Son películas potentes, de cineastas exóticos, con poderosa personalidad y grandes intuiciones narrativas y visuales. Pero al mismo sus propuestas son con frecuencia excesivamente audaces, algo herméticas, de ritmo "tranquilo", cuesta entrar en ellas, y pueden espantar al espectador convencional. Seleccionamos doce que, con la complicidad adecuada, se pueden sin duda disfrutar.
