Anne Hathaway o Gwyneth Paltrow puede que tengan clubes de odiadores que no las aguantan, pero en cambio a la patosa Jennifer Lawrence el público –de momento– la adora.
Jennifer Lawrence va ganándose fama de patosa, pero una fama que genera simpatía entre el público en general y sus fans en particular. Después de tropezarse con su vestido a la hora de recibir el Oscar a la mejor actriz por El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook), su último despiste ocurrió en otra gala de premios, los Glaad, cuando le tocaba entregar uno al ex presidente Bill Clinton.
Acompañada en el escenario por el productor Harvey Weinstein, Lawrence dijo “Estamos contentos de presentar el premio Abogado por el Cambio de Glaad, que es para el presidente Glib...”. En ese momento la actriz se interrumpió, puso un careto entre “reconocimiento de planchazo” y “pillería”, y ya dijo el nombre de Bill Clinton correctamente. El antiguo presidente quitó importancia al gazapo diciendo con humor que Lawrence tenía dos años cuando fue elegido presidente.
