En su desgraciado periplo, Solomon Northup, autor de la novela autobiográfica en la que se basa 12 años de esclavitud, estuvo recluido en una jaula en un centro de internamiento de esclavos de Richmond, en Virginia. El actual alcalde de esta localidad, Dwight Jones, proyecta revivir la desolada área en la que se emplazaba esta prisión, construyendo un lujoso estadio de béisbol de 56 millones de dólares, donde jugarán los Richmond Flying Squirrels, el equipo local. Para recordar el infame pasado del lugar, al lado se situará un museo sobre la esclavitud.
Aunque el edificio central del centro de internamiento, declarado patrimonio histórico por la localidad, se respetará, el proyecto requiere la destrucción de docenas de pequeñas construcciones para la instrucción de esclavos. Por esta razón, se opone a que el estadio salga adelante un grupo que tiene como una de sus máximas representantes a Linsey Williams, psicóloga infantil, descendiente del propio Northup. "Muchos afroamericanos tienen ancestros que estuvieron internados en ese área antes de ser vendidos como esclavos", ha declarado Williams, que ha lanzado una petición de firmas online para evitar que se inicien las obras. Algunos de sus aliados especulan con lo que podría echarse a perder cuando se empiece a construir. "Un estudio arqueológico sacaría a la luz numerosas piezas de interés", ha comentado Elizabeth Kambourian, historiadora local.
