Guía para la actuación del futuro (Bernard Hiller, Alba, Col. Artes Escénicas, 213 págs)
Hace ya la friolera de ocho años, cómo pasa el tiempo, publicaba la reseña de “Deja de actuar, empieza a vivir”, un libro del actor y “coach” de actores Bernard Hiller, con sabios consejos dirigidos a actores y aspirantes a actores. El que nos ocupa ahora podría considerarse como la secuela, aunque se puede leer sin problemas como libro completamente independiente, eso sí, actualizado con cuestiones que quizá empiezan a imperar, como la de grabar pruebas de audición por tu cuenta y enviarlas por correo electrónico, algo que antes no era tan frecuente. Quizá lo que cabe subrayar es que el autor va al meollo de cómo triunfar en la interpretación, hasta el punto de que lo dice, sugiere o aconseja puede aplicarse a cualquier actividad laboral o de otro tipo, el suyo vendría a ser un manual de autoayuda, que invita a que nos conozcamos a nosotros mismos, a que superemos los miedos a detectar nuestras virtudes y defectos, a que no echemos la culpa de posibles fracasos a “los otros”, a que sepamos descubrir lo que hay de positivo en el sufrimiento y en lo que nos sale mal.
A la hora de justificar su libro, Hiller se remite al “ser o no ser” hamletiano, que a todos nos toca plantearnos, a veces sin darnos cuenta. Y es que cada uno es su mejor amigo... y su peor enemigo. Tenemos nuestros talentos para construir, pero también inseguridades, dudas, deseos de no singularizarnos demasiado... El autor invita a todo lo contrario, o casi, a ser creativos, explorar, no tener miedo a equivocarse, meterse en líos. Y lo hace con casi una cuarentena de capítulos bastante breves, que son como pildorazos, planteamientos sencillos y frases imperativas que en el fondo deben ayudar a desarrollar una actitud, véase la idea de dejar “boquiabierto” a la persona que nos hace una prueba para un papel.
Como con cualquier ocupación, uno debería disfrutar actuando, o si no, dedicarse a otra cosa. Hay que aprovechar la vida, y saber que la felicidad y el amor hacen que valga la pena, y cubrir necesidades básicas para no morir en el intento. Todo es una inyección de optimismo que se aplica a todas las cosas. Las líneas del libro se salpican con citas que van desde Stella Adler a Al Pacino pasando por San Agustín, todo vale. Se nos anima a ser auténticos, y a descubrir en los personajes que podríamos componer rasgos nuestros o vivencias que pueden incorporarse y hacer la composición nuestra, personalísima, diferente.
¿Hay muchos inputs en el libro? ¿Resulta difícil incorporar y apropiarse de todo lo que el autor propone? Tal vez, pero no se tomó Zamora en una hora, ni nadie debería creer que todo lo que lea lo va a tener todo el tiempo en la cabeza. Se trata más de digerir e interiorizar la amena lectura que ofrece Hiller y caer en la cuenta de que la actuación del futuro ya está aquí, y que muchos quieren estar en tal película o en cual serie, y no hay sitio para todos. En tiempos cambiantes, con el streaming, la inteligencia artificial y las huelgas cambiándolo todo, es importante poner a dichos tiempos cambiantes, buena cara. Sonría, por favor, se está rodando, ¡acción!
