No acabamos de acostumbrarnos a que Alfredo Landa ya no está entre nosotros. Aunque las honras fúnebres ayudan a hacernos a la idea.
La pamplonica iglesia de San Nicolás, la misma donde fue bautizado hace 80 años, fue el escenario el miércoles 15 de un funeral por el eterno descanso de Alfredo Landa, cuyas cenizas fueron posteriormente inhumadas en el panteón de su familia materna, los Areta, en el cementerio de la ciudad. En todos los actos estuvieron presente la viuda del actor, Maite Imaz, y sus hijos. La semana que viene está previsto otro funeral por el actor en Madrid.
El templo estaba abarrotado de público, e intervino en el funeral el Orfeón Pamplonés, que entonó la clásica jota a San Fermín. El párroco que ofició, Santiago Cañardo, destacó de Landa que “siempre mantuvo vivas sus raíces, tanto humanas como cristianas, y volvió a ellas”, además de señalar que “antes que actor, fue buen esposo y buen padre de familia”.
