Roman Polanski tiene previsto filmar nuevamente en Polonia, su país natal, después de 52 años, pues hasta ahora sólo ha rodado allí un largometraje, El cuchillo en el agua, su ópera prima. Ahora, el realizador planea buscar localizaciones en Cracovia y Varsovia para su nuevo trabajo, An Officer and a Spy, producida por el Polish Film Institute.
El film reconstruirá el caso Dreyfus. Entre 1894 y 1906 la sociedad francesa quedó conmocionada por el juicio al capitán Alfred Dreyfus, ingeniero del ejército de origen judío acusado de haber entregado a los alemanes documentos secretos.
Pero antes de confirmar el rodaje, Polanski ha exigido al gobierno polaco que le ofrezca garantías de que no será extraditado a Estados Unidos. En septiembre estuvo en el país, para dar una charla a estudiantes de cine, y se corrió el rumor de que podría haberse hecho efectiva la extradición, pese a que finalmente esto no ocurrió.
"Tanto las condiciones artísticas y técnicas propuestas por los estudios polacos cumplen las expectativas", ha comentado Robert Benmussa, productor habitual del director. "Pero la decisión final depende en última instancia de la seguridad jurídica de Polanski en Polonia".
Polanski aprovechó su viaje a Polonia para reunirse con Malgorzata Omilanowska, ministra de Cultura, para negociar este asunto. Posteriormente ha encomendado a sus abogados que consigan esta seguridad política.
