inhibición a la hora de actuar, el miedo a salir escaldados, la rectitud de intención ante las propias acciones. En ese sentido, Shanley ha armado un drama de interés, que permite construir personajes de entidad e indagar en su compleja maraña de sentimientos e inclinaciones. Lo que permite el lucimiento de los actores, estupendos Meryl Streep, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams y Viola Davis. Si el cuadro logra el deseado equilibrio, es discutible. Pero hay un esfuerzo por abordar el tema con seriedad, evitando simplismos o enfoques panfletarios. Este punto –si se nos permite el juego de palabras– está fuera de toda duda. Una pega que presenta el film, es lo poco católico que parece. De acuerdo, hay monjas, sacerdotes y monseñores, iglesias y sacristías, el vino de misa escamoteado, alusiones a la confesión. Y se plantean dilemas morales. Pero llama la atención lo poco piadosos que son los personajes, o detalles como la omisión de referencias a las escrituras en la homilía dominical, hasta el nombre de Jesús brilla por su ausencia a lo largo del metraje. Parece que Shanley se educó en una escuela católica, e incluso dedica su film a una religiosa que conoció allí. Pero la sensación es de una visión voluntariosa de los ambientes católicos, pero pobre e incompleta, e incluso artificial, véase el contraste entre la silenciosa comida de las monjas, y las risotadas de los amigos sacerdotes, algo poco creíble. Pero yendo al meollo argumental, hay que decir que el cineasta sabe montar bien el mecanismo de dudas e intercambios verbales entre los personajes, y juega bien con el deseo de conocer la verdad del espectador, artificio que logra mantener el interés. El riesgo es que este espectador desea que le satisfagan las dudas creadas, y en este sentido la resolución puede desconcertar, aunque se intente explicar por una coherencia exigida por el tema central de la duda que reconcome. En cualquier caso el director subraya la imposibilidad de conocer lo que hay dentro del corazón de cada persona, allí sólo tienen acceso Dios y esa misma persona. Shanley parece querer denunciar una posición de inferioridad de la mujer en la Iglesia. Así, es significativo el momento en que el padre Flynn ocupa la silla de la hermana Aloysius en su mismo despacho, como subrayando su posición superior. En fin, late la vieja cuestión del sacerdocio femenino, imposible entre los católicos, y que algunos interpretan como síntoma de una organización machista. Curiosamente, la película viene a demostrar que las mujeres mandan, de otra forma; en definitiva, lo que importa es la superioridad moral y no la del cargo, en el fondo unos y otras están para servir a todos los fieles. La cuestión de la posición de la mujer en la sociedad también está bien presente en la terrible escena que comparten la hermana Aloysius y la madre del chico que podría haber sufrido abusos, donde salen a la luz la violencia doméstica, y los carros y carretas que puede alguien llegar a tragar para salir adelante.

6/10
Un asunto muy oscuro

2007 | Dark Matter

Una mirada al lado oscuro del sueño americano, que se inspira libremente en un caso real. Liu Xing es un brillante estudiante universitario chino, que alberga la ilusión de triunfar en la vida con dos grandes logros: el premio Nobel, y casarse con una guapa mujer rubia americana. Y ciertamente tiene intuiciones geniales, sus ideas podrían revolucionar el mundo de la astrofísica. Pero su valía científica va a chocar con la dura realidad del mundo académico, muy competitivo, soberbio, y a veces inhumano. Lo que va a afectar de modo decisivo a su autoestima. Cinta independiente que participó en la sección oficial del Festival de Sundance de 2007. El título hace un juego de palabras entre la materia oscura objeto de las investigaciones de Liu, y las vicisitudes que atraviesa. La película transcurre en los años ochenta, y muestra el contraste entre el protagonista, que no está dispuesto a pasar por el aro del sistema, y el de otro compañero chino, más pragmático, que se acomoda a lo que hay. Se subrayan así las diferencias entre la China tradicional -representada por los padres del protagonista, que trabajan duro a diario, lo que ha permitido la marcha de Liu- y los modos occidentales. Algo manifiesto también en la típica reserva oriental, el guardarse las cosas dentro y no comunicarlas, una mentalidad a la que contribuye un idioma endiablado. Protagoniza la cinta Liu Ye, visto en títulos de corte oriental como La maldición de la flor dorada y Balzac y la joven costurera china. Aunque el rostro más conocido de la cinta es sin duda el de la grandísima Meryl Streep, que interpreta con su habitual carisma un rol secundario, el de la una de las mentoras de Liu, con la estupenda escena que comparte con él, en que se le cae el alma a los pies viéndole vendiendo cosméticos para ganarse la vida; también hay un papel para Aidan Quinn, que encarna a uno de los profesores, al principio amable, hasta que detecta en Liu un brillante competidor. Aunque el film tiene su interés, y un atractivo preciosismo estético, se precipita en su amargo desenlace.

5/10
El atardecer

2007 | Evening

Ann se muere. Anciana postrada en el lecho del dolor, cuida de ella una enfermera, y la atienden también sus dos hijas, Connie, feliz madre de familia, y Nina, que vive con su novio, pero, insegura, se siente incapaz de dar el sí definitivo. Como entre delirios en esa etapa final, Ann habla de Harris, un antiguo novio, del que las hijas ignoraban su existencia. Y se agolpan los recuerdos de cierto fin de semana en una preciosa mansión junto al mar, casi medio siglo atrás, cuando fue la dama de honor de su amiga Lila, una joven de la alta sociedad, a punto de casarse. Se entrecruza la narración de lo acontecido entonces, las dudas sobre la conveniencia de ese matrimonio en ciernes, y los amores imposibles por las barreras sociales, con las historias del presente de las dos hermanas. El director de fotografía húngaro Lajos Koltai debutó el pasado año como director a secas con Sin destino, un notable drama sobre el holocausto. Ahora, en su primer film en inglés, insiste en la vertiente dramática adaptando una novela de Susan Minot, convertida en guión por ella misma y el también novelista (y guionista) Michael Cunningham. La estructura narrativa es impecable, son suaves y adecuadas las idas y venidas del presente al pasado, y viveversa. Y sirven para construir muy sólidamente el andamiaje de las cuitas amorosas. En el pasado tenemos la novia que ama al hijo del ama de llaves, médico; la amiga que también se enamora de él; el hermano indolente que esconde unos sentimientos más complejos; los padres, que desean la boda perfecta; y un hecho traumático, que va a marcar a todos, y que está muy bien utilizado por cierto "regate" inesperado; en el presente está la agonizante; la hija feliz, aunque cansada, y la hija infeliz, a la que la noticia de que está en estado podría salvar. Porque alrededor de la bien trabada maraña de relaciones y afectos, sobresale el amor maternofilial, preciosamente descrito en sus múltiples manifestaciones, y que ayuda a sobrellevar cualquier situación: los errores son menos errores, si es que lo son, se viene a decir, porque están los hijos. Es verdad que se juega la carta de la fatalidad, a la que tanto partido dramático se puede sacar, pero a cambio conviene señalar la honestidad de un subrayado poco habitual, el de que en esta vida hay que saber pasar página, y que las cosas no tendrían porque haber sido necesariamente mejores si hubieran discurrido de otra forma. Koltai demuestra una gran madurez narrativa, y logra una magnífica dirección de actores. Está claro que en el pasado hacía algo más que iluminar y preparar los movimientos de cámara (lo cual no impide que aquí, también, la fotografía sea excelente). Capítulo aparte merece el reparto, perfecto. Ésta es de esas películas que justificarían la creación de una nueva categoría de Oscar, al mejor reparto. Porque los intérpretes, mayoritariamente femeninos, son una delicia. Resulta obligado mencionar a todos: desde Vanessa Redgrave y Natasha Richardson (madre e hija, en la pantalla, y en la vida real), a Meryl Streep y Mamie Gummer (madre e hija de verdad, dan vida al mismo personaje, adulto y joven), pasando por Claire Danes, Toni Collette, Glenn Close y Eileen Atkins. Y aunque los chicos tengan menos papel, obligado es citar a Hugh Dancy, en el personaje clave de Buddy, el hermano de Lila, y a Patrick Wilson, el que enamora a todas.

7/10
Expediente Anwar

2007 | Rendition

El público no está para guerras. Al menos el estadounidense, aunque no parece que tampoco el resto del mundo esté respondiendo bien a las películas que describen la situación creada tras los ataques terroristas del 11-S, y las posteriores guerras en Afganistán e Irak. A diferencia de lo que ocurrió con Vietnam, se han están realizando películas durante el conflicto, y no a su final, y ninguna de ellas ha sido considerada memorable, ni por el público ni por la crítica. La que nos ocupa en estas líneas no constituye la excepción. Un atentado con terrorista suicida de por medio se lleva por delante a 19 personas, además de causar numerosos heridos. El objetivo era uno de los jefes de la policía egipcia, que ha salido indemne. No ha corrido la misma suerte un diplomático americano del servicio secreto, cuyo automóvil pasaba casualmente junto al lugar de los hechos. La CIA y adláteres enseguida se ponen en marcha, buscando culpables, sospechosos, posibles cooperadores materiales del atentado... Y un ingeniero químico egipcio, Amwar El-Ibrahimi, que está casado con una ciudadana estadounidense, y tiene un hijo y otro en camino, tiene la mala suerte de convertirse en sospechoso; al parecer su teléfono móvil recibió una llamada de un conocido terrorista. Aplicando la ley antiterrorista vigente en EE.UU. tras el 11-S, que permite retener a sospechosos de terrorismo por tiempo indefinido y sin asistencia legal, Anwar es detenido y trasladado a un remoto lugar, donde es sometido a torturas para lograr arrancarle una confesión de culpabilidad. El sudafricano Gavin Hood ya dio pruebas de sus inquietudes políticas al tramar el tema de violencia juvenil en su país en Tsotsi, Oscar al mejor film extranjero. Aquí, dejando a un lado el problema muy real del terrorismo del nuevo milenio y las modernas guerras, emplea toda su artillería en mostrarse extremadamente crítico con el modo en que EE.UU. está afrontando la cuestión, como señala el muy explícito título original del film, "Rendición". En efecto, considera el cineasta, que maneja un guión de Kelley Sane, que el no-respeto de los derechos humanos equivale a perder la guerra antes de haber empezado a librarla. El problema es que, aparte de la simplificación, lo que nos cuenta no emociona, hay un ritmo cansino, poco dinámico. La trama juega a varias bandas, mostrando las dudas sobre la tortura del personaje de Jake Gyllenhaal; la lucha tenaz de Reese Witherspoon por dar con su marido; el pragmatismo a distintos niveles del senador Alan Arkin, de su ayudante Peter Sarsgaard, y de la responsable de seguridad Meryl Streep; la resistencia del torturado Omar Metwally; y las vicisitudes del policía egipcio, cuya hija está relacionada sin saberlo con un islamista radical. Y así, se pasa de escenas repletas de sadismo, a otras donde imperan las lágrimas o el cinismo, sin demasiada habilidad, hasta perpetrar una pirueta final, que no deberíamos desvelar, aunque sí señalarla como trampa indigna, que no resulta ninguna gran sorpresa, y que lo único que hace es alimentar la ceremonia de la confusión. A mal final (el comentado) sí hay mal principio (se nos antoja endeble que se pueda detener a alguien con tan poco, la premisa del film).

4/10
Leones por corderos

2007 | Lions for Lambs

Película de interesante trasfondo político y social, con trama a tres bandas. Janine, una veterana periodista televisiva, ha sido requerida para una entrevista en exclusiva por Jasper, un senador republicano con aspiraciones presidenciales. En la conversación a solas de una hora le explica la nueva estrategia contra el terrorismo en Afganistán e Irak que está impulsando. Arian, un soldado negro, y Ernest, un soldado mexicano, amigos desde su época universitaria, participan en esa nueva estrategia, a resultas de la cual quedan atrapados y cercados tras las líneas enemigas talibanes. Estos dos hombres eran de los mejores alumnos de Stephen, profesor de una universidad de Los Ángeles, que alecciona a un brillante pero frívolo pupilo con su ejemplo, para que se tome en serio su formación cara a contribuir en algo en la construcción de la sociedad. Robert Redford entrega un buen film -es sólido el guión de Matthew Michael Carnahan, hermano del director Joe Carnahan-, que en ningún momento oculta su evidente intención didáctica, algo que está subrayado incluso en el hecho de que Redford se reserve el papel del profesor. Evitando la demagogia fácil, se entrega una radiografía de la sociedad estadounidense que ofrece elementos para el debate, en lo que se refiere a la actitud de los políticos -que aunque sean sinceros patriotas, a veces piensan en términos globales sin considerar los costes humanos personales, o se mueven por la ambición-, los medios de comunicación -que preocupados por su audiencia, han abandonado su papel de control del gobierno, siendo un elemento más en la correa de transmisión de sus mensajes-, los profesores -que tienen un maravilloso papel que realizar, haciendo conscientes a sus alumnos de sus talentos, pero que corren el peligro de convertirse en unos teóricos- y la juventud -aquí se confronta la ilusión de las mejores cabezas de las minorías negra e hispana, por ser reconocidos por sus conciudadanos, con el adocenamiento de otros jóvenes sin ideales, que sólo piensan en fiestas y desperdician sus vidas-. En un título como el que nos ocupa es vital la suave transición de un escenario a otro, y Redford logra engarzarlos con gran naturalidad. No sólo eso, sino que el conjunto tiene una gran cohesión. El reparto es excelente: resulta curioso como Meryl Streep puede saltar de la directora de una revista femenina en El diablo viste de Prada a la periodista liberal e incisiva de este film, dos personajes con la misma profesión pero muy dispares; Tom Cruise sabe dar encanto a su personaje, muy humano y nada demonizado, en su primera producción en United Artists; están muy bien los soldados, ese gran Michael Peña, cuyo papel podría recordar al de World Trade Center, pero que tiene su entidad propia, aquí es un estudiante, allí era un padre de familia, aunque en ambos casos los personajes esperen el ansiado rescate; y es muy interesante la composición de Andrew Garfield, el brillante pero desmotivado estudiante, todo un signo de interrogación acerca de lo que puede ser en el futuro Estados Unidos, y por ende, la sociedad occidental.

7/10
El último show

2006 | A Prairie Home Companion

Tiene algo de premonitorio que justamente El último show cierre la filmografía de Robert Altman. No sólo por el título español de la película, sino porque la entera trama está atravesada de nostalgia –allí está el tema musical “Coming Home”, “volver a casa”, por ejemplo– y de un anhelo de felicidad, y porque se encuentran bien presentes los temas del paso del tiempo, y de la muerte. Se trata, desde luego, de un dignísimo broche de oro a la carrera de un cineasta, que arranca con un hermoso plano de lo que parece ser un cielo estrellado; el espectador descubre asombrado que se trata del reflejo de un charco en el asfalto de una calle, donde se sitúa el Fitzgerald Theatre, lugar desde donde se hace un programa radiofónico en vivo, el “A Prairie Home Companion” del título original. En la ciudad de St. Paul, Minnesota, se diría que el tiempo se ha detenido, tal es la sensación que desprende un espectáculo de otra época, donde en un ambiente agradablemente familiar se suceden las actuaciones musicales al más puro estilo ‘country’, entregadas entre cuña y cuña publicitarias. Pero las cosas están a punto de cambiar. Una gran empresa texana ha comprado el teatro, y la noche en que transcurre el film va a ser la del último show. Firma el guión, y tiene un papel dentro de un fabuloso reparto coral, Garrison Keillor, que se inspira en su propio show radiofónico, que se llama precisamente “A Prairie Home Companion”. Sorprende la facilidad de Robert Altman para desplegar una historia en la que aparentemente ocurren pocas cosas, y donde se suceden elementos que se dirían pertenecientes a géneros muy diversos, servidos en feliz mezcla. Guy Noir, el narrador, (Kevin Kline) es un peculiar detective deudor de la serie negra, que se diría salido de una novela de Hammett o Chandler; los vaqueros Dusty (Woody Harrelson) y Lefty (John C. Reilly), ponen la nota humorística, y en un momento dado, a modo de protesta, deslizándose por el filo de la navaja del mal gusto; las hermanas Yolanda y Ronda Johnson (Meryl Streep y Lily Tomlin), y Lola (Lindsay Lohan), la hija de la primera, subrayan el capítulo de nostalgia; G.K. (Gerrison Keillor) se interpreta a sí mismo, y es el fiel exponente de la profesionalidad impasible, “el espectáculo debe continuar”; el empresario paleto (Tommy Lee Jones), frío e implacable, no se inmuta ante su labor de liquidar el espectáculo, y un busto de Francis Scott Fitzgerald es como un silencioso reproche, que no sabe escuchar; e incluso está el onírico personaje de Virginia Madsen, una bella y misteriosa mujer, ángel de la muerte que, sorprendentemente, no chirría. De un modo muy agradable discurre la narración, sin aspavientos ni reivindicaciones “de pancarta”. Se habla de una cultura del entretenimiento para muchos “demodé”, de un ambiente profesional donde existe el aprecio auténtico por “el otro”, y donde incluso las canciones parecen apelar a una Arcadia feliz, a veces hasta convertirse en auténticas plegarias, que añoran esas verdes praderas donde uno se puede recostar. Es un film muy Altman, pero desprendido del cinismo que a veces ha caracterizado su cine, con muchos personajes bien perfilados, donde se permite el lucimiento de algún elegante plano secuencia. Y se diría que los actores se lo han pasado en grande rodando, acompañados de auténticos profesionales de la radio, como el ruidista, que da pie a una de las escenas más divertidas del film, en que apoya un momento de improvisación iniciado por G.K. y continuado por las hermanas Johnson.

7/10
El diablo viste de Prada

2006 | Devil's Wear Prada

El diablo viste de Prada se basa en una novela de Lauren Weisberger, una de esas obras de corto alcance, pero graciosillas y frescas, al estilo de El diario de Bridget Jones o cualquier libro de Marian Keyes. Todas aquellas personas estresadas que lo leían, coinciden en que su propio trabajo es un juego de niños comparado con las misiones imposibles que debía llevar a cabo la protagonista para complacer a su jefa, la ‘diablo’ a que se alude en el título. Y es que el film narra las peripecias de Andrea Sachs, recién licenciada en periodismo, que llega a Nueva York dispuesta a trabajar en cualquier sitio que le sirva para escalar posiciones. Encuentra el trampolín adecuado en Runway, una revista de moda, como segunda asistenta de Miranda Priestly. Ésta, legendaria editora de la publicación, es capaz de hundir la carrera de cualquier diseñador con sus opiniones. Andrea nunca había oído hablar de ella, pues el mundo de la moda le trae sin cuidado y viste con ropa de saldo. En realidad, su sueño dorado es escribir en revistas de actualidad, lo que podría cumplirse, pues los medios de comunicación se rifan a aquellos que han trabajado con la exigente Miranda durante una temporada. Pero sobrevivir al menos un año no será fácil, pues cada día Miranda somete a Andrea a auténticos desafíos. Se podría acusar al film de David Frankel de que parte de un guión predecible. Además, se estanca hacia la mitad, momento a partir del cual la acción apenas avanza. Pero el director, forjado en series televisivas como Hermanos de sangre y Sexo en Nueva York, demuestra su solvencia. Además, cuenta con un buen reparto, en el que sobresale Meryl Streep, capaz de poner en todo momento el gesto justo. La diva interpreta a un personaje inhumano, que aún así llega a despertar compasión en un momento determinado de la trama.

6/10
Secretos compartidos

2005 | Prime

Si uno se fija en el apellido de Ben Younger, el director de este film, casi podría creer que ha tratado de hacer un chiste con el mismo al dirigir una historia sobre la relación amorosa que se establece entre Rafi, una mujer cercana a los 40 años, divorciada y por tanto desengañada amorosamente, y un joven recién licenciado, David, que apenas supera la veintena. Y es que, sí, ‘younger’ en inglés significa ‘más joven’. La trama juega al enredo, pues se da la coincidencia de que la madre de David es la psicoanalista de Rafi. Ambos tortolitos ignoran este hecho, y la madre, nada más descubrirlo, duda entre seguir la deontología profesional y renunciar a su paciente, o aprovechar la coyuntura para desbaratar una relación que a todas luces parece insensata. Le falta un poquito de fuelle a esta película para funcionar a pleno rendimiento. El rechazo de la madre de David, en parte porque conoce bien a Rafi, pero también por el hecho de no ser judía, da pie a chistes semitas algo previsibles. La idea es buena y el reparto, sobre todo en lo que se refiere a las féminas, unas estupendas Meryl Streep y Uma Thurman, de fábula. Pero no se alcanza el necesario ‘timing’, el equilibrio entre humor, romanticismo y drama, incluidas las reflexiones que invita a hacer, levemente, acerca de las premisas en que debe fundamentarse el amor. No obstante, en una temporada con pocas películas románticas que merezcan la pena, se trata de un título que despierta simpatía.

6/10
Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket

2004 | Lemony Snicket's a Series of Unfortunate Events

Original adaptación de los cuentos de Lemony Snicket, acerca de los hermanos Baudelaire, Violet, Klaus y la bebé Sunny, que tras perder a sus padres en un extraño incendio, les toca vivir con su horrible tío, el conde Olaf. Este petulante personaje con ínfulas de actor, no desea otra cosa que la muerte de sus sobrinos, para así heredar la fortuna que a ellos les corresponde. Cuando se comprueba que Olaf no es el tutor ideal, los chicos irán a vivir con diversos parientes, entre los cuales resulta difícil adivinar quién es el más excéntrico. Brad Silberling es un director forjado en televisión, con un punto de sosería en filmes más o menos aceptables (Casper, City of Angels, El compromiso). Digámoslo claro: no es un tipo brillante. Pero aquí maneja una agradecida historia, repleta de pasajes delirantes, empezando con el arranque, transgresor de los cuentos tradicionales, al estilo Shrek. Tomando como narrador a Lemony Snicket, autor de los cuentos, desmonta los tópicos de los relatos infantiles con sutileza (nada de humor escatológico o similares), dotando así a la historia de un sólido anclaje. Sabe presentar además a una galería de estrafalarios personajes, que harían las delicias de un Tim Burton, con atinado buen humor. Y pone toda la carne en el asador de la imaginería, concibiendo un increíble mundo diferente: deslumbrante la fotografía de Emmanuel Lubezki (quien ya fotografiara un fascinante cuento, La princesita), pero también la dirección artística y el vestuario, y los increíbles maquillajes que luce un correcto Jim Carrey en sus distintas caracterizaciones. Como ocurría en la saga Harry Potter, da pena ver a grandes actores con pobres papeles: Dustin Hoffman como crítico teatral, se lleva la palma, pero tampoco Timothy Spall y Meryl Streep tienen mucho que hacer. Mientras que los chavales, Emily Browning y Liam Aiken, se limitan a cumplir.

5/10
El mensajero del miedo

2004 | The Manchurian Candidate

1991, durante la célebre Operación Tormenta del Desierto, de la Guerra del Golfo. El sargento Raymond Shaw y el comandante Benett Marco lideran un grupo de soldados que sufre una emboscada. Ambos son capturados por el enemigo. Diez años después, Shaw es un héroe de guerra que recibe la Medalla de Honor del Congreso. Además, es un político de éxito a punto de presentarse a las elecciones para ser elegido vicepresidente.  Por su parte, Marco no recuerda exactamente lo que ocurrió en aquel desafortunado episodio, y sufre extrañas pesadillas que le hacen suponer que les lavaron el cerebro durante el cautiverio. Todo esto le hace cuestionar si Shaw fue realmente un héroe y decide investigarle. Jonathan Demme, director de El silencio de los corderos, fracasó estrepitosamente con La verdad sobre Charlie, su desmejorado remake de Charada. Ahora vuelve a actualizar un clásico del cine de los 60, que se basaba en una novela de Richard Condon. Como suele ser habitual en su filmografía, Demme crea una atmósfera opresiva, y se apoya en actores de probada solvencia. Como es de suponer, Denzel Washington, Liev Schreiber y Meryl Streep logran dar credibilidad a sus personajes, a pesar de que la trama incluye elementos algo irreales, propios del cine de ciencia ficción. Como su predecesora, la cinta es una crítica a la manipulación electoral, los intereses ocultos, y la utilización del miedo para hacerse con el poder político. Y claramente se pueden entresacar del film paralelismos intencionados con algunas maneras de la administración Bush.

6/10
Pegado a ti

2003 | Stuck On You

A pesar de ser siameses, pegados por la cadera, Bob y Walt Tenor son recordados por sus triunfos deportivos en Martha’s Vineyard, una localidad costera. Allí regentan un restaurante, donde logran servir la comida más rápidamente que nadie gracias a su trabajo en equipo, a cuatro manos. Si no tienen listo el pedido en tres minutos, al cliente le sale gratis. Pero Walt sueña con ser actor, y logra convencer a su hermano para trasladarse y probar suerte en Los Ángeles, donde Bob también está interesado en ir, pues allí reside la chica de sus sueños, a la que ha conocido a través de internet. Nada más llegar, se instalan en un motel donde conocen a April, otra aspirante a actriz que ayudará a Walt a conseguir un agente nonagenario: Morty O’Reilly. Éste, que no tiene muchos escrúpulos, sólo consigue para Walt un trabajo en una película pornográfica. Pero una serie de acontecimientos inesperados llevarán a Walt a protagonizar una serie televisiva. En sus grandes éxitos de taquilla, como Dos tontos muy tontos y Algo pasa con Mary, los hermanos Peter y Bobby Farrelly hicieron del humor grosero y gamberro su sello de fábrica. Su último trabajo es otra comedia, muy divertida, en la que los cineastas dejan claro que no pretenden renunciar a sus orígenes, incluyendo sus típicos gags exageradamente zafios. Pero también se nota que los hermanos han evolucionado hacia un estilo más amable, y la construcción de situaciones cómicas está más elaborada. Así lo demuestran los impagables momentos en los que los protagonistas logran ocultar su condición siamesa a la chica de la que Bob se ha enamorado, mediante hilarantes trucos como no salir del coche, etc., que recuerdan a las comedias más complejas del cine clásico. Además, toda la película es un elogio del amor fraternal, y una crítica al individualismo que nos invade. De paso, los directores arremeten contra la frivolidad del mundo del cine, o la frialdad de las modernas relaciones a través de internet. Los protagonistas, Bob Damon y Greg Kinear, estuvieron literalmente unidos la mayor parte del rodaje, y aún así aseguran que se lo pasaron estupendamente. Por lo visto, la prótesis que llevaban requería doce horas de maquillaje. La diferencia de edad entre Damon, de 33 años, y Kinear, de 40, se explica porque uno de los personajes, Bob, posee el noventa por ciento del hígado que comparten, por lo que el otro, Walt, envejece más rápidamente.

5/10
Ángeles en América

2003 | Angels in America | Serie TV

El joven abogado Joe, mormón, y su esposa Harper, son un matrimonio en crisis que no sabe cómo afrontar la situación, en parte, por las dudas que tiene él respecto a su condición sexual. Ella se consuela tomando Valium, lo que le provoca alucinaciones que le ayudan a escapar de la realidad. Mientras, Roy Cohn, un reputado abogado que lleva en secreto su homosexualidad, ofrece a Joe un puesto en su bufete. Por otro lado Prior y Louis son una pareja de homosexuales que llevan como pueden la enfermedad de sida de Prior, pero para Louis es tan inaguantable la situación que decide dejarle. En estas circunstancias, un ángel mensajero que se parece mucho a la enfermera de Prior baja del cielo para ofrecerle ser un profeta en la muerte. O tal vez sea una alucinación producto de su enfermedad. Miniserie dramática-fantástica de 6 capítulos, dirigida por Mike Nichols (A propósito de Henry) que se ambienta en los 80, con el auge de la conexión sida-homosexualidad, como inquietante problema en los ambientes gays. Adapta una obra teatral de Tony Kushner, quien luego escribió para Steven Spielberg los guiones de Munich y Lincoln. Producida por HBO con generoso presupuesto, y equipo artístico y técnico de lujo, resulta bastante hija de su época por sus planteamientos ideologizados, en su esfuerzo por autojustificar a los homosexuales enfermos de sida y de ajustar cuentas con la era Reagan, incluso fustigando a los gays republicanos, que serían unos hipócritas de tomo y lomo, frente a los que viven su condición sin complejos. Introduce el elemento religioso en clave de realismo mágico pasado de rosca e incluso irreverente, con una mirada profundamente pesimista, pues presenta a un Dios que ha abandonado a los hombres a su suerte. Llama la atención el auténtico terror que tienen los enfermos a la muerte, temen el vacío que va a seguir a unas vidas bastante vacías, pero que es lo único que tienen dentro de sus estrechísimos horizontes vitales. Cuenta con actores de la talla de Al Pacino, Patrick Wilson, Mary-Louise Parker, Emma Thompson, Jeffrey Wright o Meryl Streep, algunos incluso interpretando a varios personajes, jugando con el aire mágico con que se aborda la acción. Ganó varios premios Emmy en 2004 incluyendo mejor actriz (Streep), mejor actor (Pacino), o mejor director (Nichols), y una nominación para los efectos visuales. Se nota quizá en exceso el origen teatral, con diálogos de gran brillantez formal para lucimiento de los actores.

5/10
Las horas

2002 | The Hours

La filosofía vital de Virginia Woolf en tres tiempos y a lo largo de unas horas, a través del devenir de tres mujeres. Una de ellas es la propia escritora, retirada en su casa a las afueras de Londres en 1929, mientras escribe 'La señora Dalloway', una de sus obras emblemáticas: apática y deprimida, temerosa de la servidumbre, cuyo rostro se ilumina con la visita de su hermana y sus sobrinos. Las horas de las otras dos, a quienes influye de modo decisivo la lectura de la novela de Woolf, transcurren en 1949 y 2001: Laura Brown es una mujer casada y con un hijo, ama de casa aburrida a punto de estallar, pese a su fachada de “feliz mujer americana”; la otra, Clarissa Vaughan, tocaya de la heroína imaginaria de Woolf, vive con una mujer: se separó de su marido, prestigioso poeta enfermo de SIDA, también bisexual, y su vida se encuentra plegada a numerosos convencionalismos. El guión de David Hare adapta con fidelidad la novela de Michael Cunningham, ganadora del Premio Pulitzer. Y su puesta en escena por Stephen Daldry (Billy Elliot (Quiero bailar)) hace que la narración fílmica de tres historias paralelas, donde los ecos de una resuenan en la otra, parezca sencilla. Ello es gracias en parte a unas transiciones muy meditadas, que hacen buen uso de temas e imágenes comunes; y al trabajo interpretativo en su conjunto (todos los personajes tienen más o menos peso específico), en especial de ese trío de féminas encarnadas con poderío por Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep. A nadie puede extrañar que la película, de factura impecable, haya acaparado nueve candidaturas a los Oscar, y que al fin Kidman se haya hecho con la preciada estatuilla a la mejor actriz.

8/10
Adaptation. El ladrón de orquídeas

2002 | Adaptation

Un buen día el guionista Charlie Kaufman recibió el encargo de escribir un guión para el cine basado en "El ladrón de orquídeas", libro de Susan Orlean surgido de un artículo que ella misma escribió para The New Yorker. Narraba allí la pintoresca vida de John Laroche, que se aprovechaba de los derechos de los indios seminolas para recoger orquídeas protegidas en los pantanos. En vez de acometer una adaptación al uso, Kaufman escribió un libreto sobre sus dificultades al acometer dicho guión. El resultado es un juego de “muñecas rusas”, donde se entrelazan realidad y ficción. Kaufman, asociado de nuevo con el director Spike Jonze, entrega un film original e inclasificable, como lo era Cómo ser John Malkovich. Aunque mantiene el tono de comedia oscura, hay un alejamiento de la veta surrealista, y mayor anclaje en la realidad. Para describir el bloqueo creativo y la angustia vital, Charlie inventa a un hermano gemelo, que como él, también desea escribir para el cine. Donald es como su antítesis: seguro de sí mismo, con éxito entre las mujeres, sin ínfulas de artista. El guión comercial de Donald sobre un "serial killer", lejos en intenciones de Adaptation, tiene la ventaja de estar escrito sin aires de superioridad, con entusiasmo no exento de ingenuidad. De la historia se escapa un aire de insatisfacción, muy presente en la hornada fílmica más reciente (Las horas, Lejos del cielo, A propósito de Schmidt, Chicago (2002)…). Los personajes, descontentos con sus vidas, no saben salir del atolladero (cuando lo hacen, es una salida limitada, cuando no errónea): se refugian en sus fantasías sexuales, o buscan el estímulo de la droga. Además, Kaufman entrega un juego de espejos interesante: si el angustiado Charlie encuentra en Donald la persona que da sentido a su vida (magníficos la conversación en el pantano, “lo importante no es quién te quiere, sino a quién quieres”, y los matices que Nicolas Cage da a ambos hermanos), la aburrida Susan hace lo propio con el excéntrico John (estupendos trabajos, también, de Meryl Streep y Chris Cooper).

7/10
Música del corazón

1999 | Music of the Heart

Roberta Guaspari es madre de dos niños pequeños. Cuando su marido les deja, queda en una situación muy precaria. Un amigo le aconseja recuperar sus viejos conocimientos de música y su colección de violines, para ofrecerse a dar clases en un instituto. Así lo hace y, luchando contra viento y marea, consigue crear un sólido programa de violín en su instituto de Harlem, que ilusiona a un montón de chicas y chicos que nunca habrían podido soñar con tocar el citado instrumento. La película se inspira en hechos reales y en Small Wonders, documental nominado al Oscar. La música es estupenda, e incluye canción de Gloria Stefan, que hasta hace un pequeño papel. Meryl Streep, la mejor actriz del momento pese a quien pese borda su interpretación; ¡hasta aprendió a tocar el violín! Y una vez más fue candidata al Oscar. El film profundiza en una profesión a veces no suficientemente valorada: la de la enseñanza. Y a la vez muestra el coraje de una mujer que supera mil y un obstáculos para sacar a su familia adelante. ¡Atentos amantes del terror! El especialista Wes Craven (Pesadilla en Elm Street, Scream) es el director de este sensible drama, y lo considera un proyecto muy personal: y es que no todo van a ser alaridos y cuchilladas.

5/10
El baile de agosto

1998 | Dancing at Lughnasa

Verano de 1936. Un pueblecito irlandés. 5 hermanas preparan el regreso a casa de su hermano mayor, sacerdote misionero. Los años pasados en África le han transtornado el juicio, lo que acaba afectando a toda la familia. Film costumbrista con un reparto de primera: destaca Meryl Streep, actriz camaleónica que aquí da vida a una solterona algo amargada.

5/10
Cosas que importan

1998 | One True Thing

Ellen es una prestigiosa periodista en Nueva York. Ha dejado atrás la vida provinciana de un pueblo donde vivió con sus padres y su hermano. Hasta que un día recibe una llamada de su padre, un profesor universitario: su madre tiene cáncer. Ante la nueva situación, Ellen arriesga su consolidada posición profesional para atenderla. Descubrirá entonces que las cosas no son lo que parecen: ni su padre es el tipo estupendo que creía ni su madre la mujer "plasta" y posesiva que había imaginado. Excelente drama que da vueltas a la situación que plantea la atención de un enfermo terminal. El film permite explorar numerosos sentimientos y responsabilidades: espíritu de sacrificio, paciencia, generosidad, amor en definitiva, que deben enfrentarse a los intereses personales, a veces egoístas. También explora adónde puede conducir un exceso de compasión. Una película como ésta necesitaba buenos actores. Ésta los tiene: Meryl Streep (candidata al Oscar una vez más), Renée Zellweger (que ya llamó la atención en Jerry Maguire) y William Hurt. Dirige Carl Franklin, que hasta ahora se había especializado en thrillers de gran intensidad: Un paso en falso y El demonio vestido de azul.

8/10
Antes y después

1996 | Before And After

El hijo de la pediatra de un pequeño pueblo y de un artista es acusado del asesinato de su novia. Los padres luchan para esclarecer la verdad, aunque no están seguros de lo que pueden encontrarse, ni siquiera de la inocencia de su hijo. Apasionante drama con toques de thriller que adapta un sugestivo best-seller de Rosellen Brown. La dirección de Barbet Schroeder (Mujer blanca soltera busca) es muy ágil y el punto fuerte está en la interpretación de los protagonistas, tanto de los consagrados Meryl Streep (La decisión de Sophie) y Liam Neeson (La lista de Schindler) como del joven Edward Furlong (American History X).

5/10
La habitación de Marvin

1996 | Marvin's Room

Bessie (Diane Keaton) es una mujer que ha estado toda su vida al lado de su padre, cuidándole con inmenso cariño. Pero cuando descubre que está gravemente enferma decidirá pedir ayuda a su hermana Lee (Meryl Streep), que se marchó de su casa hace veinte años. Las diferencias entre ellas son hondas y difíciles de mejorar, pero el hijo de Lee (Leonardo DiCaprio), tenderá un cable entre ambas. Las actrices sobresalientes y el comedido y denso guión componen un melodrama de gran altura.

7/10
Los puentes de Madison

1995 | The Bridges of Madison County

Un maduro fotógrafo aventurero, intrepretado por Clint Eastwood, y una aburrida y soñadora ama de casa, interpretada por Meryl Streep, se conocen casualmente. El coche de Eastwood se ha averiado, y debe pedir ayuda desde la casa de Streep, en medio del campo. Ambos han tenido sus experiencias, y no esperan mucho más de la vida. Su relación, al principio tímidamente, se acaba convirtiendo en una apasionado romance adúltero que ninguno de los dos puede evitar. El gran Clint Eastwood dice a propósito de su película: "Es una historia de relaciones humanas. No hay efectos especiales, sólo actores, amor y emoción. No creo que puede pedirse más al cine". Las interpretaciones que completan Eastwood y Streep son magistrales. Son los únicos personajes de la película, y consiguen darle el tono adecuado, intenso pero equilibrado. Los puentes de Madison es poderosa, sutil y muy sugerente, y de con este cambio de registro, Eastwood demuestra su maestría en el arte de dirigir.

6/10
Río salvaje (1994)

1994 | The River Wild

Una familia se dispone a pasar un fin de semana en el campo con motivo del cumpleaños de su hijo. Las vacaciones se verán interrumpidas por una banda de malhechores, que les harán prisioneros y además tendrán que vérselas con un río de aguas turbulentas. Inquietante y entretenido film de aventuras lleno de tensión, que no dejará respiro al espectador. Meryl Streep, siempre fantástica, interpreta a la valiente madre, que hará lo que esté en su mano para defender a su familia. Las escenas en el río, bajando los rápidos en la lancha son un regalo para los ojos y están repletas de acción. Dirige Curtis Hanson (L.A. Confidential, En sus zapatos), y a parte de la Streep, aparece, entre otros, Kevin Bacon, al que se le da muy bien hacer de malo.

6/10
La casa de los espíritus

1993 | The House of Spirits

Basada en la novela de Isabel Allende, el film nos presenta a Esteban Trueba, un humilde minero que gracias a su fortaleza de carácter, consigue subir en la escala social al adquirir una hacienda abandonada que logra levantar, y al casarse con Clara la hija de un adinerado político conservador. Clara es una extraña mujer con poderes mágicos y con una peculiar relación con Férula, hermana de Esteban. El matrimonio vive con su hija que ha heredado el carácter de su padre; cuando se enamore de un joven líder izquierdista el confilcto generacional entre padre e hija no tarda en surgir. Bille August dirige este apasionante film de gran fuerza dramática realzada por la gran labor de sus intérpretes principales, todos ellos actores de primera fila : Jeremy Irons, Meryl Streep, Winona Ryder, Glenn Close y Antonio Banderas, nuestro actor más internacional.

5/10
La muerte os sienta tan bien

1992 | Death Becomes Her

Original y maravillosamente interpretada película dirigida por uno de los mejores directores del momento, Robert Zemeckis (Regreso al futuro, Forrest Gump). La actriz Madeline Ashton tiene como hobby particular quitarle los novios a su amiga Helen Sharp, hasta que una de las veces se casa con su prometido, el doctor Ernest Menville. Siete años después Madeline sólo vive para su físico, Helen se ha convertido en una gorda inmensa y Ernest es un borracho empedernido. Pasan otros siete años y marido y mujer reciben una invitación para ir a la presentación del libro de Helen "Siempre joven". Para horror de Madeline, Helen ha vuelto a ponerse delgada y guapa y se pone a flirtear descaradamente con su marido. Madeline acudirá entonces a la ayuda de una pócima que tendrá como resultado la recuperación de la juventud, pero también otros efectos insospechados. Comedia loca que en ningún momento pierde frescura y que tiene unos meritorios y sorprendentes efectos especiales. Meryl Streep vuelve a demostrar una vez más que es una auténtica maga de la interpretacion.

4/10
El cielo próximamente

1991 | Defending Your Life

Daniel colisiona con su coche en un tremendo accidente muriendo en el acto. En el cielo le espera el célebre juicio final donde se encuentra con otras personas muertas que esperan el veredicto, el cual, si resulta favorable, les devuelven a la tierra como segunda oportunidad. Pero el amor se interpone en ese entorno celestial, pues conoce a Julia, y ambos se enamoran a primera vista. Albert Brooks dirige, escribe y protagoniza una historia entretenida que a pesar de un guión algo flojo, se salva gracias al estupendo reparto y la presencia de la siempre maravillosa, Meryl Streep.

4/10
Postales desde el filo

1990 | Postcards From The Edge

Meryl Streep interpreta a una mujer algo desequilibrada y, para colmo, adicta a la cocaína. Debido a su inconsecuente comportamiento, ha echado a perder la costosa producción de la película de un prestigioso director, interpretado por Gene Hackman. Esto provoca que, aunque ha pasado por una difícil cura de desintoxicación, se crea una mala fama por la que nadie quiere contar con ella para sus proyectos cinematográficos. Dennis Quaid, interpreta a su íntimo amigo, que también ha dejado de confiar en ella. Se da cuenta de que sólo le queda su madre, interpretada por Shirley MacLaine, que da la casualidad de que también fue una estrella del cine venida a menos por culpa de su afición al alcohol. Aunque están muy distanciadas, esta situación límite les obliga a acercarse. Ambas tratan de llevar una vida normal juntas. Se trata de una adaptación de la novela de Carrie Fisher, que también firma el guión. El duelo interpretativo entre Streep y MacLaine se salda con un excelente resultado para ambas partes. Una historia emotiva que engancha desde el principio. Narrada con realismo e ironía, cuenta con unos diálogos llenos de audacia y la mar de ingeniosos. Recomendable.

4/10
Vida y amores de una diablesa

1989 | She-Devil

Una matrimonio entra en crisis cuando el esposo se lía con una novelista rosa. Les hará la vida imposible, como una auténtica diablesa. Una de las raras ocasiones en que Meryl Streep ha hecho comedia.

4/10
Un grito en la oscuridad

1988 | A Cry In The Dark

En esta película, Meryl Streep logró una de sus 13 nominaciones al Oscar como Lindy, una madre cuyo bebé desaparece durante la noche raptada por un perro salvaje. Después ha de enfrentarse a un juicio por culpa de los tribunales y los medios de comunicación.

4/10
Tallo de hierro

1987 | Ironweed

Francis y Helen deambulan por las calles de Nueva York, bebiendo y recordando tiempos pasados, y a pesar de ofrecerse el uno al otro amistad y compañía, Francis sabe que en algún momento tendrá que coger las riendas de su vida y volver a lo que fue su hogar. Porque en un tiempo anterior tenía una familia que abandonó. Meryl Streep y Jack Nicholson que ya trabajaron juntos en Se acabó el pastel, fueron nominados al Oscar a los mejores actores en 1988 por sus magníficas interpretaciones.

6/10
Se acabó el pastel

1986 | Heatburn

Una historia sobre la vida matrimonial de una pareja magníficamente interpretada por Meryl Streep y Jack Nicholson. Rachel (Streep) escribe sobre cocina en una revista de Nueva York. Mark (Nicholson) es columnista en un periódico de Washington. Cuando se conocen, el flechazo surge enseguida entre ellos. A pesar de que Mark siempre ha tenido una opinión reservada sobre el matrimonio, se casan, compran una casa y, poco después, tienen una hija, a la que llaman Annie. Todo parece funcionar de maravilla en sus vidas hasta que Rachel descubre que Mark ha mantenido un romance mientras ella estaba embarazada. Basada en la exitosa novela de Nora Ephron, de contenido en parte autobiográfico. Ella misma adaptó el texto para la película. Un crudo análisis sobre el significado del matrimonio y sus exigencias morales. El peso de la película lo llevan estos dos magníficos actores, dirigidos con sobriedad por Mike Nichols.

5/10
Plenty

1985 | Plenty

Susan Traherne es una mujer que estuvo colaborando con la resistencia en la Segunda Guerra Mundial, y pasaba información secreta a unos hombres que en algún momento fueron héroes. Pasado el tiempo, Susan lleva una vida llena de recuerdos pero en la que intenta hacerse aún su propio hueco. Film independiente de Fred Schepisi (La casa Rusia) que se basaba en una obra de David Hare. Está protagonizado por Meryl Streep, con la que el director volvió a contar para Un grito en la oscuridad. La actriz había dado ya muestras de que era una intérprete de altura y se encontraba en un buen momento de su carrera. En la cinta sale acompañada de Sam Neill, Ian McKellen o el cantante Sting.

5/10
Memorias de África

1985 | Out of Africa

La acción se desarrolla en 1914 y nos presenta a la escritora Karen Blixen (interpretada por Meryl Streep), una mujer fuerte y decidida que junto a su marido (Klaus Maria Brandauer) posee una plantación de café en Kenia. Ella se enamora rápidamente del continente y sus gentes. Un día conoce a un misterioso cazador blanco (Robert Redford) por el que no puede evitar sentirse atraída. Juntos vivirán una fuerte pasión. Uno de los más memorables romances épicos del cine de los años 80, ganadora de 7 Oscar en 1985: mejor película, director, guión, fotografía, música, dirección artística y sonido. Se trata de una de las mejores películas del tándem formado por el realizador Sydney Pollack y el actor Robert Redford, entre las que también figuran Los tres días del Cóndor o Las aventuras de Jeremiah Johnson. En esta ocasión, Pollack adapta varios libros de la escritora danesa Isak Dinesen, en los que narra sus recuerdos de su estancia en tierras africanas. La carga nostálgica es tremenda, los diálogos están soberbiamente escritos y la inolvidable música es obra del magistral compositor John Barry (Bailando con lobos).

7/10
Enamorarse

1984 | Falling In Love

Manhattan, Nueva York. Frank (Robert De Niro) y Molly (Meryl Streep) llevan una vida normal y corriente. Ambos se cruzan a diario en el tren que les conduce hacia sus respectivos trabajos, aunque no se conocen. Ambos están casados, y sus matrimonios se han convertido en algo rutinario. Durante sus compras navideñas, coinciden en una librería y se tropiezan el uno con el otro. Entre risas y disculpas, recogen sus paquetes y se despiden. Pero en el día de Navidad, Frank entrega su regalo a su esposa, y descubre que no es el libro que él le compró. Lo mismo le ocurre a Molly con su marido. Es evidente que intercambiaron los regalos en el choque. Un tiempo después, ambos continúan con su vida insatisfecha. Vuelven a encontrarse de manera fortuita y bromean con timidez sobre el intercambio de paquetes. Así empezará una relación llena de pasión. Una película de un romanticismo exacerbado, que se sostiene gracias a sus magníficos protagonistas, Streep y De Niro. La historia se ve con agrado, aunque en algunos momentos discurre demasiado lenta, y sus diálogos son algo melosos.

6/10
Silkwood

1983 | Silkwood

Una mujer (Meryl Streep), de vida monótona, trabaja en una planta nuclear. Un día recibe una exposición prolongada de plutonio, con lo que empieza a reclamar mayores medidad de seguridad en el trabajo. La película está basada en la vida personal y profesional de Karen Silkwood, muerta en extrañas circunstancias cuando estaba en plena lucha contra los poderosos intereses que controlaban la planta nuclear. Silkwood consiguió cinco nominaciones en los Oscar y cuatro en los Globos de oro, resultando premiada Cher como mejor actriz secundaria..

7/10
Bajo sospecha (1982)

1982 | Still of the Night

Brooke es una enigmática mujer que se ha quedado viuda tras el asesinato de su esposo y comienza a visitar al psicólogo Sam Rice. El especialista inicia una terapia, descubriendo que el padre de ella murió misteriosamente, y al tiempo que Sam se va enamorando de Brooke, empieza también a sospechar de ella. Interesante thriller dirigido por Robert Benton y protagonizado por una misteriosa Meryl Streep (Kramer contra Kramer) y un audaz Roy Scheider (Tiburón). Destaca la fotografía de Néstor Almendros (Historias de Nueva York).

6/10
La decisión de Sophie

1982 | Sophie's Choice

Stingo (Peter MacNicol) es un escritor que acaba de mudarse a una casita en Brooklyn donde quiere retomar su novela. Allí conoce a una pareja autodestructiva, cada uno con sus tormentos interiores: Nathan (Kevin Kline), un intelectual judío de carácter inestable, y Sophie (Meryl Streep), una católica polaca que vivió una tremenda agonía en el campo de concentración en Auschwitz. Poco a poco, Stingo se irá haciendo amigo de la fascinante e inteligente pareja, e incluso se verá atraído por Sophie. Dramática película con una espléndida Meryl Streep que ganó el Oscar como mejor actriz por su dura interpretación de polaca con un atormentado pasado, resulta especialmente notable cómo trabajó el alemán y el polaco para su personaje; tremendos son los flash-backs donde se dan las claves de la decisión a la que alude al título, y que tiene que ver con su maternidad.Alan J. Pakula (Presunto inocente, El informe Pelícano) dirige un film redondo pero muy amargo, con un guión impecable y unos actores notables que definen muy bien el carácter de sus personajes. Plausible es también la actuación como esquizofrénico de Kevin Kline, que debutaba en el cine con este papel. La cinta, quizá un poco larga, pero imprescindible.

5/10
La mujer del teniente francés

1981 | The French Lieutenant's Woman

Una mujer ataviada de ropa oscura parece medio loca, junto al mar, en Dorset. Sarah guarda el recuerdo de un amor apasionado con un teniente francés casado, y espera que un día su hombre vuelva. Charles, ya prometido con otra mujer, se obsesiona con ella. Es la trama de una película que están rodando Anne y Mike, que mantienen una relación sentimental, aunque ambos están casados. Adaptación cinematográfica de la intrincada novela de John Fowles, sobre dos historias de amor en diferentes momentos, llenas de pasión e intensidad dramática. Pesa el artificio, aunque invita a las comparaciones acerca de las convenciones sociales, y a pensar cómo en el fondo, en la legitimidad de las relaciones, no deberían pensar sólo "las costumbres de la época", sino valores más hondos como el compromiso, el amor y la fidelidad, frente a la pasión y el capricho. La película fue nominada para 5 Oscar en 1981, y Meryl Streep y Jeremy Irons realizan un gran trabajo interpretativo.

6/10
Escalada al poder

1979 | The Seduction of Joe Tynan

Joe Tynan es un joven senador demócrata que lo tiene todo para ascender en política: inteligencia, astucia, ambición... Y una familia estupenda, la mujer y dos hijos. En el momento en que hay que cubrir una vacante de juez del Tribunal Supremo, un veterano senador pide a Joe que no se oponga al nombramiento, o al menos que no lidere la posible oposición. Pero las presiones y el atractivo de encabezar el rechazo al candidato es grande, sobre todo cuando le ponen en bandeja la recusación, por unas declaraciones racistas del pasado. Se convierte en estrecha colaboradora de Joe una joven con talento, Karen, con la que acaba teniendo una aventura. De drama "vulgar", dicho sea sin ánimo peyorativo, cabe calificar la pequeña historia que narra Jerry Schatzberg, con guión del propio protagonista presidenciable, Alan Alda, que casi 30 años más tarde, curiosamente, daría vida al candidato republicano a la presidencia en El ala oeste de la Casa Blanca. En efecto, tenemos un guión sencillo sobre una batalla política algo elemental, entremezclada con el drama familiar del senador por su adulterio, las dificultades por conciliar el cuidado del hogar con un trabajo donde con frecuencia se impone el ego. Habría hecho falta un poquito más de sensibilidad para elevarlo a una gran historia, la cosa sabe a poco. Pero al menos el film nos permite admirar a una joven Meryl Streep en alza, y al veterano Melvyn Douglas como el senador que divaga.

5/10
Manhattan

1979 | Manhattan

Woody Allen da vida a un escritor de comedias cuya esposa le ha abandonado por una mujer. Actualmente mantiene una relación con una chica que no tiene ni dieciocho años. Los problemas surgen cuando aparece la mujer que él considera apropiada, ya que se trata de la novia de su mejor amigo. Con este pretexto argumental, Woody Allen elabora una comedia que tiene como finalidad elaborar un retrato de la ciudad de Manhattan y sus habitantes. No faltan las referencias al sexo, a la religión y a los psiquiatras, temas siempre presentes en las películas de Allen. El film cuenta con un excelente reparto que incluye, además de al propio director, a Diane Keaton, Michael Murphy, Mariel Hemingway y Meryl Streep. Rodada en blanco y negro, la fotografía corre a cargo de Gordon Willis, quien hace un espléndido retrato de la ciudad de Nueva York. Sin lugar a dudas, se trata de una de las grandes obras maestras del genio neoyorquino, junto a Annie Hall, Hannah y sus hermanas y Delitos y faltas.

8/10
Kramer contra Kramer

1979 | Kramer vs. Kramer

Ted Kramer (Dustin Hoffman) es un hombre muy responsable totalmente absorbido por su profesión, que está algo alejado de su esposa. Se lleva una gran sorpresa cuando ella, Joanna (Meryl Streep), le comunica que ha decidido abandonarle. Además, le deja a su cargo a su hijo de seis años. Joanna lleva toda su vida pegada a Ted y cree que ha llegado el momento de vivir la vida por sí misma. En esta situación, Ted se da cuenta de que apenas conoce a su hijo, porque nunca le ha dedicado el tiempo suficiente. Aunque le cuesta un gran esfuerzo, consigue acercarse al niño. Ya acostumbrado a este nuevo orden de cosas, Joanna reaparece un año y medio después, reclamando la tutela del chaval. Un auténtico drama matrimonial, que pone sobre la mesa un tema desgraciadamente actual desde hace años: la lucha por la tutela de los hijos después de un matrimonio fracasado. Cautiva al espectador desde el primer momento gracias a un inteligente guión, escrito por el propio director, Robert Benton, basado en una novela de Avery Corman. El desarrollo de la película es sencillo, pero gracias a la prodigiosa interpretación de la pareja protagonista, alcanza un elevado tono emotivo que se acerca a lo lacrimógeno; y pone sobre el tapete la idea de que, los que suelen pagar los platos rotos del divorcio son los hijos. Hoffman y Streep consiguieron sendos Oscar por sus interpretaciones. También Oscar a la mejor película, al director y al guionista. Por lo tanto, dos para Benton.

7/10
Holocausto

1978 | Holocaust | Serie TV

Miniserie de dos capítulos que cuenta las desventuras de los Weiss, una familia polaca y judía que vive en pleno horror nazi, la marginalización y exterminio de su comunidad. Magnífico retrato de una parte de la historia, en concreto, la que aconteció al pueblo polaco en la Segunda Guerra Mundial. La producción hizo un gran trabajo en cuanto fotografía y documentación histórica, y por ello, la serie se llevó varios premios Emmy y Globos de Oro, y del reparto destaca los nombres de James Woods o Meryl Streep, quienes se encontraban también entre los galardonados.

6/10
El cazador

1978 | The Deer Hunter

Tres amigos americanos, trabajadores de una fábrica en Pennsylvania, son enviados a Vietnam. Allí son capturados por el Vietkong y sufren todo tipo de vejaciones y torturas. Cuando uno regresa a USA, se entera de que a otro le han amputado las piernas, y otro más sigue allí medio loco... Memorable film de lo que ya es un subgénero dentro del cine bélico: el dedicado al conflicto de Vietnam. El film ofrece la escalofriante secuencia del juego suicida de la ruleta rusa. El film recibió 5 Oscar, entre ellos los de mejor película y director. Christopher Walken se llevó una estatuilla al mejor actor de reparto.

7/10
Julia (1977)

1977 | Julia

Narración de la amistad desarrollada entre dos mujeres a lo largo de cuarenta años, y que se puso a prueba especialmente cuando en la Alemania de 1936, controlada por los nazis, Julia le pide a Lillian que transporte dinero destinado a financiar la huida de los perseguidos por la dictadura de Hitler. En un primer momento, Lillian tiene miedo; pero enseguida comprende que su labor es necesaria debido a las múltiples atrocidades cometidas por el régimen. Magnífica y sensible adaptación de la ya excelente novela "Pentimento", en la que la reputada escritora Lillian Hellman narra su relación –ocurrida en la realidad– con Julia, una amiga que le implicó en los movimientos de resistencia contra el nazismo en los años 30. Imprescindible por las impresionantes interpretaciones –en especial de las dos excelentes actrices femeninas protagonistas, pero también por la calidad de secundarios como Jason Robards– y el delicado estilo narrativo del veterano realizador del clásico western Solo ante el peligro. Este filme se hizo acreedor de tres oscars en 1977 en las categorías de Mejor Actor Secundario -para Jason Robards por su impresionante caracterización como el compañero de Jane Fonda-, Mejor Actriz –para Vanessa Redgrave por su papel de Julia– y Mejor Guión Adaptado para el excelente escritor Alvin Sargent. La música de Georges Delerue es inolvidable.

7/10

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