Interstellar, de Christopher Nolan, es uno de los filmes más esperados del año, por lo que los propietarios de cines tenían buenas perspectivas. Pero finalmente les ha ocasionado otro disgusto, que se suma al que se han llevado esta semana con la pretensión de Netflix de estrenar online la secuela de Tigre & dragón al mismo tiempo que en las salas.
Paramount Pictures y Warner Bros. han anunciado que preestrenaran Interstellar el 5 de noviembre en 225 salas escogidas de Estados Unidos, en formato tradicional en 70mm Imax, 70mm y 35mm. Nolan es un firme defensor del celuloide, y lo ha utilizado para su filmación, a pesar de que actualmente ha sido reemplazado tanto en la producción como en la proyección de películas por el formato digital.
Pero a los propietarios de cadenas de cine la noticia no les ha sentado nada bien. Primero porque se gastaron miles de dólares en renovar sus antiguas máquinas por sistemas digitales presionados por Hollywood. "No puedo permitirme sacar del almacén los viejos proyectores para dos días", declara Joe Paletta, máximo ejecutivo de la pequeña cadena Spotlight Theatres, en The Hollywood Reporter. "Y tampoco tengo gente que sepa manejarlos".
Además, según se hace eco la publicación, los propietarios de salas están convencidos de que el preestreno manda un mensaje equivocado. Opinan que el público tendrá la percepción de que si no ve la cinta en celuloide, la calidad será mucho peor. "No tiene sentido retroceder en el tiempo", comenta Byron Berkeley, de Foothills Cinemas.
